El sector agrario, a favor de las plantas de biometano en Jaén: «Es un bulo que vayan a atraer macrogranjas»
Organizaciones y cooperativas emiten un comunicado conjunto para combatir el 'ruido' tras varias manifestaciones y defender la oportunidad económica
Las plantas de biometano son «una oportunidad» para transformar los productos de la provincia de Jaén. Así lo consideran las organizaciones más representativas del sector agrario y ganadero de la provincia (Asaja, COAG, UPA y Cooperativas Agro-alimentarias), que han asegurado que estas instalaciones «generarían empleo, valor añadido y nuevas oportunidades económicas y medioambientales para agricultores y ganaderos.
Esta reacción se ha dado después de que hayan surgido movilizaciones vecinales contra estas plantas, como ha sucedido en Mengíbar, donde una manifestación con cientos de participantes proclamó los riesgos «de contaminación» que tendría la iniciativa.
Frente a esto, el sector productor de Jaén entiende que el «biometano no es una amenaza para el campo, sino una oportunidad que estamos empezando a entender». De hecho, afirman, «son los residuos ganaderos y agrícolas los que alimentan las plantas de biogás y biomentano», por lo que se abriría una puerta económica para los productores en la provincia.
No obstante, desde el sector sí reclaman a las administraciones más información clara sobre los beneficios que traerá a la zona.
En un comunicado conjunto, organizaciones y cooperativas consideran que la instalación de plantas de biometano tiene una doble ventaja: posibilitarán gestionar de manera eficiente los residuos agrícolas y ganaderos y, al mismo tiempo, «crearán oportunidades económicas para los pequeños productores».
«Para el sector olivarero de Jaén es una doble ganancia, puesto que puede mejorar la situación económica y ambiental y se obtiene una fuente de ingresos adicional», afirman. En definitiva, lo que hoy son considerados residuos, en el resto de Europa «se está transformando en energía, fertilizantes orgánicos y, en definitiva, bioeconomía circular».
En el caso del olivar, cultivo por excelencia de la provincia jienense, los subproductos y el alperujo «serían eliminados de una forma eficaz para generar energía limpia», evitando un problema medioambiental.
De esta forma, aunque reconocen como «normal» que la sociedad tenga dudas, asegura que la instalación de estas plantas en Jaén «es una oportunidad que la provincia no puede dejar escapar».
«Muchos temen que estas plantas vayan a atraer macrogranjas, una posibilidad que no tiene base, puesto que ninguna empresa construye una planta de biometano, que cuesta millones de euros, sin tener asegurado con antelación el suministro de materia prima, que ya ha de existir», aseguran.
El funcionamiento
Por otro lado, las plantas modernas de biometano trabajan en circuito cerrado, con sistemas herméticos y de desodorización. Lo que entra y lo que sale (incluido el digestato que se puede usar como fertilizante) se gestiona con control y trazabilidad.
De hecho, el digestato estabilizado que resulta del proceso de obtención del biometano es mucho más fácil de aplicar y menos contaminante, puesto que, en lugar de extenderlo sin más, se lleva a cabo una inyección directa al suelo, enterrándolo, que reducen los olores a prácticamente cero. Y todo ello con beneficios para el suelo, al que devuelve nutrientes de calidad.
En Europa hay, actualmente, 1.548 plantas de biometano operativas, de las cuales más del 75% están conectadas a redes de transporte o distribución de gas. Este número ha crecido significativamente en los últimos años en países como Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, que son líderes en este ámbito y concentran la mayoría de las instalaciones, integrando el biometano en sus redes de gas natural.