La UE recorta la PAC un 22% y pone en jaque al campo andaluz
Se modifican presupuesto y estructura de las ayudas, un ‘hachazo’ que afecta a 250.000 explotaciones de la región
La Unión Europea presentó ayer el Marco Financiero Plurianual 2028-2034, que establece las directrices presupuestarias para los próximos años, incluidas la de la Política Agraria Común (PAC). Escasas horas antes, agricultores de toda Europa se manifestaron en Bruselas para mostrar su indignación por los cambios que la Comisión ha preparado respecto a la política agraria, a la que se destinarán 302.000 millones de euros en el periodo 2028-34, un recorte del 22% respecto al anterior periodo, cuando hubo 387.000 millones para la PAC. El recorte, según estimó Herbert Dorfmann, coordinador de agricultura del Partido Popular Europeo, asciende al 25% a precios de 2025.
Además, perderá su estructura tradicional, uno de los principales miedos del sector agrario. Es decir, la PAC pasará a formar parte de un «Fondo Único multisectorial», un ‘sobre’ que cada estado miembro deberá presentar para su aprobación por parte de la Comisión Europea y que también incluirá, por ejemplo, a los fondos de cohesión. Su presupuesto será de 865.000 millones de euros y su gestión dependerá de cada uno de los Gobiernos.
Esto supondrá el mayor cambio de la gobernanza de los fondos europeos de las últimas décadas, en la práctica supondrá «diluir» la PAC, tal y como denuncian los agricultores, pues su presupuesto dejaría de estar blindado. Por otra parte, integrar la PAC en un fondo único «rompe la unidad del modelo europeo y del mercado común», avisó María Morales, presidenta de Asaja Sevilla, que participó en la protesta.
Por otra parte, insistió en que, en un momento de inestabilidad política, presión arancelaria y creciente inseguridad alientaria, «la Comisión no puede recortar el presupuesto agrario. La PAC no es una ayuda al agricultor, es una garantía para el consumidor», ya que facilita la existencia de alimentos seguros, sostenibles y asequibles.
Las cifras de la PAC
Lo cierto es que las pérdidas de la última reforma ya fueron muy cuantiosas (hubo agricultores sevillanos que vieron cómo el importe que recibían se desplomaba hasta un 50%), y todo indica que no se frenarán.
En cifras, los productores andaluces, que son los principales beneficiarios de la PAC, recibieron 1.582 millones en 2024, según los datos del Fondo Español de Garantía Agraria, situándose la ayuda media en Andalucía en 6.050 euros por explotación (un 22% por debajo de la media nacional, que es de 7.750 euros).
En el marco financiero actual (2023-27), Andalucía recibirá en total 8.900 millones de euros, de los cuales 6.700 son ayudas directas, 1.460 para desarrollo rural (el pilar que ahora quieren dilapidar, dedicado normalmente a inversiones medioambientales y sociales del sector agrario) y 700 para intervenciones sectoriales.
Con la reforma que planifica Bruselas, esta cifra bajaría drásticamente, lo que repercutiría en la viabilidad de las 250.000 explotaciones andaluzas que reciben ayudas europea. A esto se suma que el presupuesto de la PAC no ha tenido en cuenta, en los periodos actuales, la inflación, por lo que las pérdidas económicas acumuladas por el sector son aún más.
Según los datos de Asaja Sevilla, la renta de un agricultor es de un 71% respecto a la renta media de trabajo en España. Si desapareciese la PAC, esa cifra bajaría drásticamente al 35%.
En la propuesta de la PAC post 2028, se estipula que una parte del fondo agrícola sí se destinará a ayudas directas a los agricultores, no a otras prioridades políticas, aunque no se indican porcentajes concretos, lo que no tranquiliza a los productores.
También se habla de una partida de reserva, que será para situaciones de crisis, y una degresividad (reducción gradual de las ayudas mientras más tamaño tenga la explotación) que tiene en vilo a los agricultores.
En concreto, se detalla que «los países pueden reducir el importe anual de la ayuda a la renta por superficie superior a 20.000 euros que se conceda a un agricultor en un 25% cuando el importe de la ayuda se sitúe entre 20.000 y 50.000 euros».
«Esto hará que, en unos años, prácticamente nadie en Andalucía reciba dinero de la PAC», advierte Morales. De otro lado, se limitan los pagos por superficie a 100.000 euros anuales por agricultor. Respecto al relevo generacional, especifica que cada estado deberá presentar una estrategia para fomentar la incorporación de jóvenes al sector.
No habrá PAC para los jubilados
Además los estados miembros deberán garantizar, de aquí al año 2032, que las personas que reciban una pensión de jubilación ya no reciban pagos de la PAC, lo que afecta especialmente a Andalucía donde, en el entorno rural, es muy usual que profesionales de otros ámbitos ya jubilados se dediquen a mantener la explotación familiar. «Provocará que muchas fincas se abandonen o se vendan a fondos de inversión», lamenta la presidenta de Asaja Sevilla.
Aunque la presentación de la propuesta no es más que el punto de partida para unas negociaciones que se prevén largas, lo cierto es que deja poco margen de acción al campo, que lamenta que la reforma se «ha cocinado en los despachos» y no ha contado los agricultores. El Parlamento europeo, por su parte, si se ha mostrado siempre a favor de mantener intacta la estructura de la PAC, pero solo tiene potestad para aprobar, o rechazar, el Marco Financiero Plurianual en su totalidad.