En la cuenca del Guadalquivir no cabe ni una hectárea de riego más
Necesidades de agua

En la cuenca del Guadalquivir no cabe ni una hectárea de riego más

Las limitaciones de agua y de suelo impiden seguir creciendo en superficie a la agricultura, por lo que los regantes y la Administración coinciden en la necesidad de hacer inversiones en infraestructuras hidráulicas viables

25/01/2021 Actualizado a las 17:27

Andalucía es la región más vulnerable al cambio climático no sólo de España, sino de Europa. Así la ha calificado el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Joaquín Páez, quien ha participado en Sevilla en la presentación del informe «Diagnóstico sobre las necesidades de agua en Andalucía y propuesta de actuaciones», realizado por Proma, una spin-off de la Universidad de Granada.

En este encuentro, Páez ha desvelado que «la cuenca del Guadalquivir cuenta actualmente con 928 hectómetros cúbicos (hm3) de agua menos que el año pasado, siendo considerado 2020 como el año más caluroso en Andalucía, en España y en el mundo». Ante este escenario, «si queremos tener agua, tenemos que preservar los ecosistemas hídricos de cara al futuro y hacer un uso más eficiente del recurso», ha subrayado.

Por ello, en relación al nuevo Plan Hidrológico del Guadalquivir 2022-2027, pese a que aún no existe un borrador (el proyecto saldrá a exposición pública en febrero o marzo y se discutirá a lo largo de este año con los distintos agentes sociales) Joaquín Páez ha adelantado ya que «en la cuenca del Guadalquivir no cabe ninguna hectárea de regadío más que no esté ya planificada en el Plan Hidrológico, pues hay límites de agua y límites de suelo».

«Defendemos que los andaluces tengan la mejor agua en calidad y cantidad, pero con los límites que nos exige las particularidades del recurso en nuestra demarcación». Por ello, ha añadido que «no se pueden tener más hectáreas de arroz y no caben más hectáreas de olivar en riego», pues «son más de 500.000 las hectáreas de olivos que se riegan en la cuenca», ha señalado.

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Siembra de arroz / M. Ponce

Demanda de agua

Respecto a la demanda hídrica, el informe, promovido por la Comisión del Agua de la Asociación de Empresarios del Sur de España (Cesur), destaca a la agricultura sobre el resto de actividades, con un consumo de 3.679.515 decámetros cúbicos (dam3) al año sobre un total consumido de 4.750.964 dam3/año.

Por provincias, Sevilla aglutina el mayor gasto hídrico, registrando el 30% de toda la región andaluza, debido principalmente a la elevada cantidad de zonas agrícolas regables. De hecho, si el consumo por unidad de superficie es de 0,54 dam3/año en Andalucía, en la comarca sevillana de La Vega se dispara hasta las 2,65 dam3 por hectárea y año, y en Las Marismas alcanza un consumo de 2,06 dam3/hectárea y año. En el lado opuesto se sitúan comarcas como la de Los Vélez (Almería) o la Sierra de Huelva, donde el consumo de agua es mínimo, sólo de 0,04 dam3 por hectárea y año.

Ante esta situación, el presidente de la Confederación Hidrográfica ha adelantado «importantes inversiones» que se prevén en la futura planificación. Así, se ha referido a la modernización de regadíos: «En nuestra cuenca el 75% de los regadíos está modernizado, pero yo quiero que sea el 100%».

En este sentido, ha declarado que «vamos a transformar regadíos antiguos y convertir zonas que no se riegan en regables», señalando como ejemplo las «7.000 hectáreas de la zona regable del Genil-Cabra (Córdoba) o las 6.800 hectáreas de la comarca del alto Guadiana menor, en la zona de Baza, Zújar y Freila (Granada), que ya tienen concesión».

Respecto a las obras hidráulicas, Páez ha hablado del recrecimiento del embalse del Agrio (Sevilla) de 20 a 60 hm3, y de la presa Cerrada de la Puerta (Jaén), mostrándose convencido de que «tendremos un buen Plan Hidrológico, el mejor posible partiendo de donde partimos».

No obstante, el presidente de la CHG se ha referido al coste ambiental de estas grandes infraestructuras. Así, en relación a Cerrada de la Puerta, con una capacidad 286 hm3, se ha preguntado: «¿Va a llover lo suficiente para cargar esa presa?». Suponiendo que llueva bastante una vez cada 15 años, «¿El análisis coste-beneficio es rentable para el conjunto de la sociedad, teniendo en cuenta la inversión que hay que hacer no tanto en términos económicos, que también, sino en la recuperación ambiental que implica esta construcción?».

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Embalse de la Cuenca del Guadalquivir en Jaén / José Manuel Pedrosa

Déficit hídrico

Para la asociación del regadío andaluz, Feragua, actualmente la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, (que aglutina el 76% de la superficie de Andalucía) presenta un «déficit hídrico importante que se cifra aproximadamente en 300 hm3», según ha alertado el presidente de Feragua, José Manuel Cepeda, durante su intervención en el encuentro organizado por Cesur.

Frente a este déficit, los regantes demandan infraestructuras hidráulicas (presas y balsas) así como el fomento de recursos complementarios no convencionales como son las aguas regeneradas y la desalación, fundamentalmente en el litoral andaluz.

Entre las obras más demandadas, Cepeda se ha referido a la esperada modernización de la zona arrocera de la Marisma del Guadalquivir, siendo el arroz el cultivo que más necesidad tiene de agua.

El presidente de Feragua ha coincidido con su homólogo en la CHG en que «en la cuenca, e incluso prácticamente en toda Andalucía, ya no caben más hectáreas de regadío si queremos seguir atendiendo las necesidades hídricas de los cultivos actuales».

Cultivo en riego / Agrónoma

«Es evidente que para el buen desarrollo del regadío es necesario una garantía de agua que permita cumplir con unas dotaciones de cultivos eficientes. Frente a la reserva garantizada para tres años que disponen los usos de abastecimientos, los regadíos no disponen de garantía de agua y su producción está condicionada todos los años a las condiciones meteorológicas».

Por ello, José Manuel Cepeda ha insistido en la necesidad de invertir en obras hidráulicas así como en culminar el proceso de modernización de regadíos que «además de un ahorro de agua significativo, producen un efecto de reducción de la contaminación difusa, al aplicarse técnicas de fertirrigación».

Freno al crecimiento

Durante la jornada, se ha preguntado qué demandan las empresas en materia de agua. A esta cuestión ha respondido Enrique Colilles, CEO de Trops, la mayor productora y comercializadora de aguacate español, con el 40% de la cuota del mercado.

Un producto que crece a pasos agigantados dentro y fuera de nuestras fronteras, siendo la comarca de la Axarquía el principal exponente. Un cultivo muy rentable pero que tiene un handicap: la necesidad de agua.

«Las empresas queremos agua pensando en los desarrollos presentes pero también en los futuros, pues corremos el riesgo de quedarnos estancados por falta de agua cuando el resto de países está creciendo», afirma Colilles.

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Aguacate / Agrónoma

En este sentido, señala que «Israel riega tres veces más que nosotros gracias a las aguas regeneradas». De hecho, «podríamos estar facturando cien millones de euros más cada año si regáramos como los productores israelitas». Por ello, señala que «las empresas y los productores estamos dispuestos a cofinanciar inversiones hidráulicas si hace falta para poder asegurarnos el futuro en el campo».

Devolver al medio

El agua también es el ingrediente principal de la cerveza. Por ello, el Director de Responsabilidad Social Corporativa de Heineken, Mauricio Domínguez, ha mostrado su preocupación al estar 30 de las fábricas que tiene el grupo cervecero en el mundo en zonas de estrés hídrico.

Por ello, la compañía afirma que «desde 2008, hemos reducido un 70% el consumo de agua en la producción de la cerveza», y ha puesto el foco «en el cultivo de la cebada, también en expansión, un cereal de secano con una huella hídrica muy baja».

Además, la cervecera ha informado de que el Proyecto Doñana ha permitido desde 2016 devolver al entorno natural más de 1.000 millones de litros de agua cada año, una cantidad superior al agua utilizada para elaborar sus cervezas en la fábrica de Cruzcampo en Sevilla.

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