El campo andaluz se rebela contra los ‘alimentos kilométricos’ y tacha de «hipócrita» a la UE
El sector critica la 'doble moral' de la Comisión Europea facilitando la llegada de productos de terceros países al tiempo que ahoga a normas a los agricultores locales
La firma, el pasado sábado, del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur (Brasil, Urugay, Paraguay y Argentina) ha creado la mayor zona de libre comercio del mundo, y lo ha hecho con la oposición frontal del sector agrario europeo, y andaluz. Los productores aseguran que «carece de reciprocidad» y supone «una competencia desleal» para productos clave como los cítricos, el vacuno, el arroz o la aceituna de mesa.
Pero Mercosur no solo es un acuerdo comercial, a todas luces, lesivo para el agro andaluz, sino el detonante que ha hecho que los agricultores vuelvan a echarse a la calle. «Las manifestaciones no son solo por Mercosur, pero sí que ha sido el desencadenante que ha hecho que «el campo se rebele», como detalla María Morales, presidenta de Asaja Sevilla.
Impacto en la huella de carbono
Además de la, segura, influencia que tendrá en el mercado agroalimentario, los agricultores también resaltan la «hipocresía medioambiental» que supone el acuerdo comercial. «Traer productos de Sudamérica supone un impacto brutal en la huella de carbono, algo que contradice los principios de economía circular y proximidad que la propia Comisión Europea dice defender», como resaltan desde COAG. De hecho, la «asfixia» que suponen unas normas medioambientales cada vez más estrictas impuestas por la UE es una de las grandes quejas de los agricultores andaluces.
Según el informe «Alimentos kilométricos», elaborado por investigadores de la Universidad de Sevilla y de la de Vigo, un kilo de uno de estos alimentos, que recorre miles de kilómetros antes de llegar al lineal de nuestros supermercados, emite hasta 0,25 kilogramos de CO2, intensificando la crisis climática que desde Bruselas legislan para combatir.
El documento pone como ejemplo una manzana importada de Uruguay, uno de los países del Mercosur, que recorre aproximadamente 10.000 kilómetros y tiene una huella de carbono de 186 kilos de CO2 por tonelada transportada.
«Es una auténtica locura traer alimentos que recorren tantos kilómetros y que pueden producirse perfectamente aquí», asegura Marta Soler, profesora de la Universidad de Sevilla y una de las autoras del informe.
«Las importaciones no son el único problema, se están generando unas dinámicas en las que se abandonan cultivos que eran viables, pero que han sido sustituidos por otros más rentables que terminan generando vulnerabilidades ambientales y socioeconómicas», resalta, al tiempo que recuerda que «somos más dependientes» por desvincular el consumo de las producciones locales.
Cultivos locales
Soler pone como ejemplo el garbanzo, un cultivo tradicional en Andalucía que resiste por su papel en la rotación de cultivos obligada por la PAC, pero que, sin embargo, resiste con dificultad a las importaciones masivas de México o Argentina, que copan la mayoría del mercado en la región.
Cítricos de Sudáfrica
La presidenta de Asaja Sevilla, María Morales, resalta por su parte que no solo se trata del acuerdo con Mercosur, sino que el resto de acuerdos preferenciales de la Unión Europea también «ahogan» al sector agrario. «Si hablamos de Sudáfrica, por ejemplo, han plantado muchísima naranja de variedad Valencia, variedad tardía que se solapa con nuestras primeras variedades», avisa la también citricultura, que lamenta que la naranja sudafricana «avasalla» a la andaluza. Y no es la única: Egipto también es un competidor muy importante, al igual que Turquía o Marruecos, si hablamos de otros productos como las hortalizas, en especial el tomate.
Por todo ello, desde las organizaciones agrarias piden incansablemente que se respeten las cláusulas de salvaguardia para proteger las producciones europeas. «Se está permitiendo que productos elaborados con condiciones muy distintas a las de aquí lleguen a los consumidores europeos, perjudicando a agricultores y ganaderos europeos», insiste Morales.
En el caso de Mercosur, se considera que la reducción del umbral de activación de dichas salvaguardias, fijado en el 5%, aunque los califican de «insuficientes». «Son un anexo al acuerdo que desde Mercosur ya han confirmado que no van a cumplir y resultan imposibles de controlar en una UE sin un control de fronteras común y sin controles en origen», aseguran las organizaciones andaluzas.
Protestas simultáneas
Todas estas reivindicaciones han impulsado la oleada de protestas que recorrerá toda España en la última semana de enero, y que tendrá su punto álgido el día 29. En Andalucía, Asaja, COAG y Cooperativas Agro-alimentarias han convocado protestas simultáneas en todas las capitales de provincia. Serán ante las subdelegaciones de Gobierno y, en el caso de Sevilla, ya se ha confirmado que será una tractorada que finalizará en la Plaza de España y para la que piden participación a todos los agricultores y ganaderos.
Otro de los factores que empujan al sector a movilizarse es el Marco Financiero Plurianual que «apunta a un recorte presupuestario y a la desaparición de la arquitectura de la PAC». «No solo se trata de fondos, sino de la estructura de la Política Agraria Común: la propuesta de la Comisión acabará con el sector agrario europeo, y no nos van a callar: haremos todo lo posible por cambiar el rumbo de la política europea», insiste María Morales.