La chinche asiática amenaza los cultivos de frutas y hortalizas en Europa
La conocida como «chinche marrón» sólo puede ser controlada con tratamientos con productos fitosanitarios
La chinche asiática («Halymorpha halys»), también conocida popularmente como «chinche marrón», es un insecto de origen asiático que fue detectado por primera vez en España en 2016, aunque ya había sido localizada su presencia en otros países de Europa, como Suiza, desde 2007. El cambio climático y la globalización del mercado han causado la proliferación del insecto que representa una amenaza para los cultivos.
En la mayoría de los países europeos donde se ha informado de su presencia, la chinche asiática ha sido considerada como una plaga doméstica con daños ocasionales en frutales de jardines urbanos. En España se distribuye, de momento, sólo en Cataluña, en 35 municipios, y se encuentra todavía en las primeras fases de invasión. La administración catalana ya está en alerta y ha desarrollado diferentes iniciativas para tenerlo bajo control.
Características de la plaga
La chinche «halymorpha halys» se alimenta de plantas de los parques y jardines y de cultivos agrícolas, resultando muy dañino para este sector, sin embargo, no es nocivo para para las personas ni para los animales ya que no les produce picaduras. No obstante puede causar graves molestias en el ámbito doméstico, ya que suele buscar refugio en el interior de los vehículos y las casas, donde se suele concentrar en paredes y ventanas.
Debido a su gran flexibilidad alimenticia, en pocos años la chinche asiática ha pasado de ser una plaga urbana a convertirse en una plaga agrícola importante. En EEUU, tardó 14 años en convertirse en la plaga más importante en la historia reciente. Se calculan pérdidas de 37 millones de dólares en el cultivo de fruta en la Región del Atlántico Medio. Si no se detiene su crecimiento, sus poblaciones llegan a zonas agrícolas con devastadoras consecuencias.
Efectos de la chinche asiática
El primer país afectado por este insecto ha sido Italia. En menos de 10 años desde su entrada, la chinche asiática ha causado numerosas pérdidas en la fruticultura italiana. Los cultivos dañados han sido manzano, peral, kiwi, melocotón, albaricoque, cereza, nuez e incluso maíz y soja, con pérdidas hasta el 100% de las cosechas. Los daños han afectado a toda la industria de la fruta y se estima en 2019 pérdidas de 250 millones de euros hasta la fecha.
Se da la circunstancia, que al ser una especie introducida, no tiene enemigos naturales que puedan controlar su desarrollo y, por lo tanto, los agricultores deberán llevar a cabo tratamientos con productos fitosanitarios. Según la experiencia de control en los EEUU, los organofosforados, piretroides y neonicotinoides son las sustancias más eficientes, sin embargo, las autorizaciones de estos productos están cuestionadas en Europa.
Según la plataforma de gestión agrícola Nerthus, «para seguir produciendo esos alimentos, y poder competir con el resto de los países productores, la agricultura mediterránea tendrá que seguir utilizando los productos fitosanitarios». Además, añade, «si deja de usarlos, dejará de ser competitiva, y tendremos que importar alimentos de países cuya legislación sí los permite». «Sólo a partir de ese momento pondremos en riesgo la seguridad alimentaria europea», sentencia la empresa.