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Agricultura

Jaime Parias Merry, el padre de la citricultura andaluza moderna

Lideró una revolución en el agro tras estudiar innovaciones en California e Israel

05/12/2024 Actualizado a las 09:49

Como en los versos de Machado, la pérdida de Jaime Parias Merry (1935-2024), marqués de Monteflorido, marca el fin de una aristocracia. Con él se va una figura trascendental en la historia de la modernización agrícola del Valle del Guadalquivir durante la segunda mitad del siglo XX.

Hijo de Fernando Parias y Calvo de León, capitán de Caballería, y de la jerezana Inés Merry Gordon, ambas familias con profundo arraigo agrícola, Parias Merry ha sido el artífice de su propio legado. Estudió perito agrícola en el Cortijo de Cuarto y, poco después de terminar la carrera, se unió a SACA (Sociedad Anónima de Construcciones Agrícolas), una empresa de maquinaria creada por empresarios andaluces para reducir la dependencia de tecnología extranjera.

Tenía solo 23 años cuando Félix Moreno de la Cova, presidente de SACA, lo nombró director comercial para diversos mercados de Iberoamérica, incluyendo Colombia, Venezuela y Cuba. Esta experiencia -en un tiempo en el que no era tan frecuente que los directivos españoles se instalaran en otros países- forjó su espíritu aventurero y definió su trayectoria profesional. Estableció vínculos con empresarios locales muy dinámicos y desarrolló un instinto único para alcanzar el éxito en las ventas, siempre poniendo en el centro a «su majestad el cliente».

Durante esta etapa, Parias también mostró su prudencia y valores personales al acelerar su matrimonio con Pilar González-Green, con quien tuvo siete hijos, para asegurar su estabilidad personal y emocional en su vida en estos países.

Su carrera como empresario agrícola

Los recursos generados en su andadura en SACA se convirtieron en el pilar de su carrera como empresario agrícola. De regreso en España, invirtió sus ahorros de América en la compra de una finca en Marchena y, más tarde, en La Algeciras, una dehesa familiar en Puebla de los Infantes que se transformó en su refugio y lugar predilecto para la vida familiar.

La verdadera labor de innovación de Jaime Parias llegó con su asociación con el empresario alemán Rolf Dittmeyer, quien buscaba tierras productivas para abastecer el mercado centroeuropeo. Juntos adquirieron una gran finca en Huelva, cuyas tierras, a simple vista, no parecían adecuadas para el cultivo de cítricos. Sin embargo, Parias demostró su visión al viajar a California e Israel para aprender de las técnicas más avanzadas en riego, agronomía y mejoras varietales.

El resultado final fue una explotación de más de 1.000 hectáreas de naranjos con riego programado y tecnología innovadora, que marcó el inicio de la citricultura onubense moderna e inspiró a generaciones de agricultores. Nunca escatimó inversiones a la hora de asegurar el éxito de una explotación, rodeándose de técnicos de primer nivel. Su enfoque en la calidad y en productos altamente competitivos lo consolidó como un referente en el sector agrícola.

Talento

Parias no solo destacaba por su innovación en el campo, sino también por sus altísimas habilidades comerciales. Transformaba las fincas en entornos agradables, con cortijos decorados cuidadosamente, para garantizar la mejor atmósfera durante las negociaciones, lo que le ayudaba en la obtención de precios más favorables.

Con el mismo espíritu, fue uno de los impulsores de Agrícola San Martín, junto a otros empresarios andaluces, y tuvo un papel fundamental en la creación de SAT Royal, liderada por José Gandía, una compañía especializada en frutas de hueso.

Su pragmatismo empresarial también quedó reflejado en su papel en la consolidación de Caja Rural del Sur. Asumió la presidencia de la Rural de Sevilla en 1984, en un periodo marcado por tensiones financieras. Durante su mandato exploró soluciones y alianzas estratégicas para asegurar la viabilidad de la institución. Finalmente, en 2001, optó por la fusión con la entidad onubense liderada por José Luis García Palacios, creando Rural del Sur, un movimiento que resultó ser un éxito y sentó las bases para preservar el legado de la entidad hispalense.

La influencia de Jaime Parias trascendió el ámbito empresarial. Su huella se puede encontrar en instituciones como la escuela de negocios San Telmo, los colegios de fomento Tabladilla y Entreolivos, y el Real Club de Andalucía, donde mantenía una estrecha amistad con su presidente, Enrique Moreno de la Cova. También lideró otros negocios, como la promoción del edificio Singular en el Porvenir.

Reconocido por su carácter fuerte y su generosidad, Parias Merry era un apoyo constante para otros empresarios del sector. Su discreción en los negocios y su elegancia, tanto en el trato como en su imagen, lo distinguieron como un hombre de profunda clase y humanidad. Su legado perdura como el de un visionario que transformó la agricultura y contribuyó al progreso de Andalucía con su inquebrantable compromiso con la calidad y la excelencia.