De Argentina a Australia: el mapa de acuerdos que asfixian al campo andaluz
Las importaciones de vacuno, arroz y cítricos producidos con otras condiciones inundan el mercado comunitario bajo el visto bueno de la Comisión
La Comisión Europea tiene como una de sus principales líneas de actuación la puesta en marcha de acuerdos de libre comercio que buscan diversificar mercados, algo contra lo que el sector agrario andaluz está alineado, pero con una condición: que debe hacerse con reciprocidad, para asegurarse de que las condiciones de producción son las mismas que se le exigen a los productores europeos.
Sin embargo, no siempre es así. El caso más flagrante, y con mayor impacto potencial, es el acuerdo comercial con los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) que, según confirmaba la Comisión Europea hace unos días, entrará en vigor el 1 de mayo.
A grandes rasgos, el acuerdo permitirá que la Unión Europea exporte más automóviles, maquinaria y bebidas alcohólicas a los países de Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay). A cambio, facilitará la entrada de azúcar, arroz o carne, entre otros productos.
Cláusulas de ‘protección’
En total, un mercado de 700 millones de consumidores que la Comisión Europea ve como «la gran oportunidad» y que el sector agrario andaluz ve cómo «un nuevo agravio». A pesar de haberse establecido cláusulas de salvaguardas, que se pondrán en funcionamiento, según la Comisión, cuando suban las importaciones y caigan los precios de los productos especialmente sensibles, lo cierto es que, como avisan desde Asaja, «este mecanismo solo será eficaz si se aplica de forma ágil y con controles reales en frontera», algo que ponen en entredicho dado los antecedentes de las importaciones agroalimentarias que llegan a la UE.
De hecho, según datos de la propia Comisión, actualmente solo se controla en frontera el 0,0082 % de los productos agroalimentarios que entran en territorio comunitario.
Uno de los sectores más vulnerables es el vacuno, que tendrá que enfrentarse ahora a dos grandes potencias del sector cárnico como son Argentina y Brasil. Precisamente uno d los episodios más polémicos alrededor del acuerdo con Mercosur se daba hace unas semanas, cuando una auditoría de la propia Comisión Europea detectó hormonas prohibidas en carne de vacuno producida en Brasil, a pesar de que el tratado comercial prohíbe importar carne tratada con hormonas de crecimiento.
Por otra parte, aunque las autoridades europeas han calificado el acuerdo de «gran oportunidad» para el vino y el aceite de oliva, ambos productos se enfrentan a mercados muy particulares y, sobre todo en el caso del sector oleícola, a una incipiente producción local que puede convertirse en competidora en pocos años.
El arroz, uno de los grandes perjudicados
En cuanto a los cítricos y al arroz, también pueden verse perjudicados, en especial este último producto, que no solo tendrá que enfrentarse a la entrada de 60.000 toneladas de arroz procedentes de Mercosur en el primer año, sino a las masivas importaciones que continúan llegando sin descanso de Camboya y Myanmar debido al acuerdo EBA (todo menos las armas), que elimina aranceles y cuotas a todas las importaciones (excepto armas, como su propio nombre indica), procedentes de los países menos desarrollados.
Tras la presión del sector arrocero, la Comisión Europea activó a final de 2025 un ‘tope’ de 562.000 toneladas de arroz, (más de dos años del consumo de arroz en España) que sigue siendo una cifra altísima y que lastra la rentabilidad del sector arrocero sevillano, que no puede competir con los precios tan bajos y una condiciones de producción y calidad mucho más laxas, incluido el uso de fitosanitarios.
El tratado con Australia
Y, cuando todo esto ya tenía al límite al sector agrario andaluz, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, anunciaba que se había cerrado el acuerdo comercial con Australia, a juicio de los agricultores, «otro varapalo».
Desde la organización Asaja denuncian que Bruselas «ha cedido» en productos clave del campo europeo a cambio de favorecer intereses industriales ajenos al sector primario, especialmente en ámbitos como la automoción o la industria química. El acuerdo contempla la apertura de contingentes arancelarios para varios productos agroalimentarios considerados especialmente sensibles para España y la UE.
En carne de vacuno se permitirá la entrada de 30.600 toneladas (más de la mitad libres de aranceles); en ovino y caprino, 25.000 toneladas sin derechos; y en azúcar, 35.000 toneladas libres de arancel. También se incluyen concesiones en productos lácteos, arroz, etanol o derivados del cereal.
«El cordero que llegará congelado desde Australia esta Semana Santa habrá recorrido 17.000 kilómetros, puede haber sido engordado con hormonas prohibidas en Europa desde hace 35 años y habrá generado seis veces más emisiones que un lechal andaluz», lamentaba por su parte Antonio Punzano, responsable de ovino de COAG.
El impacto, avisan, será significativo para muchos de estos sectores, y no podrá compensarlo, siquiera, la apertura de mercados que supondrá para productos específicos como el aceite de oliva.