La inestabilidad climática, política y comercial hacen caer la renta agraria en Sevilla
Olivar y cereales son los cultivos más afectados en la provincia, mientras que los cítricos y el porcino muestran un comportamiento más favorable
Mañana, 31 de diciembre, los agricultores se despiden de un año marcado, a grandes rasgos, por la incertidumbre y la inestabilidad, tanto en el ámbito climático (sequía y efectos de la DANA), político (cambios de gobierno a nivel europeo, nacional y autonómico) y comercial (Brexit, Mercosur, política arancelaria, etc.).
Esta «inseguridad» ha tenido un reflejo en los distintos sectores agrarios y ha afectado al conjunto de la actividad, siendo la primera consecuencia la caída de la renta agraria un 8,6%, hasta alcanzar los 26.179 millones de euros, según estimaciones del ministerio de Agricultura.
La falta de lluvia ha marcado las distintas campañas agrícolas, «estando aún la sequía muy presente en el campo, pese a que la situación se ha aliviado levemente con las lluvias de las últimas semanas», destaca el secretario general de Asaja Sevilla, Eduardo Martín. Una sequía que «ha hecho mucho daño a la cosecha de los cereales de invierno, especialmente a las producciones de secano, donde los rendimientos han bajado hasta un 30%».
Los rendimientos en girasol también han sido muy bajos por la climatología, «siendo el rendimiento medio en la provincia de unos 1.000 kilos por hectárea, frente a los 1.400 kilos por hectárea de 2018». A esto se une unos precios de mercado estancados, destacando un diferencial de hasta 139 euros más por tonelada para el girasol alto oleico, lo que hará crecer las siembras de esta variedad de cara a 2020.
El maíz lleva varias campañas consecutivas en crisis, «soportando unos altos costes productivos y unos bajos precios de mercado, que apenas da para cubrir gastos», apunta Martín. Por último, el arroz ha sido otro cultivo «muy afectado por la falta de lluvias y por el alto grado de salinidad del Guadalquivir», especialmente en la margen derecha, donde se han perdido hasta 40.000 toneladas de arroz. Por ello, Asaja Sevilla insiste «en la necesidad de acometer en 2020 la esperada modernización del regadío en la margen derecha».
Daños en el olivar
El olivar ha sido otro de los cultivos más castigados en 2019. La sequía y la vecería del olivar han mermado la cosecha de aceituna de mesa tanto que será la más corta del último decenio, con sólo 487.000 toneladas previstas para esta campaña 2019-2020, según el aforo de Asaja Sevilla.
Una baja producción que se nota especialmente en la provincia de Sevilla, donde las variedades tradicionales, la manzanilla y la gordal, han caído del orden del 35% y 60%, respectivamente.
Esta merma de cosecha ha provocado que España pierda su liderazgo como primera potencia productora mundial de aceitunas de mesa, puesto que le ha arrebatado Egipto, que venía pisándole los talones a España.
Respecto al olivar de almazara, la caída de los precios en origen del aceite ha marcado este 2019 que mañana termina. Pese a que el aforo de la Junta estima una cosecha (2019-2020) de 983.680 toneladas (a lo que habría que sumar un alto enlace de campaña), un 32,7% menos que el pasado año, los precios siguen sin remontar.
A nivel comercial, el olivar ha sido uno de los sectores más afectados por la política arancelaria de Estados Unidos, que en 2019 ha gravado con un 25% la venta de aceituna de mesa española verde (la aceituna negra ya soportaba un arancel del 34,75% desde 2018) y con otro 25% la venta de aceite de oliva envasado de origen español, siendo Estados Unidos un mercado estratégico para ambos productos.
Esto continúa, a día de hoy, «acumulando cuantiosas pérdidas al sector», lamenta Eduardo Martín, ante la inacción de la Unión Europea, que ha renovado tanto la Comisión como el Parlamento tras las elecciones, y de España, que ha sumado en 2019 hasta tres elecciones y mantiene un Gobierno en funciones.
Resultados positivos
La cara más amable de la agricultura en 2019 se puede encontrar en el sector de la patata temprana, que ha disfrutado de buenos rendimientos y buenos precios, así como en el almendro, que continúa creciendo como cultivo rentable.
También en los cítricos que, tras dos años nefastos, «la campaña actual se desarrolla con un mercado ágil y con precios razonables», apunta el secretario general de Asaja Sevilla, que incide en la escasez de fruta, pues «la caída productiva es mayor de lo que estimaron los aforos iniciales, llegando hasta el 40% en el caso de la variedad de naranja navelina».
Sectores ganaderos
La sequía ha afectado especialmente a la ganadería extensiva, ya que ha privado al campo de pastos en muchas comarcas, obligando a los productores a comprar tanto forrajes y piensos para alimentar a los animales, como a garantizarles el suministro de agua, con el consiguiente sobrecoste que ello conlleva.
Por sectores, para el vacuno no ha sido un buen año, donde los efectos del Brexit y del acuerdo UE-Mercosur amenazan su frágil estabilidad. Por tanto, en 2019, el vacuno de carne y el de leche, han mantenido precios «estables en su precariedad».
Lo mismo ocurre con el ovino-caprino donde, aparte de un pequeño repunte como consecuencia del incremento de consumo de carne por las fechas navideñas, las cotizaciones se han mantenido bajas, con excepción de la leche de cabra, con precios más favorables en esta campaña.
Punto y aparte merece el sector porcino, al que los buenos precios han acompañado en este año, tanto al sector ibérico, que disfruta de una montanera excepcional, como al de capa blanca. En este último caso, la Peste Porcina Africana en China declarada en 2018 incrementó la demanda de porcino nacional, disparando las exportaciones a dicho país y elevando los precios.
Otros temas que han marcado el año agrario
1º) En el mes de mayo entraba en vigor el registro horario, lo que creó enorme confusión y malestar al ser muy difícil de implantar.
2º) A mediados de octubre se hacía obligatorio el Documento de Acompañamiento al
Transporte (DAT) de producto agrarios, aunque hay un periodo de seis meses para la aplicación de su régimen sancionador.
3º) Se han mantenido distintas reuniones para hablar de la PAC post 2020, para la que aún no hay presupuesto.
4º) En 2019 se han autorizado dos licitaciones de almacenamiento privado de aceite de oliva que no han convencido al sector ni han subido los precios.
5º) La crisis de precios en el sector oleícola y hortícola ha llevado a los productores a movilizarse en la calle. Para 2020 hay anunciadas nuevas manifestaciones.