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Entrevista

Isabel Ugalde: «En La Almoraima se han sentado las bases para que la finca siga siendo rentable»

Por segundo año consecutivo, la explotación propiedad del Ministerio de Agricultura, cierra un ejercicio en positivo tras casi ocho años en pérdidas

18/06/2019 Actualizado a las 09:54

Aunque son muchas las dudas sobre su futuro con las nuevas elecciones generales a la vuelta de la esquina, Isabel Ugalde, directora gerente de La Almoraima, la empresa pública que gestiona la finca homónima, asegura que si se marcha lo hará con la cabeza alta, al haber logrado su objetivo: rentabilizar el que se conoce como el mayor latifundio de Europa.

La finca, situada en Castellar de la Frontera, Cádiz, incluye una superficie de 14.109 hectáreas que el Estado gestiona desde la expropiación de Rumasa en 1983, y que cuenta con el 90% de los terrenos dentro del Parque Natural de los Alcornocales. Pese a la multitud de actividades económicas de la explotación (agrícolas, ganaderas, forestales, cinegéticas y turística), la sociedad llevaba arrojando pérdidas desde 2007 (con la salvedad de 2011), lo que motivó que el Gobierno central la pusiera en venta.

«Los mandatos de cuatro años complican mucho la gestión de una empresa», señala Ugalde, quien llegó a La Almoraima de la mano del ex ministro Miguel Arias Cañete en marzo de 2012, y presume de que «con mucho trabajo, en tiempo récord, hemos pasado de estar en números rojos a obtener 400.000 euros de beneficios».

-¿Cómo se consigue sanear en apenas dos años unas pérdidas cifradas en 1,22 millones de euros en 2012?
-Profesionalizando cada uno de los sectores con gente muy sabedora y con mucha experiencia en cada uno de ellos. Y, en segundo lugar, haciendo un férreo control de costes. Por ejemplo, hemos introducido la siembra directa en el cereal, con lo que nos ahorramos entre 80 y 100 litros de gasoil por hectárea. Todo esto se traduce en una manera de hacer el presupuesto muy exhaustivo y procuramos cumplirlo a rajatabla.

-¿Cuál ha sido el crecimiento obtenido en 2015?
-La Almoraima ha cerrado el ejercicio pasado con un resultado positivo de 404.000 euros, lo que significa un crecimiento del 26,25% sobre el balance del año anterior. Las ventas se incrementaron un 45% respecto a 2014, debido fundamentalmente a los sectores de agricultura, que ha crecido un 11% a pesar del mal año agrícola; ganadería, que sube un 113%; caza que se ha mantenido mejor aumentando las ventas en 100.000 euros y la fábrica de corcho, que aumentó sus resultado un 88%. El hotel es actualmente la única actividad que mantiene las pérdidas del año anterior.

Un futuro prometedor

-Hay quien dice que la finca ha saneado sus cuentas a golpe de talonario millonario del Gobierno…
-Eso responde a que en 2013, tras alcanzar un acuerdo con los trabajadores, hubo una reducción de personal y se originaron unas pérdidas importantes. En aquél entonces, fue necesaria una subvención de capital del accionista, que ascendió a 2.347.000 euros. En ese ejercicio (2013) se cerraron las cuentas con un beneficio de 700.000 euros, pero en realidad, era un beneficio encubierto, pues si le restamos la subvención, las pérdidas rondaban el millón y medio. Pero a partir de ese año, se cerraron todas las pérdidas y el Estado nunca más ha tenido que subvencionar nada. En 2014 dimos un saldo positivo de 319.000 euros y en 2015 de 404.000 euros, únicamente con los medios propios de la explotación. Además, lo más importante es que se han sentado las bases para que la finca siga dando beneficios en el futuro.

-¿Esta cuenta de resultados positiva ha hecho que el Gobierno se eche atrás en su intención de vender la finca?
—Desconozco este asunto, pues es un tema que compete directamente al Ministerio. Yo me encargo de la gestión, y mi intención era que la finca diera números positivos, en venta o no.

-De todas las actividades económicas de La Almoraima, ¿Cuál es la que resulta más rentable?
-La explotación de corcho, ya que de las 14.000 hectáreas de la finca, 12.000 son de monte alcornocal. No obstante, estamos potenciando también otros sectores porque muchos de nuestros quercus están afectados por la seca, que ha mermado tanto la cantidad como la calidad del corcho, y por ende, también ha reducido los ingresos por esta vía. Por ello, hemos mejorado muchísimo, casi un 60%, la productividad en la propia fábrica corchera.

Rentabilidad

-¿Cuánto ha mermado la seca la rentabilidad corchera?
-La Almoraima es una finca ordenada y cuenta con el certificado forestal PEFC. Las sacas de corcho en Andalucía se dan cada nueve años, pero tenemos la explotación dividida en zonas, por cuarteles, de manera que cada año vamos sacando una de estas zonas. Hay cuarteles donde los quintales de corcho son homogéneos respecto a los nueve años anteriores y otros donde se ha perdido hasta el 50% de la producción. En términos globales, podemos estar hablando de pérdidas de un 30% de la cantidad de corcho. No obstante, la seca también afecta a la calidad, con un aumento del corcho refugo, que es el que no sirve para hacer tapones y va destinado a molino para otros usos, por lo que su precio es inferior.

-En menos de un mes comienza la saca. ¿Cómo se prevé la campaña?
-Empezaremos el 1 de junio. Para los productores, el corcho está en un momento tranquilizador, porque la demanda mundial de corcho supera a la oferta, por lo que los precios deberían tender al alza. Y la industria corchera ha sabido responder muy bien a los ataques, sobre todo del mundo anglosajón, contra el tapón de corcho, realizando grandes inversiones en sus procesos productivos. Hay nuevos mercados interesantes para el sector, como China, que se ha puesto a producir vinos y sólo quieren taponarlo con corcho.

-¿Qué otros sectores se están potenciando por la merma de la producción corchera?
-Estamos apostando por nuevos cultivos. Hemos sembrado unas 40 hectáreas de quinoa y otras 50 de colza. Y hemos invertido mucho en ganadería retinta, potenciando la fertilidad y comprando machos charoleses y limousin para mejorar la especie retinta. Nuestras dos ganaderías, tradicionalmente, ha tenido problemas con la tuberculosis, pero una de ellas cuenta ya con la calificación T2 que, aunque libre de la enfermedad, nos impide exportar a algunos países, y la otra con la T3, que sí nos da acceso a los mercados internacionales, así que podemos sacar terneros al destete, engordarlos en cebaderos de aquí si hace falta y venderlos a un mejor precio.

Importancia de la PAC

-¿La Almoraima sería rentable de por sí también sin las ayudas de la PAC?
-En esta finca, como en cualquier otra explotación, las ayudas de la PAC tienen un peso muy importante, alrededor de 700.000 euros anuales entre las ayudas directas y las acopladas. En España, en general, si se quitaran las subvenciones de la PAC, prácticamente desaparecerían sectores enteros. Por ejemplo, sería más que dudoso producir trigo y desaparecería el algodón, un cultivo tradicional en estas tierras. No hay que olvidar que nos movemos en mercados globales por lo que, en un cultivo como el trigo, influye más el resultado de la cosecha canadiense, que lo que pase en Castilla y León, pese a que está mucho más próxima a Andalucía. En España hay cultivos con los que es difícil ser competitivo sin ayudas pues, entre otras razones, aquí está prohibido cultivar transgénicos y la producción con transgénico es mucho más barata.

-¿Qué proyectos tiene en cartera la finca?
-Ya hemos iniciado el proyecto de nivelación de las parcelas agrarias, para evitar el encharcamiento de los cultivos y hemos limpiado las gavias. Además, hemos iniciado las gestiones con la Junta de Andalucía para recuperar una balsa antigua y así asegurarnos agua suficiente para regar las parcelas y poder realizar en ellas una doble siembra, la de invierno y la de verano. Estamos recuperando praderas y haciendo densificaciones en la finca, pues nos hemos propuesto sembrar anualmente 5.000 alcornoques. Además, en la actividad cinegética queremos mejorar la calidad de los trofeos, y se está llevando a cabo un control de las poblaciones.