
El uso de las aguas regeneradas dibuja el futuro del olivar
El proyecto Hagro, en el que participa Feragua, pone en marcha una herramienta para facilitar la gestión de los planes de riego
La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía ha acogido la presentación de resultados de HAGRO, un proyecto de innovación con financiación andaluza y europea que ha permitido la creación de una herramienta digital que simplifica y agiliza la redacción de los planes de gestión del riesgo en el uso de las aguas regeneradas para el riego agrícola del olivar, reduciendo tiempo y costes.
Dicha normativa establece la obligación de redactar un plan de gestión de riesgos que contribuya a la rápida detección y solución de posibles riesgos e impactos, a fin de propiciar el empleo seguro de estos recursos hídricos no convencionales, con plena garantía para el medio ambiente y para la salud humana y vegetal, según han detallado sus impulsores.
Además, la particularidad de esta herramienta es que abarca toda la cadena de valor, desde el operador de la planta depuradora hasta los usuarios finales, los regantes, e incluirá asimismo todas las infraestructuras intermedias de gestión del agua de riego, como balsas de regulación y redes de distribución. Se trata por tanto de un asistente pensado para ayudar a todos los actores implicados en la redacción de los riegos del uso de aguas regeneradas en el cultivo del olivar.
Durante la jornada, el consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, ha destacado que la iniciativa HAGRO impulsada por Feragua está muy centrada en cuestiones que son prioritarias para el Gobierno andaluz como son la mejora de la eficiencia del agua y la economía circular.

Por su parte, el presidente de Feragua, José Manuel Cepeda, destacó que el proyecto HAGRO «responde a una necesidad estratégica para el regadío andaluz, como es asegurar la disponibilidad de agua en un escenario de creciente incertidumbre y escasez», y subrayó que esta herramienta digital «no se queda en el plano técnico, sino que integra conocimiento científico, experiencia técnica y participación de los regantes».
En su intervención, Cepeda también ha lanzado un mensaje a la administración andaluza: «Hay que aprovechar al máximo las aguas regeneradas, sobre todo en las cuencas litorales, donde los vertidos acaban en el mar y podrían ser aprovechados como recurso. Y en las cuencas interiores, como la del Guadalquivir, su asignación debe hacerse con mucha cautela para no tensionar aún más una cuenca ya deficitaria, en la que estos vertidos ayudan a cumplir los caudales ecológicos».
Valor para el olivar
Las aguas regeneradas representan una oportunidad especialmente relevante para el sector del olivar, que necesita dar con recursos no convencionales que garanticen la disponibilidad de agua para su riego. El olivar de regadío representa el 33,5% de la superficie total de este cultivo y es un motor económico y vertebrador del tejido social en la región. Aporta el 24% del valor total de la producción agrícola andaluza y de él dependen más de 250.000 familias de olivareros en Andalucía.
Sin embargo, al ser el cultivo más extendido, es necesario una garantía hídrica que, según los datos de la CHG, supone el 21% de la demanda total de agua del regadío en nuestra Comunidad. Es, por tanto, uno de los más amenazados por las perspectivas del cambio climático, con ciclos más amplios de sequía y temperaturas más elevadas. Se estima en un 15% el crecimiento del déficit potencial de humedad del suelo, que irá acompañado de un ligero aumento de la demanda hídrica.
De ahí el interés de este sector por mejorar la garantía de agua a través de la diversificación del mix hídrico, y en particular a través del aprovechamiento de aguas regeneradas. Los proyectos Reutivar y Reutivar 2.0, de cuyos resultados arranca Hagro, acumularon evidencia científica suficiente para acreditar que las aguas regeneradas pueden utilizarse con seguridad en el riego del olivar, e incluso podrían aportar ventajas nutricionales.
HAGRO ha dado continuidad a ambos proyectos, poniendo al servicio de todos los actores implicados una herramienta digital de gestión de riesgos, que otorga plenas garantías sobre el uso seguro de las aguas regeneradas y sobre el cumplimiento de los requisitos legales marcados por el nuevo Reglamento (UE) 2020/741 sobre la calidad de las aguas.