Carmen Crespo: «No podemos permitir que Andalucía salga perjudicada en el futuro reparto de la PAC»
La consejera advierte al ministro Planas de que si contempla cambios respecto al modelo actual de ayudas debe ponerlos sobre la mesa, con sus estudios de impacto, para que sean valorados por las autonomías
El campo andaluz está dando ejemplo de unidad y cohesión y se reafirma en defensa de un modelo agrario que es «esencial para la economía, el empleo y el equilibrio territorial de Andalucía». Así lo define la consejera andaluza de Agricultura, Carmen Crespo, quien junto a todas las organizaciones agrarias ha firmado una declaración institucional sobre el futuro de la Política Agraria Común (PAC).
Un documento que nace por la «preocupación compartida» por el impacto de la nueva propuesta de reforma para el periodo 2021-2027 y la estupefacción creada en el sector tras las recientes declaraciones del ministro de Agricultura Luis Planas, apuntando hacia un cambio radical del modelo de ayudas.
A este respecto, la consejera aclara que «la Unión Europea (UE) no ha planteado un cambio del modelo que actualmente tenemos» y explica que lo que en realidad plantea es «seguir la senda iniciada ya en 2014 para conseguir producciones más sostenibles y prevenir el cambio climático». Además, recalca que «la UE nunca ha sido partidaria de cambios drásticos, dado que hay que permitir que las explotaciones agrarias se vayan adaptando progresivamente para conseguir los objetivos que se marquen».
Estabilidad para el campo
En momentos como los actuales «es crucial proporcionar estabilidad a los agentes económicos, especialmente a los agricultores y ganaderos», señala Crespo, remarcando que «la última reforma de la PAC introdujo elementos muy novedosos y sólo han transcurrido cinco años desde el inicio de una progresiva implantación que terminó en 2019, sin que aún haya sido posible analizar adecuadamente todos sus efectos».
Por ello, la titular de Agricultura insta al ministro Luis Planas a que muestre todas sus cartas: «Si el ministro considera que existen cambios de calado en la próxima reforma, debe ponerlos encima de la mesa con sus estudios de impacto, para que puedan ser valorados por las comunidades autónomas, fundamentalmente por las cuatro (Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía) que por su extensión territorial, población y número de explotaciones son las mayores perceptoras de apoyos de la PAC». Y avisa a navegantes: «No vamos a consentir que cambien la reglas del juego para que determinadas comunidades salgan perjudicadas de un futuro reparto».
Carmen Crespo recuerda que Andalucía se juega muchos recursos en esta negociación, pues al recorte del 10% ya estimado en el presupuesto de la PAC (que se traduciría en unos 1.200 millones de euros menos para la comunidad y 300 millones menos para la provincia de Sevilla en los próximos siete años), se sumarán otros en el reparto interno «si se cambian las reglas del juego».
Por ello, declara que «estaremos muy atentos a lo que concierte a las regiones productivas, a posibles cambios de los derechos y a la definición de agricultor genuino. En Andalucía somos representativos de todos los tipos de agricultura en todas las provincias, representativos del agro español y europeo. Por eso vamos a exigir respeto, sin confrontaciones, pero defendiendo lo nuestro. Pues como potencia agroalimentaria de Europa que somos nadie nos debe poner freno».
Líneas rojas
Andalucía ha establecido una de sus líneas rojas de cara a la PAC en el mantenimiento del modelo de regiones, basado en el potencial productivo de las zonas agrarias y en la orientación productiva. Este sistema permite que dos agricultores con la misma orientación técnica y con tierras de similar potencial puedan disponer del mismo apoyo, independientemente de la zona de España donde se encuentren. Por tanto, «no hay necesidad de cambiar el actual modelo, pues cualquier cambio de criterio podría provocar importantes redistribuciones de ayudas entre sectores y territorios, siendo imprescindibles estudios de impacto previos a cualquier decisión», abunda la consejera.
Los derechos de ayudas son también irrenunciables para la comunidad, pues su eliminación «podría provocar un importante aumento de la superficie con ayuda, lo que causaría un efecto de dilución del nivel de ayuda para los perceptores actuales». Además, «la reserva de derechos permite su concesión gratuita a colectivos como los jóvenes agricultores que, con la desaparición de este sistema, perderían esta ventaja competitiva».
El campo andaluz quiere proteger también al «agricultor y ganadero pluriactivo», que es aquél que desempeña otras actividades económicas pero para el que «la agricultura y la ganadería supone un complemento de renta y que realiza una actividad agraria real, contribuyendo al tejido económico y social de las zonas rurales».
Por último, el sector demanda mecanismos para responder a posibles crisis, en los que la propuesta de la Comisión «es poco ambiciosa»: «No se está hablando de mecanismos de mercados en la nueva PAC y eso es un atraso. La nueva reforma tiene que tener mecanismos de mercados posibilistas para momentos de dificultades en precios o en la producción. Si no se consideran, será una PAC incompleta», declara Carmen Crespo.
En estos cuatro puntales «hemos encontrado la unión de todos quienes componen el sector agro andaluz, firmando una declaración histórica para una PAC fructífera para Andalucía». El primer paso de otros que hay que seguir dando, pues «no nos vamos a quedar de brazos cruzados, porque el debate sigue abierto en Bruselas».
Por ello, la hoja de ruta que tiene trazada Agricultura pasa por «seguir trabajando, con la ayuda del sector, escuchando propuestas y defendiendo nuestros intereses. Pero también es cierto que como Administración regional llegamos hasta donde podemos. Otras instituciones han de posicionarse y establecer un programa nacional que permita a regiones como Andalucía mantener sus posibilidades de presente y de futuro».
Un futuro que la consejera andaluza mira también con optimismo: «estoy segura de que vamos a salir exitosos de este debate en Europa, en España y en Andalucía. A quien no lo quiera entender, lo tendrá que hacer porque se lo explicaremos muy bien, con datos, con situaciones y con estrategias».