El centro IFAPA de Málaga cumple 90 años al servicio del campo andaluz
En su sede de Churriana se encuentra el mayor banco de germoplasma de fresas de Europa, que cuenta con más de 700 variedades
En el distrito malagueño de Churriana se encuentra uno de los 15 centros repartidos por toda la geografía andaluza del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA), el organismo de la Junta de Andalucía en el que más de 700 personas trabajan a diario en la modernización de la agricultura, la pesca y el sector alimentario andaluz a través de la investigación.
Aunque la red fue creada en 2003, hay que trasladarse hasta 1929 para conocer los orígenes de su sede de Málaga, que desde ese año comenzó a trabajar como un centro experimental dependiente del Ministerio de Agricultura. Noventa años de actividad ininterrumpida al servicio del campo y los agricultores andaluces.
Como cada centro de IFAPA, el de Málaga desarrolla su actividad en función del ámbito geográfico que le rodea y las investigaciones van acordes a los cultivos que se adaptan a las condiciones agroclimáticas de la zona. De ahí, que su principal foco de estudio sea la fruticultura, principalmente los cultivos tropicales y los cítricos.
Sin embargo, y pese a no ser un cultivo característico de la provincia, en el centro se encuentra el mayor banco de germoplasma de fresa de Europa, impulsado en 1988 por el investigador José Manuel López Aranda. Una colección que comenzó con 20 variedades de fresas europeas y que hoy ya alcanza las 700.
Pionero en la introducción de tropicales
La directora del centro María Nieves Cruz, al frente de la institución desde 2012, ha explicado a Agrónoma que ya desde 1929 se hacía experimentación agraria en la Cortijo de la Cruz de Churriana, con productos hortícolas y cultivos industriales. Además «fue pionero en la introducción de tropicales», albergando el primer banco de germoplasma de chirimoyos. Precisamente es este fruto el que centra en la actualidad una investigación sobre el gen que determina su contenido en pepitas y sobre su dureza, algo que podría resolver algunos de los problemas que genera su transporte.
«Lo más bonito que tiene IFAPA Churriana -cuentan con otro centro en Campanillas- es que sigue trabajando en las mismas líneas que cuando se creó en 1929», explica Cruz, que destaca el trabajo del grupo de investigadores y técnicos del centro. Actualmente, una de sus profesionales estudia las relaciones hídricas de las plantas, sobre todo en tropicales como el aguacate, con el objetivo de conseguir el mínimo consumo de agua sin comprometer ni la productividad ni calidad del producto.
Este solo uno de los proyectos que tienen entre manos, pero también destaca una línea de investigación de producción sostenible, con la que buscan alternativas para el control de plagas en cítricos, tropicales y frutos secos que sean respetuosas con el medio ambiente y limiten el uso de fitosanitarios. Además, durante estos años han trabajado con el Consejo Regular de la Denominación de Origen Vinos de Málaga en la recuperación de variedades locales de uva, o en el cultivo de la nuez pacana, que actualmente se extiende por toda Andalucía por el valor del fruto y los bajos costes de producción.
Destaca Cruz una forma de «arborescente» de trabajo, en la que cada investigación abre las puertas a una nueva línea de estudio. Una tarea en la que están implicados equipos multidisciplinares que trabajan mano a mano en la modernización de un sector estratégico para la región. Profesionales desconocidos que trabajan cada día «en aras de resolver los problemas que les trasladan los agricultores».