Diego Gallego: «Queremos que los jóvenes dejen de ver San José como la cooperativa de sus abuelos»
La Cooperativa Agrícola San José, de La Puebla de Cazalla, moderniza su fachada y su imagen corporativa buscando ilusionar a los socios y seducir al agricultor joven
A sus 34 años, Diego Gallego es el presidente más joven en la historia de Agrícola San José. Afronta este año el inicio de su segundo mandato al frente de la cooperativa olivarera de La Puebla de Cazalla, pues estrenó la silla de presidente con tan solo 29 años. Lidera un consejo rector también muy joven y unido, que ha impulsado el proyecto de modernización de la cooperativa, incluyendo la remodelación completa del edificio y una nueva imagen corporativa más actual, con el objetivo de «seducir al socio joven», ya que «el relevo generacional es fundamental para asegurar el futuro en el campo», precisa.
Cumplido este objetivo, el siguiente gran proyecto pendiente es la posible fusión con la otra cooperativa olivarera de La Puebla, Nuestra Señora de Las Virtudes, algo que «sigue rondando las cabezas de ambas entidades pero que actualmente se encuentra paralizado». En este sentido aclara que, si se retoman las negociaciones tras romperse el acuerdo de intenciones que había firmado hace un año y medio, «habrá que ir con pies de plomo, para no cometer los errores del pasado».
-La cooperativa vive un momento histórico, pues acaba de inaugurar su nuevo edificio, mucho más moderno…
-Así es. El pasado jueves inauguramos la nueva Agrícola San José, que cuenta con una fachada completamente remodelada, con un nuevo logotipo e imagen corporativa más actual y hemos cambiado todo el packaging. Hemos hecho más dependencias para oficinas y una nueva tienda para dar un mayor y mejor servicio a nuestros socios. Teníamos un edificio obsoleto, que databa del año 59, por lo que esta obra era más que justa y necesaria. En la bodega, la almazara, en el patio de fermentación y en el secadero ya se había actuado recientemente, dotándolos con la última tecnología tras unas obras que hicimos en 2010, por lo que nos quedaba actuar en la fachada. Hemos hecho una obra acorde con los tiempos, pues queremos que las nuevas generaciones dejen de ver Agrícola San José como una cooperativa de sus abuelos, anclada en el pasado, y esperamos que este proyecto sirva para ilusionar a todos los socios y, especialmente, para enganchar al socio joven, fundamental para garantizar el futuro del campo.
Cultivos de la cooperativa
-¿Cuántos socios hay en la cooperativa?
-La integran unos 1.800 socios, que producen unos cinco millones de kilos de aceituna de mesa, unos 25 millones kilos de aceituna para almazara y unos seis millones de kilos de cereal. También cultivamos algodón, aunque es casi residual. Contamos con una almazara dotada con una bodega capacitada para unos cinco millones de kilos de aceite, que suele ser nuestra producción anual. Además, tenemos un silo con una capacidad para almacenar unos diez millones de kilos de trigo. Aparte, ofrecemos a los socios servicios como sección de crédito, venta de seguros, venta de gasoil y tramitación de solicitudes de la PAC, unas 800 aproximadamente por un volumen de seis millones de euros.
-¿El cereal está en recesión frente al aumento del olivar, como pasa en otros municipios de la provincia?
-Sí. En la Puebla de Cazalla está habiendo una reconversión importante de cereal a olivar, tanto de mesa como de almazara. En los últimos años hemos perdido un 20% de la superficie del cereal, que la ha ganado el olivo. Y es que las sierras permiten variedades de aceituna de doble aptitud, como es la hojiblanca y la manzanilla. En este último caso, además, con un muy buen rendimiento graso, pues si en la zona del Aljarafe alcanza el 10%, en La Puebla podemos estar entorno al 23% de rendimiento graso en la aceituna manzanilla.
-¿Cómo ha ido la campaña del verdeo?
-Hemos tenido una caída productiva del 20%, con una producción de algo más de cuatro millones kilos de aceitunas. Inicialmente se esperaban pérdidas mayores, incluso se habló de una merma de hasta el 40% de la cosecha.
-¿Y respecto al olivar de almazara?
-Pues llevamos ya molturado más de cinco millones de kilos de aceituna. La campaña se presenta rara, con incertidumbre respecto al precio de los primeros aceites que empezaron a 4,20 euros el kilo y ahora se habla de 3,60 euros el kilo de virgen extra. La cosecha prevista está entorno a los 22 millones de kilos de aceitunas, aunque la cifra puede variar, pues cultivamos la variedad verdial que se recolecta entre enero y febrero, por lo que es posible que llueva para entonces y mejoremos el resultado final. Envasamos con nuestra marca comercial, Pueblaoliva, entorno a 500.000 kilos de aceite y el resto lo vendemos a granel, tanto al mercado nacional como internacional, con Italia como principal destino. También tenemos aceite ecológico, en torno a 300.000 kilos, que lo vendemos a Alemania. Este año, como novedad, hemos estrenado un punto de recepción de aceitunas de almazara en Morón, con una capacidad para recepcionar hasta 120.000 kilos diarios de aceitunas. Era una demanda de nuestros socios, pues el 50% de nuestra masa social no son de La Puebla, sino del resto de municipios de la comarca.
-La cooperativa forma parte del grupo Manzanilla Olive. ¿En qué secciones está integrada?
-En la sección de verdeo y en la de cereal, pero no en la de aceite de oliva. Por tanto, exportamos aceite por nuestra cuenta. La mayor parte a Italia, aunque estamos dando pasos para abrir nuevos mercados, con especial interés en el americano y el brasileño.
Integración cooperativa
-¿Se plantea la cooperativa unirse a alguna otra entidad para comercializar en común el aceite?
-Por lo pronto no, pero si damos algún día el paso, será para integrarnos en el grupo Manzanilla Olive. No se baraja otra opción.
-¿Cómo está el proyecto de fusión con la otra cooperativa olivarera de La Puebla de Cazalla, Nuestra Señora de Las Virtudes?
-Ese es un proyecto que estuvo en lo alto de la mesa, pero hace un año y medio, por incumplimientos en el acuerdo de intenciones se rompió y actualmente está paralizado. Dicha fusión ronda las cabezas de ambas entidades y de todas las que integran el grupo Manzanilla Olive. Seríamos la cooperativa olivarera más grande de primer grado de Sevilla y probablemente de Andalucía. Es verdad que estamos viendo distintos modelos cooperativos, pero a día de hoy, la fusión con Las Virtudes está paralizada. Somos dos cooperativas con mucha historia y si se retoma el proyecto, hay que ir con pies de plomo, para no repetir los errores del pasado. Será algo que habrá que decidir en Asamblea General cuando toque.