La humedad de la roca en la dehesa, un salvavidas para la vegetación en época de sequía
Un estudio de la Universidad de Córdoba instala hasta 32 sensores de humedad para llegar a la conclusión de que la humedad de la roca es fundamental en los sistemas mediterráneos
Un estudio del grupo de Hidrología e Hidráulica Agrícola de la Universidad de Córdoba ha analizado el potencial de la roca en la dehesa como fuente de agua para la vegetación.
Con esta finalidad, los investigadores han medido durante tres años la humedad del suelo en una dehesa situada sobre materiales graníticos de la Sierra Morena cordobesa para explorar asimetrías en la cuenca y los factores que controlan esta variable.
Este estudio ha sido desarrollado por la investigadora Vanesa García Gamero junto con los profesores de Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la Universidad de Córdoba y de Montes (Etsiam) de la Universidad de Córdoba Adolfo Peña, Ana Laguna, Juan Vicente Giráldez y Tom Vanwalleghem, investigadores del grupo Hidrología e Hidráulica Agrícola AGR-127 de la Universidad de Córdoba.
¿Cómo se ha llevado a cabo la investigación?
Así, entre 2016 y 2019, este equipo ha analizado la evolución de la humedad del suelo con una red de 32 sensores de humedad en dos laderas opuestas, una con orientación norte y otra con orientación sur.
De este modo, estudiaron la dinámica de la vegetación mediante la estimación de biomasa y el Índice de Vegetación Normalizada (NDVI) obtenidos del satélite Sentinel-2 de la misión europea Copernicus, que indica el verdor de la planta, junto con la dinámica de la capa freática, que sólo se detectó en la ladera orientada al norte.
Según aseguran los investigadores, aunque la dinámica de humedad del suelo es similar en ambas laderas, los resultados muestran diferencia en cuanto a la vegetación. En concreto, la biomasa estimada en la ladera orientada al norte es un 29 % mayor en la ladera orientada al sur, explican los investigadores.
Asimismo, el patrón del NDVI sigue tendencias opuestas en ambas laderas, ya que los valores mínimos se alcanzan en épocas distintas del año: en la ladera orientada al sur ocurre en verano mientras que en la ladera orientada al norte ocurre al final del invierno.
Otras evidencias obtenidas
«La orientación de la ladera ejerce un control hidrológico a través de la vegetación y la estructura subsuperficial de la zona crítica (capa que se extiende desde la copa de los árboles hasta el fondo del agua subterránea), denominada así por su relevancia en los sistemas naturales de los que depende la vida de la humanidad», detallan desde la UCO.
En concreto, «el suelo en la ladera orientada al sur es somero, mientras que, en la ladera orientada al norte bajo el perfil del suelo se extiende una capa de 9,50 m de material fragmentado y meteorizado. Esto aumenta la capacidad de almacenamiento de agua en la ladera orientada al norte, no únicamente como humedad del suelo sino como la llamada ‘humedad de la roca’, el agua almacenada en la zona subyacente hasta la zona saturada, muy meteorizada, y como agua subterránea, únicamente detectada en esta ladera», afirman.
De esta forma, «la vegetación de la ladera orientada al norte podría estar sustentada no solo por la humedad del suelo sino por la humedad de la roca y la zona saturada, mientras que la única fuente de agua que tiene la vegetación en la ladera orienta al sur es la humedad del suelo», aseguran desde la UCO.
Finalmente, el grupo de Hidrología e Hidráulica Agrícola de la Universidad de Córdoba incide en que «estas conclusiones resultan interesantes, especialmente para climas semiáridos como el clima Mediterráneo, puesto que la humedad de la roca supondría una fuente de agua adicional para el sustento de la vegetación durante periodos de sequía».