José Luis García-Palacios: «El crecer por crecer no es garantía para el futuro de las cooperativas andaluzas»
Entrevista

José Luis García-Palacios: «El crecer por crecer no es garantía para el futuro de las cooperativas andaluzas»

El dirigente agrario asegura que la dimensión empresarial es importante, pero que más importante es «la eficiencia, la solvencia y la solidez»

18/06/2019 Actualizado a las 11:46

En el sector cooperativo, el tamaño no siempre importa. Al menos eso es lo que defiende el dirigente agrario y consejero de Caja Rural del Sur, José Luis García-Palacios, convencido de que «la dimensión empresarial, por sí sola, no garantiza el éxito».

Este agricultor y ganadero está vinculado al cooperativismo con distintos puestos de responsabilidad. Así, es presidente de Agronuba —que pasará a llamarse Surcoop—, fundador de la cooperativa cerealista Valle Ancho, además de ser asesor del Consejo Rector de Cocereales (la antigua Cereales Sevilla).

El también presidente de Asaja Huelva y de la Federación Onubense de Empresarios recalca que «hay varios caminos para ser más competitivos y mejorar en economías de escala», pues «el modelo elegido por las cooperativas onubense de Onubafruit y Onucoop también está funcionando en Andalucía y nada tiene que ver con el marcado por Dcoop».

-¿El mensaje de la necesidad de ganar dimensión está calando en el sector cooperativo?
-Sí. Todas las cooperativas tienen presente o han puesto sobre la mesa la necesidad de confluir en sinergias, integraciones o fusiones en algunos aspectos y no se libra ninguna provincia de Andalucía. Es un camino para crecer, aunque también hay muchos otros. La dimensión empresarial es importante pero más importante es la eficiencia, la solvencia y la solidez. Y esto no lo da el tamaño, sino la gestión.

-¿El sector camina cada vez más hacia un modelo profesional?
-Las cooperativas son una sociedad mercantil muy sensible socialmente y muy delicada en su estructura. Una vez que los consejos rectores entienden que lo que gestionan es una empresa pura y dura, las cooperativas se profesionalizan. Hay sectores en los que la profesionalización ha venido obligada por el producto en sí, pues no es lo mismo comercializar trigo que vino, que requiere una transformación, o que vender aceite de oliva o fruta. Hay muchos grados en la profesionalización. Luego, hay cooperativas que todavía ni siquiera tienen un gerente, lo que contrasta con cualquier cooperativa media de frutos rojos, que tiene un director comercial, un publicista, departamento de comunicación, área de I+D+i… Todas son cooperativas agrarias, pero hay un gran abismo entre unas y otras. Por ello, repito que el tamaño no garantiza el éxito.

-¿El mensaje de la dimensión empresarial no se ha dado de la forma correcta, entonces?

-El argumento de crecer por crecer no es el más garantista para el futuro de las cooperativas. Hay que crecer con sentido común y con inteligencia. No sirve crecer para saltar un bache, sino para pervivir y hacer más y mejores proyectos. Cuando dos cooperativas independientemente del tamaño deciden unirse y recorrer un camino juntos forman un matrimonio, pero pueden seguir siendo dos personas con sus particularidades, no tienen por qué convertirse en una sola.

-Es decir, crecer pero sin perder la identidad propia, ¿no?
-Hace cinco años se inició en Huelva la constitución de la comercializadora del vino de las cooperativas vinícolas onubenses, Onucoop. Este proyecto une a las cooperativas alrededor de un objetivo común: conseguir la mayor rentabilidad posible para los socios y para ello ha habido que constituir unas vías de comercialización con un producto diferencial. Pero no ha habido integración ni fusión, sino que las cooperativas tienen firmado por compromiso aportar como mínimo un porcentaje de los vinos a granel. Las empresas deben preguntarse por qué se crece, pues a lo mejor la solución está en darle mayor valor añadido al producto. Otro ejemplo es el de la cooperativa de segundo grado Onubafruit, formada por cinco cooperativas medianas de frutos rojos, que hoy es la primera comercializadora de berries del mundo, con una facturación superior a los 200 millones de euros. Y no ha desaparecido ninguna de sus cooperativas integrantes. Lo que han hecho es constituir un órgano gerencial de comercialización y de análisis de mercado. Estos modelos están funcionando muy bien en Andalucía. Luego, hay otros modelos, también muy lícitos, como el de Dcoop.

-Dinamarca tiene 28 cooperativas agroalimentarias. En España hay más de 3.800, de las que alrededor de 700 se sitúan en Andalucía. ¿El cooperativismo andaluz debe tener como referente a los países nórdicos?
-Efectivamente, las cooperativas noruegas o danesas son muy grandes. Aunque también hay que saber a qué tipo de productos se dedican, que es a la leche, un producto commodity. Ha habido pueblos en Andalucía que hace 25 años tenían tres cooperativas de aceite y tres de vino y hoy queda una de cada, se han fusionado. Eso sí es lógico. El cooperativismo debe crecer, pero no se puede dar café con leche para todos. Los países del norte son los del norte, y nosotros somos los del sur, y nuestros productos tienen una característica especial. Se tienen que diferenciar de los del resto del mundo porque se producen con unas condiciones únicas que las aporta la naturaleza.

Ley de cooperativas

-¿El sistema de votación en las cooperativas frena las estrategias empresariales?
-El sistema de un hombre, un voto está anquilosado. El voto debe ser más realista. Todas las normas y leyes tienen que estar lo más cercana a la realidad empresarial y social en este caso, aunque tampoco puede ser que un 10% de la cooperativa maneje al 90% restante. Tiene que haber cierta ponderación, y ahí se ha mejorado bastante.

-Y, ¿Cómo valora la ley nacional para el reconocimiento de las Entidades Asociativas Prioritarias (EAP), a tenor de los resultados?
-Si haces una ley a la que sólo se pueden acoger tres cooperativas el acierto es poco. Obligar a iniciar acciones mercantiles en base a una subvención es una equivocación. La agricultura no debería estar subvencionada y de hecho no lo está. No olvidemos que el dinero que viene a través de la PAC son ayudas por pérdida de renta, no son subvenciones. Si la intención de la ley era dar una ayuda para propiciar un mayor crecimiento de la dimensión de las cooperativas, las exigencias económicas deberían haber estado en un escalón donde una gran masa pueda optar a esas ayudas. Pero se ha hecho una discriminación negativa por el tamaño, pues a las empresas no les han pedido requisitos de rentabilidad, ni de eficiencia, ni de solidez, ni de solvencia, sólo el tamaño. En Andalucía se está empezando a diseñar en el Programa de Desarrollo Rural (PDR) una ley de EAP paralela a la nacional. Espero que la Consejería de Agricultura tenga clarividencia y que el escalón sea muchísimo menor al que ha puesto el Ministerio.

-Como presidente de Interfresa, ¿cómo se puede evitar una crisis como la provocada el pasado enero por una oferta de fresas con venta a pérdidas?
-Actuando de manera contundente e inmediata con quien pretende desacreditar la imagen de la fresa de Huelva con prácticas de venta a pérdidas. Nos pusimos en contacto con la cadena de supermercados responsable anunciándole el inicio de acciones judiciales y, finalmente, se retiró dicha oferta. Fue un aviso para navegantes. En esta crisis hemos demostrado que somos una interprofesional muy unida y cohesionada.

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