La Cuenca del Guadalquivir pierde más agua de la que almacena por falta de infraestructuras y bajo rendimiento de bombeo
Desde octubre, la cuenca ha vertido al mar 2.715 hm³ de agua de lluvia no almacenada por el bajo rendimiento de bombeos y la ausencia de obras clave
La cuenca hidrográfica del Guadalquivir ha vertido al mar más agua de la que ha logrado almacenar durante el presente año hidrológico, debido al déficit de infraestructuras de regulación y al bajo rendimiento de sus estaciones de bombeo. Desde el 1 de octubre de 2024, se han perdido 2.715 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, frente a los 2.515 hm³ que sí se han podido embalsar, lo que equivale al volumen necesario para cubrir dos campañas de riego completas con dotaciones plenas.
Este dato resulta especialmente doloroso si se tiene en cuenta que las lluvias han estado muy por encima de la media de los últimos 25 años, especialmente en marzo y abril, gracias al paso de borrascas como Jana, Konrad, Laurence y Martinho. A pesar de estas condiciones favorables, las limitaciones en infraestructuras han impedido que la cuenca aproveche al máximo este recurso vital.
Un problema estructural que exige inversiones urgentes
Desde Feragua, la principal asociación de regantes de Andalucía, su presidente José Manuel Cepeda ha denunciado la situación y ha calificado de «lamentable» que se desaproveche un volumen tan significativo de agua por el deficiente funcionamiento de las infraestructuras existentes y la inejecución de las proyectadas. «Duele ver cómo las aguas de escorrentías no se almacenan por culpa del deficiente funcionamiento de algunas infraestructuras y la inejecución de otras», ha declarado.
Feragua reclama inversiones urgentes en nuevas presas, recrecimiento de embalses ya existentes, construcción de balsas de almacenamiento y mejora de las estaciones de bombeo. Estas obras están recogidas en la planificación hidrológica vigente, pero muchas de ellas ni siquiera han comenzado. Es el caso del recrecimiento de la presa del Agrio, que aún está en fase de redacción del proyecto, o de las nuevas presas de Cerrada de la Puerta y San Calixto, que siguen sin licitarse.
Breña II: símbolo del desaprovechamiento
La estación de bombeo de la Breña II ejemplifica el problema. Diseñada para trasladar agua de escorrentía desde el cauce del Guadalquivir hasta la presa de Alcalá del Río, ha funcionado este año al 25% de su capacidad. En total, solo ha bombeado 30 hm³, cuando su potencial es de hasta 115 hm³, lo que supone una pérdida de 85 hm³. En los últimos cuatro años, ha bombeado solo 66 hm³ de los 249 hm³ posibles, operando con un rendimiento medio inferior al 26%.
Una campaña engañosamente normal
Aunque la campaña de riego actual ha comenzado con niveles razonables gracias a las lluvias, los regantes advierten que esta aparente normalidad no debe ocultar el déficit estructural de la cuenca, estimado en 400 hm³. «Nos preocupa que esta campaña tape el problema de fondo: la falta de inversiones estructurales que permitan aprovechar el agua cuando hay lluvias, pensando en los cada vez más largos y duros periodos de sequía», subraya Cepeda.
La situación de la cuenca del Guadalquivir evidencia una contradicción dolorosa: en un contexto de cambio climático y escasez hídrica creciente, se pierden millones de metros cúbicos de agua por falta de previsión y acción. La oportunidad de transformar el sistema hidráulico está en manos de las administraciones. La urgencia, también.