Carmona se afianza como núcleo de innovación y emprendimiento del sector agrario
El Rural Innovation Hub cumple dos años con un balance muy positivo, tras acoger 5.000 visitas, 40 congresos y eventos y gestionar proyectos con tres países
En apenas dos años, y con las dificultades añadidas por el Covid, Carmona ha logrado consolidarse como referente internacional para la innovación, el emprendimiento y la transferencia de conocimiento en el sector agrario y agroalimentario.
Tras este éxito se encuentra la empresa Balam Agriculture y su proyecto más disruptivo, ubicado en medio de una las comarcas más tradicionales del campo andaluz, la campiña carmonense. Se trata del «Rural Innovation Hub», ubicado en la finca El Valenciano, un espacio concebido como laboratorio de innovación, incubadora de negocios y comunidad de empresas.
En las más de 300 hectáreas de El Valenciano han germinado hasta siete proyectos de innovación con carácter nacional e internacional, donde han participado países como España, Portugal, Italia, Argelia y Marruecos. Además, en estos dos años se han organizado más de 80 encuentros con agricultores y empresarios agroalimentarios, se ha recibido la visita de más de 5.000 profesionales del sector y se han celebrado más de 40 congresos y eventos.
Unas cifras que hacen del Rural Innovation Hub «un punto de referencia internacional y uno de los mayores casos de éxito de ecosistemas de innovación de Europa», declara su impulsor, Francisco Gálvez, CMO de Balam Agriculture.
Esta compañía, de reciente creación (nació el pasado mes de abril tras la fusión de Galpagro y CBH, dos firmas especializadas en servicios agrícolas de alto valor añadido) ha mostrado una clara vocación por el I+D+i, eje transversal en todos los departamentos. Igualmente, la vinculación de proyectos con las universidades, la formación continua, la digitalización y la responsabilidad social corporativa, son pilares fundamental de la filosofía de la empresa.
«Necesario para el agro»
«Hoy más que nunca podemos decir que nuestro modelo era un llamamiento para convertirse en algo necesario para toda la agricultura y para el desarrollo de nuestros territorios». «Faltaba ese punto de encuentro, esa zona de divulgación y transferencia de conocimiento. Un espacio donde la innovación y la tecnología estuvieran cerca, de manera natural, del sector agrario y agroalimentario», ha resaltado Gálvez durante la celebración del segundo aniversario.
De cara al futuro, «seguiremos apoyando nuestra agricultura, impulsando nuevos proyectos, acercando la innovación al sector agrario, demostrando tecnologías y estimulando el relevo generacional, ayudando así a desarrollar el mundo rural». Un camino que se empezó a andar «gracias a la participación activa de los partners y colaboradores de este proyecto», que también han crecido en estos dos años de travesía, sumando una veintena de nuevos socios.
Y es que «una idea brillante no es suficiente hoy en día. Los emprendedores necesitan dar forma a sus proyectos, reflexionar con otros profesionales, analizar pros y contras de sus ideas y finalmente, lanzarlas al mercado». Por esta razón, «hubs de emprendimiento como éste son tan útiles para estos profesionales, ya que se trata de comunidades formadas por emprendedores que tienen las mismas necesidades y que persiguen el mismo objetivo: impactar positivamente en la sociedad a través de sus proyectos», ha destacado el directivo.
Alta densidad
Los cultivos denominados de alta densidad «son el presente, y continuarán evolucionando, convirtiéndose así en una de las mejores alternativas para la agricultura», ha apuntado Gálvez.
Por ello, no es de extrañar que la finca El Valenciano sea el escenario para el desarrollo del proyecto europeo Life Resilience, que pretende prevenir y mitigar la xilella fastidiosa en plantaciones intensivas de olivar y almendro; o que haya acogido una de las líneas del proyecto Innolivar, destinada a la búsqueda de nuevas variedades de olivo adaptadas a los marcos de alta densidad, con un ensayo en campo de hasta ocho nuevas variedades más cinco testigos.
Igualmente, ha impulsado el proyecto Gen4olive, que pretende, entre otros objetivos, mejorar los recursos genéticos de la aceituna profundizando en más de 500 variedades de todo el mundo, así como desarrollar una interfaz inteligente para que esos recursos genéticos sean más accesibles al usuario final.
Al Rural Innovation Hub de Carmona se sumará próximamente otro en Barrax (Albacete), que prevé convertirse en el referente en los cultivos del ajo, la cebolla, el almendro, la viña y el pistacho, y que ya está en construcción.