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Redes Sociales

«Hashtags, likes y followers», el sector agro también tiene Instagram

Las redes sociales como forma de revolucionar la comunicación social a escala global llegan al agro, y lo hacen pisando fuerte

10/08/2023 a las 08:15

Una revolución en la comunicación actual, las redes sociales hoy en día se han convertido en uno de los elementos centrales de nuestras vidas. A menor o mayor escala, dependiendo de la edad o de los intereses del consumidor y del contenido que en ellas se alberga, es una realidad el hecho de que internet y sus plataformas sociales tienen ensimismado al mundo entero. Con los aspectos positivos y negativos que se derivan de esta nueva forma de comunicación activa y de consumir y compartir información, las redes sociales han llegado al mundo agro, y lo hacen para quedarse.

El mundo agro también tiene «#Hashtag»

El contenido existente en estas plataformas tiene una clasificación muy amplia, llegando a considerarse «vacío» para algunos usuarios, lo cierto, es que sea como quiera ser interpretado, sí que sirven de espacio para llegar a un número de personas, hasta hace relativamente poco, inimaginable. Es por ello, que se deben usar con respeto y con total libertad, eso sí, para el fin que cada usuario considere más apropiado y análogo a sus intereses y objetivos.

Desde su aparición, que precisamente coincidía con el cambio de siglo, las redes sociales han facilitado la comunicación y la interacción social a nivel mundial. Nunca había sido tan fácil conectar con personas con intereses comunes, superando barreras geográficas y culturales. El mundo evoluciona, cambia, se mueve, pero internet y las redes sociales lo hacen a pasos agigantados. Crecen exponencialmente en popularidad y han transformado a la sociedad en diversos aspectos. El mundo agro no iba a ser diferente.

Es el ejemplo de Ana María Martos Moreno, agricultora y más conocida como Anita la Cortijera en Instagram, una de las plataformas que más arrasa entre «millennials» y los usuarios más jóvenes, principalmente. Según Ana María, las redes sociales le han ayudado a dar a conocer el mundo rural, «a reivindicar injusticias que se producen en el sector primario y, sobre todo, a mostrar al mundo que aún hay jóvenes a los que les apasiona el campo y desean poder dedicarse a él y vivir de él, puesto que les gusta lo que hacen y desean vivir en entornos naturales».

Anita La Cortijera en Instagram / Agrónoma

La granadina e «influencer», un término muy de moda en el mundo digital, y que representa el impacto que Ana y otras personas con un gran número de seguidores en estas plataformas de comunicación social tienen sobre los usuarios interesados en sus contenidos, indica que su objetivo principal no tiene que ver con la publicidad ni el uso promocional de su red social, sino que su finalidad es sensibilizar a la población y hacer llegar su amor y pasión por el campo.

Para la joven agricultora es suficiente con conseguir que la sociedad otorgue a los agricultores y profesionales que se dedican al sector agroalimentario el valor que merecen. «Que los jóvenes conozcan el oficio y se interesen por él y, también, que las personas mayores recuerden su infancia, su juventud y se alegren por ello, para mí eso es suficiente», apunta Anita la Cortijera.

Como dice Tomy Rohde, cordobés y joven agricultor, reivindicativo e inspirador, que también cuenta con un número importante de seguidores en Instagram y sobre todo en Twitter, «las redes sociales sirven para conectar a unas personas con otras, de una manera rápida y sencilla, sean de cualquier punto de España o del extranjero, a tiempo real». Lo cierto es que no hay mejor forma de definir el objetivo de las mismas.

Según su experiencia personal, Tomy empezó hace 16 años en el sector agro, venía de estudiar derecho y administración y dirección de empresas, pero tuvo la oportunidad de arrendar unas tierras y hasta el día de hoy. «Yo prácticamente no usaba las redes sociales, pero se hizo viral un tweet mío y ahí me di cuenta de que, a raíz de ello, muchas personas me seguían y se interesaban por aquello que compartía, y claro, me animé a continuar haciéndolo».

Tomy Rohde en Instagram / Agrónoma

Un interés común: el sector agroalimentario

Al igual que Ana María, el objetivo del joven agricultor cordobés no es promocional ni publicitario. «Me han ofrecido muchas colaboraciones y he dicho que no». En relación con esto, a Tomy no le gusta el término «influencer», ya que considera que no va a influir en que alguien compre o no un determinado producto. «Yo lo que cuento es mi vida como profesional del campo, en Twitter suelo ser más mordaz y en Instagram subo vídeos».

Instagram ha demostrado ser una herramienta valiosa para la promoción de productos agroalimentarios. Los agricultores, productores y empresas del sector han encontrado en esta red social una manera efectiva de mostrar sus productos al mundo. Además, permite contar historias detrás de los productos, mostrar prácticas sostenibles, transparencia en la cadena de suministro y el esfuerzo que se invierte en la producción de alimentos. Esto no solo contribuye a crear una conexión emocional con los consumidores, sino que también aumenta la conciencia sobre la calidad y la procedencia de los productos agroalimentarios.

En el caso de Rohde, los beneficios que obtiene de las redes sociales, sobre todo, tienen que ver con la venta directa al consumidor de su aceite de oliva. «Llevo tres años con redes sociales, hago cuatro años dentro de poco, y es una maravilla ver cómo he vendido casi 150.000 litros de mi aceite a nivel nacional e internacional, y esto ha sido realmente gracias a las redes sociales».

Para Laura Vallejo Castro, agricultora, ganadera, motoserrista y operaria forestal gallega las redes sociales le han ayudado a reconocer el trabajo que ella y sus compañeros hacen día a día en el monte, «una profesión muy desconocida para el mundo urbano». «En cierto modo, me ayudaron a dar reconocimiento a mi labor y abrirme puertas en el sector forestal», apunta Laura.

Laura Vallejo en Instagram / Agrónoma

La función principal de Laura en estas plataformas sociales tiene que ver con la divulgación de la profesión del sector forestal, dando reconocimiento a su trabajo y acercando a la sociedad la forma en que se obtiene la madera o el papel que utilizamos día a día. Además, según la gallega, para ella, las redes sociales se han convertido en un trabajo más «realizando campañas de marketing para dar visibilidad a las empresas de este mundo».

Y es que, un aspecto de suma trascendencia tiene que ver con el papel crucial de las redes en el empoderamiento de las voces individuales y de grupos concretos que, antes de este «boom» cibernético, no era común ni esperanzador. Todo lo contrario, la libertad de expresión y de creación que ofrecen estas plataformas es casi ilimitado y, éste, es un punto más que destacable en el ámbito digital y social actual. Activistas, defensores de derechos humanos y ciudadanos «de a pie» pueden utilizar las redes sociales para generar conciencia sobre temas importantes, movilizar apoyo y exigir cambios políticos y sociales.

Lo esencial, a veces, no es invisible a los ojos

Muchas personas influyentes y con un gran número de seguidores en estos espacios digitales, indican que es el día a día lo que publican. Para el sector rural, resulta inspirador que jóvenes y personas relacionadas con él, que dediquen su día a día al campo y a los trabajos que de él derivan, decidan contar sus experiencias casi a diario, con todo lo que ello implica. Esta nueva forma de comunicación hace visible lo que antes parecía invisible.

Laura Vallejo señala que ella publica su día a día como motoserrista, además de las labores que desempeña en la granja de sus padres en sus días libres, así como el manejo del tractor, etc. De hecho, Laura nace en una aldea muy pequeña de Galicia e indica que siempre ha sido muy feliz en el campo, «así que después de probar suerte y trabajar en la ciudad», decidió volver al pueblo, donde es feliz. Para esta joven inspiración del sector rural, las redes sociales comenzaron como una forma de compartir su día a día, con su círculo cercano de amigos, pero explica que la acogida que tuvo por parte de la gente fue brutal y que poco a poco esta forma de comunicación se convirtió en algo muy grande para su vida.

Las redes sociales han transformado la forma en que las empresas y las marcas se comunican con sus clientes. Estas plataformas han abierto nuevas oportunidades para el marketing digital y la promoción de productos y servicios, permitiendo una interacción más directa y personalizada con los consumidores.

De esta forma, el mundo agro se puede acercar a un público diverso, con intereses que difieran de este sector concreto. Por ello, a la pregunta de si sólo se interesan por este contenido personas con intereses afines a los del agro, Rohde expone que él obtiene «feedback» de personas ajenas al sector. «Es cierto que me sigue mucha gente del ámbito agrícola pero también mucha gente joven que no se dedica a ello». «No soy divulgador, yo cuento lo que hago a mi manera y desde el enfoque de lo que es mi vida, mi contenido llega tanto a personas del mundo agro como a aquellas que no tienen nada que ver con él», expresa el cordobés.

Tomy Rohde en Instagram / Agrónoma

Precisamente ahora, dada la crisis que estamos viviendo a causa de la sequía y sus consecuencias en productos como el aceite de oliva, Tomy cuenta que personas que no se dedican al sector le siguen para informarse acerca de lo que cuenta sobre la escasez actual de este exquisito producto. «Cuando yo empecé en el campo, apenas tenía relación con el sector y si hay algo que me encanta hacer es acercar el campo y la vida de la agricultura a una persona que no tiene nada que ver con ello», «es algo muy bonito, porque las redes ayudan a ambas partes», señala Rohde.

De campo sí, de paletos nada

Resulta motivador que personas de grandes ciudades y de diferentes países escriban a las caras visibles del sector en internet para agradecerles lo que hacen. Así lo cuenta Laura Vallejo cuando dice que su contenido tiene una aceptación increíble para muchas personas que no están relacionadas con este mundo pero que «valoran y agradecen tener un pequeño conocimiento o acercarse a su realidad en el monte, puesto que es algo desconocido para ellos».

Promover el sector agroalimentario en estas plataformas es positivo y supone un punto de inflexión para el mismo. Ana María Martos, Anita la Cortijera, así lo determina. «Es un medio que ayuda a dar a conocer y a difundir de una forma sencilla todo lo que se quiera transmitir y, sobre todo, te permite llegar a mucha gente». «Estoy consiguiendo llegar a un público diverso, acercando los problemas del campo a personas ajenas al sector y que les afectan como consumidores a la hora de comprar los alimentos del día a día».

Para esta joven andaluza, inspiración del sector, sin duda, el sector primario «es el más importante, puesto que nos proporciona los alimentos que nos mantienen vivos». Una afirmación a priori obvia, pero que no se debe dar por sentado. «El sector primario te hace ser más responsable con el medio ambiente, te enseña a valorar más las cosas y, sobre todo, aprendes que detrás de un alimento hay mucho esfuerzo, sacrificio y dedicación».

Tendencias y conciencia alimentaria

De la misma forma, esta plataforma social, cada vez más atractiva y usada por las mentes más inquietas, ha influido en la percepción de los alimentos, promoviendo una mayor conciencia sobre la sostenibilidad, la alimentación saludable y la procedencia de los productos. A través de «hashtags» como «#farmtotable, en español, del campo a la mesa», o «#agriculturasostenible», los usuarios pueden seguir y apoyar a empresas y agricultores comprometidos con prácticas responsables.

El contenido generado por los usuarios ha desempeñado un papel importante en la creación de tendencias alimentarias. Desafíos y recetas compartidas han dado lugar a nuevas formas de consumir y presentar los productos agroalimentarios, una dinámica que permite que alimentos desconocidos o subestimados ganen popularidad entre los consumidores más jóvenes, con el consecuente aumento de su demanda.

Anita La Cortijera en Instagram / Agrónoma

No debemos olvidar el cariño que todos ellos reciben. Puesto que una de las finalidades que tienen estos espacios digitales es la distracción y el ocio personal, la búsqueda de contenidos relacionados con gustos e intereses directos e indirectos, la «influencer» granadina expresa que siente felicidad al recibir mensajes que indican que su contenido les hace sonreír y evadirse de sus problemas. En última instancia, no le falta razón puesto que estamos aquí para disfrutar y ser felices.

Y aunque las redes sociales han demostrado ser herramientas poderosas y útiles para la comunicación, la información y la expresión personal, también es esencial reconocer y abordar los desafíos y efectos negativos que estas plataformas pueden tener en el ámbito social. La responsabilidad, tanto de los usuarios como de las empresas que gestionan estas redes, es crucial para aprovechar al máximo sus beneficios y mitigar sus impactos negativos en la sociedad. Es importante promover el uso consciente y ético de las redes sociales para garantizar que sigan siendo una herramienta positiva para el avance y la conexión humana.