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Agricultura

El temporal deja «daños millonarios» en caminos rurales e infraestructuras de riego

Desde Feragua destacan la función laminadora de las grandes presas, sin las que no se habría podido contener el caudal extraordinario de los ríos

09/02/2026 Actualizado a las 13:46

Los regantes han alertado de que las borrascas Marta y Leonardo han pasado por la región dejando «destrozos millonarios» en caminos rurales, redes de riego, estaciones de bombeo y otras infraestructuras hidráulicas esenciales para la actividad agraria.

Desde Feragua, la asociación de regantes andaluces, han asegurado que están recibiendo «un auténtico aluvión de comunicaciones por parte de comunidades de regantes de toda Andalucía, que están siendo recopiladas para realizar una estimación global del impacto económico, que se prevé muy elevado».

De esta manera Feragua ha subrayado en una nota de prensa que, pese a la magnitud de los daños, las consecuencias hubieran sido «infinitamente mayores de no haber sido por la función laminadora de las grandes presas, que han permitido retener y regular los caudales extraordinarios generados por las lluvias torrenciales».

Gracias a estas infraestructuras, se ha evitado que numerosas poblaciones ribereñas sufrieran inundaciones de gran alcance, con el consiguiente riesgo para la seguridad de las personas y la necesidad de desalojos masivos, afirman.

Las cinco grandes prensas del Guadalquivir

En este sentido, la asociación estima que sin las cinco grandes presas existentes en la cuenca del Guadalquivir (Tranco de Beas y Giribaile en Jaén, Iznájar y Breña II en Córdoba, y Negratin en Granada) más de 300.000 habitantes se hubieran visto directamente afectados por avenidas incontroladas, evidenciando la sinrazón de determinadas políticas que en los últimos años han priorizado una visión ideologizada del medio ambiente frente a la protección de las personas y del territorio.

Feragua ha señalado además la contradicción en la que incurren los detractores de las grandes presas «que son los mismos que alertan de los efectos del cambio climático, caracterizado precisamente por periodos de sequía cada vez más prolongados y episodios de precipitaciones más concentradas, esporádicas y torrenciales».

En este contexto, «la regulación hidráulica no solo es una garantía para el abastecimiento y el regadío, sino también una herramienta imprescindible de adaptación al cambio climático y de protección civil», aseguran.

Los regantes han criticado igualmente el incumplimiento sistemático de los planes hidrológicos,  e insisten en que desde 2009 no se ha puesto en marcha ninguna inversión efectiva para la regulación de las cuencas andaluzas: de las doce actuaciones aprobadas en planificación, solo dos llegaron a licitarse y ambas permanecen actualmente paralizadas.

Para Feragua, esta falta de ejecución de las infraestructuras comprometidas supone una «irresponsabilidad enorme, que deja los planes hidrológicos en papel mojado». «Los únicos que pagamos somos los agricultores que quedamos en la ruina por no poder regar o por perder los cultivos que teníamos plantados, como ha ocurrido este año con los cultivos de invierno”.