Rafael Muñoz-Rojas: «Las fincas de secano ya han recuperado el valor previo a la crisis económica»
Entrevista

Rafael Muñoz-Rojas: «Las fincas de secano ya han recuperado el valor previo a la crisis económica»

Inagro gestiona unas 25.000 hectáreas principalmente en Andalucía, dedicadas, sobre todo, a cultivos herbáceos y a olivar en secano y regadío

18/06/2019 Actualizado a las 12:08

Las empresas de servicios agrícolas surgieron en Sevilla en la década de los 70, gracias a emprendedores como Rafael Muñoz-Rojas, quien junto a Álvaro Domínguez y Benito Cortínez fundaron Tepro. Cuando esta firma empezaba a andar, Muñoz-Rojas inicia, ya por separado, un nuevo proyecto, Inagro, una de las primeras empresas especializadas en la administración integral de fincas agrarias.

A partir de 1975, Inagro se consolida con el respaldo de una multinacional también sevillana en fuerte crecimiento como era Abengoa, propietaria al 50% de la empresa. Una relación que duró hasta 1981, cuando se desvincula de la compañía energética y admite nuevos socios, Carlos Ferraro y Felipe Llorente, dejando la comercialización de productos para el campo y centrando su actividad en la gestión de explotaciones agrarias, proyectos agrícolas y asesoría. Actualmente, Inagro gestiona unas 25.000 hectáreas situadas principalmente en Andalucía y, pese a los altibajos propios del sector agrario, «desde el año 75 hasta hoy nos ha afectado poco la crisis», declara Rafael Muñoz-Rojas.

—El sector agrario requiere de mucha especialización. ¿Es la gestión de fincas un negocio al alza hoy?
—Sí lo es, afortunadamente. Aunque implantar este negocio no fue fácil en los comienzos, en la década de los 70, pues nos tocó lidiar con la figura del administrador clásico de las explotaciones que era la persona de confianza del propietario de la finca y el que se ocupaba de todo. Nosotros llegamos con un modelo distinto, pues apostábamos por un equipo multidisciplinar para gestionar las explotaciones agrarias, integrado por ingenieros, peritos, abogados, economistas, contables… Estuvimos muchos años solos pero a finales de los 80 empezaron a surgir otras empresas de servicios agrícolas tanto en Sevilla como en otras provincias españolas. Estamos orgullosos de poder decir que desde nuestros orígenes en el año 75 hasta hoy hemos estado creciendo, y nunca hemos entrado en crisis.

-¿Cuántas hectáreas gestiona Inagro?
-Gestionamos la administración integral de una superficie aproximada de 25.000 hectáreas, ubicadas la mayor parte por toda Andalucía aunque también tenemos clientes en Castilla y León. Nos ocupamos de las explotaciones de aquellas personas que no saben, no quieren o no pueden llevar sus tierras, principalmente agrícolas y en menor medida ganaderas y cinegéticas. Y gestionamos casi todos los cultivos, siendo los herbáceos extensivos y el olivar, tanto de secano como de regadío, los mayoritarios.

-El objetivo de la gestión externa de una finca es la búsqueda de la rentabilidad. ¿Cómo se consigue en un sector constantemente en crisis?
-Hay muchos tipos de fincas. Unas son puramente agrícolas y otras incluyen un componente de ocio y recreo importante. Muchos inversores se decantan por fincas de recreo no buscando una rentabilidad económica a su inversión, sino una rentabilidad más del tipo emocional, es decir, que buscan tener un lugar para su descanso, su diversión o para aumentar su prestigio social. En cuanto a las agrarias, son las que demandan principalmente agricultores con capacidad de ahorro y su intención es rentabilizarlas. En este caso, la rentabilidad sobre el circulante (es decir, sobre el dinero que se pone cada año para invertir en la cosecha que se recoge al cabo de ciertos meses), puede ser muy alta y llegar hasta el 40% incluyendo las subvenciones actuales de la Política Agrícola Común (PAC). No obstante, si las fincas son ganaderas, cinegéticas o mixtas, la rentabilidad cae muchísimo.

Precio del suelo rústico

-La empresa está especializada también en la compra-venta de fincas rústicas. ¿Qué demandan los inversores?
-Una buena parte del dinero que viene de fuera quiere comprar fincas de recreo, pues no le interesa la actividad de la agricultura. No obstante, para el ocio, actualmente hay menos demanda pues hay ciertos cultivos como el olivar y el almendro que están resultando muy rentables. Por ello, entre los que buscan fincas agrarias, lo más demandado son las explotaciones con posibilidad de aprovechamiento hídrico. En la coyuntura actual coinciden, por un lado, el factor de la sequía, que influye en que más gente quiera vender sus tierras y, por otro lado, está el factor de la salida de la crisis, que hace que haya más dinero para invertir. Así las cosas, los precios se mueven en una horquilla de entre 27.000 a 35.000 euros la hectárea en aquellas fincas buenas de regadío, y entre 20.000 a 22.000 euros la hectárea para aquellas tierras menos buenas. El secano, por su parte, ya ha recuperado los precios previos a la crisis, pues si hace unos diez o quince años se vendía hasta 15.000 euros la hectárea, hoy cotiza otra vez entre 12.000 y 15.000 euros en tierras muy productivas. El secano medio o medio-malo cotiza entre 9.000 y 11.000 euros la hectárea.

-Los proyectos de modernización que acomete Inagro ¿incluyen la implantación de esos cultivos que están resultando ser más rentables?
-Siempre incluyen la mejora de los riegos si ya existen en la explotación o la instalación de los mismos en caso contrario, más la implantación de los cultivos más de moda, como pueden ser actualmente leñosos como el olivar o frutos secos como el almendro o el pistacho. Los cultivos herbáceos anuales, como el trigo, el maíz y el girasol, que tradicionalmente han sido la base de la agricultura andaluza junto al olivar, están en retroceso por sus malos precios. De hecho, recuerdo haber vendido trigos a principios de los años 80 por 16 céntimos de euro el kilo, el mismo valor que tienen ahora los trigos blandos. Esta circunstancia está influyendo en que esos cultivos herbáceos anuales cada vez más se estén sustituyendo por cultivos leñosos plurianuales.

-¿Qué opina de los nuevos cultivos que están diversificando la agricultura andaluza?
-Hay dos tipos. Por un lado están los frutos secos como el almendro y el pistacho que están introduciéndose muy bien, pues incluyen la mejora genética que es fundamental. Pero, por otro lado, hay cultivos como la quinoa, con mucha presión por parte de los agentes que lo quieren introducir en España, que podría ser un perfecto sustituto del trigo o del girasol. Pero esa quinoa no está mejorada. Por tanto, el proceso de mejora y selección de la semilla aún no está hecho y sin una buena semilla no hay nada que hacer. No obstante, creo que la quinoa tiene futuro, por lo que esa mejora de variedades llegará pronto.

Cultivo del aguacate

-Los aguacates también se postulan como un cultivo a despegar en el campo andaluz, debido a su rentabilidad…
-Así es, pues se está introduciendo en la provincia de Huelva. Nosotros fuimos pioneros en hacer ensayos con este cultivo, pues ya en los años 70 empezamos a plantar aguacates entre Sevilla y Huelva. No obstante, abandonamos este ensayo porque no había ninguna variedad que resistiera el frío de ciertas zonas. No obstante, la temperatura global ha subido, pues ahora hace menos frío del que hacía 40 años atrás, y existen variedades que están mejor adaptadas, por lo que el aguacate puede tener recorrido en nuevas zonas de Andalucía.

-¿Las nuevas tecnologías son imprescindibles en la gestión de una finca?
-El uso del big data y de los drones van a ser fundamentales en la agricultura del futuro. Hoy día todavía no son imprescindibles, como no lo era el teléfono móvil en el año 90. Sin embargo, cinco años después, su uso se popularizó y a día de hoy un smartphone es indispensable. Los drones vivirán el mismo proceso y en unos años serán esenciales. Inagro los viene utilizando entre otras cosas para controlar los riegos por pivots y detectar fallos en las boquillas. Igualmente, desde hace años estamos usando otras tecnologías como sensores para medir la humedad en las hojas y sensores bajo tierra.

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