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Fiscalidad

Al detalle: los cultivos andaluces con reducciones en el IRPF 2022

La sequía, la guerra de Ucrania y el alza de los costes del año pasado han marcado la rebaja de los rendimientos

02/05/2023 Actualizado a las 08:32

El pasado martes, 25 de abril, el Boletín Oficial del Estado publicó la orden del Ministerio de Hacienda y Función Pública por la que se reducen los Índices de Rendimiento Neto aplicables en 2022 en el sistema de estimación objetiva del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el denominado sistema de módulos agrarios, para agricultores y ganaderos.

La publicación es de vital importancia en pleno periodo de presentación de la Declaración de la Renta de 2022, pues el de módulos es un sistema simplificado de declaración, por el que tributan la gran mayoría de las explotaciones agrarias en Andalucía y también a nivel nacional. En concreto, se calcula que, a nivel nacional, unos 800.000 agricultores y ganaderos tributan por este sistema.

La orden de módulos se publica cada año con el objetivo de evitar que los agricultores tributen por unos ingresos que realmente no han percibido, para lo que se tienen en cuenta determinados factores externos que hayan podido condicionar la actividad agraria en dicho año.

De esta forma, el índice de rendimiento se calcula sobre los ingresos íntegros del agricultor, pero sin tener en cuenta los costes, y la posible reducción se aplica a las producciones que sufrieron descensos en los rendimientos por causas extraordinarias.

Cultivo de girasol / Agrónoma

Factores que marcaron el 2022

«El año 2022, por el que tributamos ahora, ha sido muy complicado», recuerda Eduardo Martín, secretario general de Asaja Sevilla, que puntualiza que esto no son «medidas contra la sequía actual», como se ha llegado a decir, «sino que es una orden que corresponde a lo que pasó el año pasado».

La sequía, muy acusada ya en 2022, ha sido uno de los factores que ha provocado las reducciones en los cultivos para el IRPF de ese año. La subida de costes productivos, así como la guerra de Ucrania, que afectó al precio del gas y del petróleo y que provocó la ruptura de muchos mercados de materias primas, también influyeron en la rentabilidad de las explotaciones. Además, hay que tener el cuenta el factor inflacionista, que ha condicionado a todo el sector agroalimentario.

Reducción general

En este escenario, el Ministerio de Hacienda y Función Pública ha establecido una reducción general del rendimiento neto del 25 % (por carácter general está en el 5%) que podrán aplicarse los 800.000 agricultores y ganaderos que tributan por el sistema de módulos. «Se trata de una reducción importante que, teniendo el cuenta el tiempo que el sector agrario lleva pasándolo mal, valoramos muy positivamente», detalla Martín.

Según datos del Ministerio de Hacienda, se estima que, a nivel nacional, el conjunto de las reducciones supondrá una rebaja de la base imponible del orden de 1.807 millones de euros, y es la de mayor alcance de la última década. Además de la reducción general del 25%, determinados sectores en situación más vulnerable se benefician de reducciones específicas que se mueven en una horquilla de entre el 30% y el 80%.

Es el caso de la ganadería en extensivo, por ejemplo, desde el bovino de carne y de cría pasando por el porcino, el ovino y el caprino de leche y de cría, el equino, la cunicultura y la avicultura.

Ganado / Unión de Uniones

Sectores ganaderos

Todos los sectores ganaderos, cuya reducción supera el 30%, se vieron muy afectados tanto por el escaso pasto, arrasado por la sequía, como por la subida de precio del necesario aporte de alimentación por pienso. Un círculo vicioso que dejó a muchas explotaciones al borde de la quiebra.

En cuanto a los cereales, muy castigados, el rendimiento se ha bajado del 0,26 al 0,18. En el caso de la provincia de Sevilla, aún más castigada por las circunstancias, el índice se ha bajado hasta el 0,13 para el trigo y la avena. Por su parte, leguminosas y oleaginosas también obtienen una reducción del 30%, pasando del 0,26 al 0,18.

El mismo porcentaje se ha aplicado a los frutales no cítricos, como el albaricoque, el melocotón y la nectarina, que pasan de un 0,37 a un 0.26.

Almendros / Asaja Jaén

Otros cultivos

Respecto al almendro, muy castigado por las olas de calor de mayo y junio de 2022, pasa con carácter geeneral del 0,26 al 0,13. En Sevilla, la reducción es mucho mayor, pasa del 0,26 al 0,05, casi un 80%.

El arroz es otro de los cultivos que más ha sufrido en 2022, ya que solo se puedo sembrar una tercera parte de la superficie por la falta de agua, por lo que la reducción en la provincia de Sevilla (en concreto, en Aznalcázar, Isla Mayor y Coria del Río), se ha pasado del 0,32 al 0,06.

En cuanto al algodón, se ha pasado del 0,37 al 0,19 en Los Palacios y Utrera, una reducción que se hace también extensiva a Brenes y Peñaflor.Respecto a los cítricos, otro cultivo mayoritario en Sevilla, el limón y la naranja pasan del 0,26 al 0,18.

En lo referente al olivar, cuya gran parte de la floración se vio afectada por el calor de mayo, y que ha sufrido una merma muy importante de la producción, ha pasado con carácter general, a nivel nacional, del 0,26 al 0,13.

Ejemplos en explotaciones

Todo este compendio de reducciones se notará, y mucho, avanzan desde Asaja Sevilla, en el balance fiscal de las explotaciones andaluzas. Como prueba de ello, Eduardo Martín arrojaba una serie de ejemplos: sin las reducciones, un agricultor con una explotación de olivar y unos ingresos brutos de 100.000 euros anuales, tendría teóricamente un beneficio sobre el que se aplican los tributos de 24.700 euros. Con las reducciones, dicho beneficio se quedaría en 9.750 euros, casi 15.000 euros menos sobre los que tributar.

En el mismo ejemplo, pero con una explotación de arroz, con los 100.000 euros de ingreso, el beneficio teórico se reduce de 30.400 a 8.250.Para una finca de trigo y girasol, el beneficio de 26.410 euros con ingresos de 100.000 euros, pasa a 11.775 euros.

Por otra parte, en una explotación con naranjos, los beneficios sobre los que tributar con los mismos ingresos anteriores serían de 24.700 euros, con la reducción se queda en 13.500 euros. Por último, en almendro y en el mismo caso hipotético, los beneficios teóricamente deberían ser de 24.700 euros, y con la reducción bajan hasta los 3.750 euros.

Porcino / Junta de Andalucía

Sectores ganaderos

En cuanto a la ganadería, para un productor dedicado al porcino, ovino o caprino de carne, los beneficios sobre 100.000 euros brutos serían de 12.350 euros sin reducciones, y se quedan en 6.650 euros.

Por otra parte, desde Asaja recuerdan que la orden permite también que los declarantes en estimación objetiva agraria del IRPF puedan minorar el rendimiento neto previo un 35% por la adquisición del gasóleo agrícola, y un 15% por la compra de fertilizantes. Además, se mantienen las reducciones de los índices correctores que se establecieron el año pasado por piensos adquiridos a terceros y por cultivos en tierras de regadío que utilicen energía eléctrica.

De otro lado, desde la patronal agraria avanzan que ya están trabajando, y que se reunirán con el Ministerio de Agricultura próximamente, para hablar sobre medidas que alivien la carga fiscal de los que tributan en régimen de estimación directa.