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Campo de trigo / Agrónoma
Agricultura

El 2025 del campo, un año marcado por la falta de mano de obra y la llegada del agua

Un contexto geopolítico muy inestable influye en el ritmo de las explotaciones andaluzas, al fin con riego normal

29/12/2025 Actualizado a las 09:30

Hacer balance del año 2025 para el campo no es fácil. De hecho, a pesar de las lluvias, ha sido un año con más sombras que luces. Así lo reconoce Eduardo Martín, secretario general de Asaja Sevilla, que puntualiza que, a pesar de que la falta de lluvias de los últimos años «ha dado un respiro», la primavera también trajo muchos episodios de danas y borrascas que afectaron a cultivos como el algodón y el tomate para industria.

Hidrológicamente, la regulación general del Guadalquivir, que abastece a gran parte de los agricultores, se encuentra al 44,80%, casi la mitad y más de nueve puntos por encima de las mismas fechas del año pasado.

«Aunque la cifra es mucho mejor, aún no estamos ni siquiera a la mitad del agua embalsada», lamenta Martín, que puntualiza que, un año más, las infraestructuras hídricas de la región siguen pendientes «y sin una política nacional firme, que se acometa con decisión y con un carácter global».

Sin embargo, la parte positiva es que todos los cultivos han tenido una dotación de riego normal, incluido el arroz, que ha podido sembrarse por fin en su totalidad tras varios años muy complicados con apenas hectáreas en producción.

Los precios

Respecto a las producciones más extendidas en la región, y los precios, el secretario general de la organización agraria resalta que «la principal sombra» ha estado en los cereales, que han tenido precios extremadamente bajos y costes de producción muy altos, y en el algodón y el tomate para industria, dependiente de precios internacionales de referencia y que apenas han cubierto costes.

Por contra, tanto el olivar, en su doble vertiente, para almazara y mesa, como los cítricos, los almendros y la ganadería, han mantenido unos precios dentro de la normalidad, pero soportados sobre factores como la bajada de cabaña ganadera, unas producciones más bajas y unos inputs que se mantienen muy por encima de los niveles pre pandemia. Y es que este es otro de los puntos importantes que ha definido el 2025: los costes de producción han sido muy altos, ya no solo en lo referente al precio de la energía, sino también en todo lo relacionado a fertilizantes y abonos.

Sanidad animal

Además, cabe destacar que, en el sector ganadero, las enfermedades han llegado para complicar, más aún, el ritmo de las explotaciones. Hay que nombrar la lengua azul, que se inició en 2024 y ha sobrevolado todo el año, causando mermas importantes en el ovino, la gripe aviar y, en los últimos compases del año, la dermatosis nodular bovina y la amenaza de la peste porcina.

Ganado ovino / Asaja Almería

Otro de los grandes problemas que ha marcado al campo durante los últimos doce meses ha sido la falta de mano de obra, que no solo afecta ya a las campañas de recolección, sino que se ha extendido a las tareas rutinarias.

Contexto geopolítico

El contexto geopolítico, por su parte, también ha tenido influencia en la rentabilidad del sector agroalimentario andaluz, y lo seguirá teniendo en 2026.

«La incertidumbre arancelaria en la que nos ha sumido Donald Trump ha afectado mucho a la hora de encarar un mercado tan importante para nosotros como es Estados Unidos», reconoce Eduardo Martín, que también nombra a los aranceles de China, firmes en el último tramo del año.

A nivel europeo, sin duda, ha estado marcado por una propuesta de Marco Financiero Plurianual y de reforma de la PAC «muy dañina» para el campo andaluz que, si finalmente se materializa, «puede llevar a la extinción de sector agrario europeo tal y como lo conocemos», lamenta Martín. Frente a esto, agricultores ya se han movilizado con fuerza, como demostraron hace apenas dos semanas en Bruselas, y lo seguirán haciendo, avisan.

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