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Coronavirus

La dieta mediterránea, con el aceite de oliva como protagonista, reduce el riesgo de Covid-19 un 64%

Un estudio de la Universidad de Navarra prueba que los consumidores de este tipo de dieta, con aceite de oliva, verduras y menos lácteos y carnes, están menos predispuestos a contraer la enfermedad

07/05/2021 Actualizado a las 12:44

Una mayor adherencia a la dieta mediterránea podría reducir el riesgo de contagio de COVID-19 hasta en un 64 por ciento en las personas que mejor la siguen, según un estudio de la Universidad de Navarra realizado entre 9.677 participantes del Proyecto ‘SUN’ (Seguimiento Universidad de Navarra) y publicado en la revista «Clinical Nutrition».

Los beneficios que una nutrición adecuada posee para el sistema inmunitario hacían esperar que la dieta mediterránea protegiera de la infección por el SARS-CoV-2; sin embargo, es la primera vez en el mundo que una investigación epidemiológica lo describe. En Agrónoma ya adelantamos los beneficios que tenían contra la enfermedad numerosos productos con origen en el campo andaluz, y que pueden consultarse aquí.

La doctora Silvia Carlos, de la Universidad de Navarra, explica que, para realizar el estudio, se identificaron los participantes que tuviesen un diagnóstico médico de infección junto a resultados positivos en pruebas diagnósticas de COVID-19 desde febrero hasta diciembre de 2020. «Se excluyó a los profesionales de la salud, dada la alta exposición a la infección que, por desgracia, habían tenido. Si los hubiéramos incluido, los resultados se habrían distorsionado y no se podrían obtener recomendaciones de salud pública para el total de la población», señala.

Verduras / Agrónoma

Menos carne y más verdura

Los hábitos alimentarios de los participantes se evaluaron mediante una puntuación de 0 a 9 de adherencia a la dieta mediterránea, con un índice de nueve ítems establecido por la profesora de la Universidad de Atenas Antonia Trichopoulou, conocida como la madre de la dieta mediterránea, explica la doctora Carlos.

«El seguimiento de diez años a estos participantes del Proyecto SUN es lo que nos permitió hace unos meses analizar la hipótesis de si la adherencia a la dieta mediterránea podría proteger de la infección por SARS-CoV-2», explica. «Pudimos observar que los participantes con una adherencia intermedia (=4 y <7) tenían una probabilidad significativamente menor de desarrollar COVID-19 que aquellos con baja adherencia; por otra parte, quienes poseían una mayor adherencia (= 7) presentaban el menor riesgo, en comparación con aquellos participantes con 3 o menos puntos», afirma.

Las claves de la dieta

La adherencia a este patrón en el sistema desarrollado por Trichopoulou se mide según exista una mayor proporción de grasas monoinsaturadas (provenientes principalmente del aceite de oliva), frutas y frutos secos, verduras, legumbres, cereales y pescado; y una menor ingesta de carne y lácteos; así como un consumo moderado de alcohol.

«Se suele pensar que vivir en una zona mediterránea conlleva, casi por defecto, el seguimiento del patrón de alimentación que lleva su nombre, pero no siempre es así», expresa. «Es necesario que se repliquen investigaciones como esta, para aumentar el grado de evidencia e ir consiguiendo cambios en la salud de la población», concluye la doctora.