Bambú de la Vega del Guadalquivir para dar sombra de manera barata y eficiente
En La Bambuseria cultivan hasta 200 variedades de bambú que crecen hasta los 25 metros y son un recurso idóneo para frenar viento y dar sombra
En La Algaba (Sevilla), hay un oasis donde la temperatura baja considerablemente y los rayos de sol apenas son dañinos. Se trata de La Bambuseria, una iniciativa nacida hace siete años con un objetivo principal: cultivar y vender variedades de bambú que no tienen nada que ver con el típico que puede encontrarse en grandes superficies y otro tipo de establecimientos.
En concreto, según explica Antonio Vega, fundador del proyecto junto a Manuel Trillo, se trata de bambúes no invasivos (clumpers) que, al contrario que las variedades más conocidas, crecen a lo largo y no tienen extensas e intrusivas raíces.
En estos últimos años, han conseguido seleccionar y aclimatar más de 200 especies y variedades en su pequeño reducto en la Vega del Guadalquivir. Según detallan los propietarios del vivero, el único de bambú no invasivo en Europa, con un manejo adecuado, los bambúes alcanzan su grosor y altura definitiva a los tres años de su implantación.
Capacidad para generar oxígeno
«A diferencia de los invasivos, los bambúes que no lo son logran su altura, de hasta 25 metros, muy rápidamente. Además, tienen una capacidad de fijación de dióxido de carbono mucho más alta que los árboles maderables, lo que mejora la sostenibilidad del entorno», detalla Vega. Son, por tanto, una solución válida para mitigar los efectos del cambio climático, ya que tienen gran capacidad para generar oxígeno.
Hasta un metro diario
Sevilla es, según explica Vega, el lugar ideal para cultivar bambú: mientras más calor hace, mejor se desarrolla una planta que, además, tiene una alta tolerancia a las bajas temperaturas y un consumo moderado de agua. En los momentos en los que las temperaturas más altas llega a crecer hasta un metro al día.

El vivero está instalado entre fincas de naranjos y tierra rasa de otros cultivos, por lo que se ha convertido en el único bosque de la zona. «En poco más de tres años, gracias a la aclimatación del espacio, hemos conseguido con el bambú generar una masa vegetal que ha cambiado nuestro microclima frente al de las fincas vecinas», detallan los propietarios.
De hecho, el efecto de «lluvia horizontal» que se da por las mañanas, evitando la pérdida de humedad, ha hecho que reptiles, anfibios e invertebrados hayan colonizado la finca.
Ventajas respecto a los invasivos
Todo esto es lo que quieren dar a conocer a los potenciales compradores de bambú: las variedades que se localizan en este reducto de la Vega del Guadalquivir no tienen nada que ver con el típico bambú que venden en los puntos de venta convencionales y que tan de moda se han puesto en los últimos años. «Las variedades de bambú no invasivo no son conocidas entre los consumidores, y eso que sus ventajas son muchas respecto al invasivo, que se extienden de manera superficial y pueden llegar a invadir el jardín vecino», asegura Vega.
La sombra más eficiente
Más allá de la decoración o de su uso para madera, los propietarios de la Bambuseria presentan esta planta como la «mejor solución» para dar sombra en espacios públicos. «Tan solo un bambú puede dar metros y metros de sombra», detallan. Además, mitigan el ruido, el viento y los elementos contaminantes.
Por ahora, aunque están iniciando su ámbito de expansión, han hecho instalaciones de bambú para una empresa de la provincia sevillana, y están preparando plantas para un colegio de Tomares y otro de Huelva.
«La manera más barata y eficiente de lograr sombra en una ciudad con temperaturas tan altas como Sevilla son los vegetales, y el bambú es idóneo para este uso», insisten.