Los fitosanitarios autorizados por la UE se han desplomado a la mitad en dos décadas
Los agricultores europeos exigen soluciones «urgentes» ante la falta de materias activas para combatir las plagas
El Copa-Cogeca, que aglutina a cooperativas y agricultores de toda la UE, ha vuelto a alzar la voz reclamando que se solucione la escasez de productos fitosanitarios autorizados.
«Cada vez con más frecuencia, y en determinados sectores, ya sea la horticultura, la fruticultura y los cultivos, la falta de soluciones para hacer frente a las plagas y enfermedades ha obligado a poner fin a la producción», lamentan los integrantes del grupo de Sanidad Vegetal del Copa-Cogeca.
Para esbozar la problemática, sirven de ejemplo la remolacha azucarera y la colza que, avisan, en el caso de no encontrar una alternativa fitosanitaria de manera inmediata, «podrían sufrir una pérdida de la cosecha del 50%». Y, por si fuera poco, en sectores especializados, como los viveros, «se avecinan pérdidas de hasta el 50».
Bajada drástica
Tal y como detallan Copa y Cogeca, desde 2001, los fitosanitarios activos disponibles en la UE se han desplomado de 900 a menos de 470. «Desde junio de 2019, se han perdido 85 fitosanitarios y, en ningún caso, se han ofrecido alternativas que las sustituyan», lamenta Max Schulman presidente del Grupo de Trabajo Sanidad vegetal del Copa-Cogeca.
«Esta escasez es una consecuencia directa del sistema de autorización de productos fitosanitarios, que data de 2009 y cuyo marco se ha vuelto cada vez más rígido», avisan, a lo que se une el fracaso de 2022, cuando se intentó aprobar una nueva directiva «para el uso sostenible de plaguicidas» que se quedó en papel mojado.
«La falta de respuesta política provoca casos como el del tizón, la misma enfermedad que provocó la ‘hambruna de las patatas en Irlanda, que sigue amenazando los cultivos en la actualidad», aseguran los agricultores. Antes, de hecho, «se disponía de herramientas para combatir esta plaga. Ahora no».
Nuevas plagas
De hecho, tal y como ha advertido recientemente la organización Asaja, la prohibición de materias activas «crea desequilibrios en los cultivos y y facilita que emerjan nuevas plagas que arruinan a los agricultores, por lo que insectos que antes no eran considerados como plagas importantes ahora matan árboles y arrasan cosechas».
Los próximos meses, claves
Por todo ello, desde el Copa-Cogeca reclaman a la Comisión Europea que ponga en marcha una directiva para dar respuesta fitosanitaria al sector agrario, revisando el actual método de reautorización, acelerando las nuevas técnicas genómicas y reforzando el cumplimiento de las normas europeas dentro de la política comercial.
«Europa se juega en los próximos meses su futuro y el de su seguridad alimentaria», insisten desde la organización europea. «Si no somos capaces de proteger nuestros cultivos, no quedará ningún producto», lamentan.