X
Grave sequía

A falta de embalses, los regantes piden que se agilice la creación de balsas

Los regantes andaluces recuerdan que son claves para aprovechar los desembalses que va haciendo la CHG

31/07/2023 Actualizado a las 08:46

Los regantes andaluces trabajan para paliar, en lo posible, los efectos de la grave sequía que está sufriendo la región pero, sobre todo, para intentar minimizar los siguientes ciclos secos. Y es que, como han repetido en numerosas ocasiones desde Feragua, la próxima sequía debe empezar a remediarse ahora, y no cuando ya sea inminente.

Por ello, la asociación de regantes andaluces se reunió hace unos días con el nuevo director general de la Producción Agrícola y Ganadera, Daniel Quesada, para transmitirle las peticiones más urgentes ante una situación cada vez más crítica.

«Balsas, balsas y balsas». Esa es la principal reivindicación de los regantes a día de hoy. Por ello, José Manuel Cepeda, presidente de Feragua y Pedro Parias, secretario general, reclamaron a Quesada que se priorice y se incentiven las inversiones a regadíos dentro del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (Pepac) y otras líneas.

«Muchas balsas son un embalse», insiste Pedro Parias. Y, además, está la ventaja temporal: mientras un embalse tarda doce años en construirse, una balsa, dependiendo del tamaño, puede estar lista en un plazo que oscila entre seis meses y dos años.

Las balsas de riego permiten a los regantes aprovechar el agua procedente de escorrentías, aumentando los recursos hídricos para los cultivos en unos años especialmente difíciles. «Si tuviésemos las balsas suficientes, podríamos estar ante una campaña un poco mejor que la que estamos sufriendo», se lamentan desde Feragua.

Facilitan la gestión

Y es que, con unas dotaciones mínimas (menos del 80% de las dotaciones de riego de una campaña normal), este tipo de infraestructuras son más importantes que nunca: la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) está haciendo los desembalses mediante emboladas, por lo que, si no se dispone de balsas para almacenar el agua y poder utilizarla después, tan solo se puede aprovechar para el riego en ese momento.

Además, las balsas de decantación permiten regar por goteo, un método mucho más eficiente que hacerlo con agua directa, ya que se gasta mucha agua en el proceso de filtrado. «Tienen ventajas en cuanto a la calidad del agua, el coste del filtrado y la energía utilizada», resume Parias.

Sequía / Feragua

Agilizar ayudas

Otra de las cuestiones que se pusieron sobre la mesa fue la necesidad de que se agilicen las ayudas a las comunidades de regantes que han solicitado concesiones para la utilización de aguas regeneradas. En total, son seis las comunidades pendientes de la concesión de la CHG y la posterior ayuda de la Junta:en Utrera, Morón, Priego de Córdoba, Cañete de las Torres, Carcabuey y Cabra. No obstante, desde Feragua puntualizaron que, si bien las aguas regeneradas sí tienen mucho potencial en la costa (con 180 hectómetros cúbicos posibles), en las zonas del Guadalquivir, su aprovechamiento se reduce mucho debido a los caudales ecológicos que hay que cumplir.

Además, también reclamaron al secretario general que se busque encaje en alguna partida de financiación a obras de carácter urgente como las de la zona de El Rumblar, y la del sistema de los Bermejales, en Jaén, y las Vegas de Granada.

Riego en el campo / Feragua

Sin fondos para los regadíos

Por otro lado, el pasado lunes tuvo lugar la Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, donde los regantes mostraron su descontento con que, entre los próximos proyectos financiados a través de los fondos Feder, no haya ninguno destinado al regadío.

Y es que, tal y como informaba la CHG, que también avisó de que se intensificarán la vigilancia sobre el control de agua, los 52 millones de los fondos europeos irán destinados, entre otras, a la ampliación de la desaladora de Melilla y a la mejora del saneamiento del entorno de Doñana.

Por otra parte, Feragua volvió a solicitar que se aceleren todas las obras previstas en la planificación hidrológica. «En el año 1983, el presidente del Gobierno, que entonces era Felipe González, impulsó un decreto de sequía verdaderamente eficiente, con catorce obras de emergencia en Andalucía, once de ellas en el Guadalquivir, que se llevaron a cabo. ¿Por qué no imitamos aquella gestión?», se pregunta el secretario general de Feragua.