La EFSA concluye que el glifosato no presenta serios motivos de preocupación para la salud
Desde Asaja Sevilla recuerdan que el criterio científico es lo único válido a la hora de tomar decisiones: la Comisión Europea decidirá próximamente sobre la continuación de su uso
El glifosato es el herbicida sistémico más eficaz para combatir las malas hierbas en la agricultura y, tal y como recuerdan desde Asaja Sevilla, en los últimos años pese a la falta de evidencias científicas, «enfoques de naturaleza ideológica han cuestionado su empleo hasta el punto de lograr prohibiciones parciales y cambios regulatorios que no estaban avalados por la ciencia».
Sin embargo, esta semana ha habido esperanzadoras noticias para el sector agrario. Y es que, tras un detallado y pormenorizado estudio sobre su posible incidencia en la salud de las personas, los animales y el medio ambiente, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluye que no hay ningún área de preocupación crítica en torno a esta cuestión.
En concreto, tal y como detallan desde Asaja, la evaluación del impacto del glifosato no ha identificado áreas de preocupación críticas, pero sí «algunas lagunas de datos» (señaladas en las conclusiones de la EFSA como cuestiones que no han podido concluirse o cuestiones pendientes) para que la Comisión Europea y los Estados miembros «las tengan en cuenta en la siguiente fase del proceso de renovación de la aprobación».
Cabe recordar que una preocupación se define como crítica cuando afecta a todos los usos propuestos de la sustancia activa objeto de evaluación (por ejemplo, usos previos a la siembra, usos posteriores a la cosecha, etc.), impidiendo su renovación o aprobación.
Ya contaba con el aval de la ECHA
Desde Asaja Sevilla recuerdan que, en 2022, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) llevó a cabo una evaluación del peligro del glifosato y concluyó que no cumplía los criterios científicos para ser clasificado como sustancia carcinógena, mutágena o tóxica para la reproducción. La EFSA ha utilizado la clasificación de peligros de la ECHA a efectos de la evaluación de riesgos de la UE sobre el glifosato.
Rigor científico
Tras conocerse este estudio, desde Asaja defienden «lo mismo que hemos defendido siempre»: el criterio científico es la única guía legítima para justificar la toma de decisiones políticas en la aprobación, la renovación o el rechazo de una materia activa.
Entre las cuestiones que no han podido concluirse figuran la evaluación de una de las impurezas del glifosato, la evaluación del riesgo alimentario para los consumidores y la evaluación de los riesgos para las plantas acuáticas.
Entre las cuestiones pendientes se incluye, entre otras, la falta de información sobre la toxicidad de uno de los componentes presentes en la formulación del plaguicida a base de glifosato sometida a evaluación, que es necesaria para concluir la evaluación del riesgo de la formulación para usos representativos. Para esta formulación no hay indicaciones de toxicidad aguda o genotoxicidad.
Biodiversidad
Respecto a la biodiversidad, los expertos han reconocido que los riesgos asociados a los usos representativos del glifosato son complejos y dependen de múltiples factores. Los expertos también han señalado la falta de metodologías armonizadas y de objetivos de protección específicos acordados. En general, la información disponible no permite extraer conclusiones firmes sobre este aspecto de la evaluación del riesgo y los gestores del riesgo pueden considerar medidas de mitigación.
Con respecto a la ecotoxicología, el conjunto de datos ha permitido adoptar un enfoque conservador en la evaluación de riesgos, la cual ha identificado un alto riesgo a largo plazo para mamíferos en 12 de los 23 usos propuestos del glifosato.
Próxima decisión de la Comisión Europea
Las conclusiones de la EFSA sobre la revisión por pares de la evaluación del riesgo del glifosato se han compartido esta semana con la Comisión Europea y los Estados miembros para fundamentar la decisión que adoptarán sobre si mantener el glifosato en la lista de la UE de sustancias activas de plaguicidas autorizadas. Se espera que las conclusiones se publiquen a finales de julio de 2023 y que los documentos de referencia, que ascienden a varios miles de páginas, se publiquen entre finales de agosto y mediados de octubre de 2023.