Juan Sánchez: «Las lluvias de mayo han dejado a muchas familias de agricultores en la ruina»
Entrevista

Juan Sánchez: «Las lluvias de mayo han dejado a muchas familias de agricultores en la ruina»

La Cooperativa Las Marismas de Lebrija, que ha sufrido pérdidas cuantificadas en 20 millones de euros por las inundaciones

18/06/2019 Actualizado a las 09:58

Tras 12 años de gestión continua en el consejo rector, la cooperativa Las Marismas de Lebrija asumió en junio de 2015 nueva presidencia, tras resultar vencedora la candidatura de Juan Sánchez Vargas. A punto de cumplir su primer año como nuevo regidor, el balance de su mandato se le ha agriado a este agricultor como consecuencia de las intensas y continuas precipitaciones caídas en este mes de mayo, que se han cebado con el Bajo Guadalquivir —concretamente con la zona del sector B12—, donde se desarrollan los cultivos de la cooperativa sevillana.

«Hacía 30 años que no se registraban precipitaciones tan abundantes en estas fechas, ya que han caído hasta 220 litros por metro cuadrado en nuestra zona, lo que ha afectado a la totalidad de los cultivos», señala Sánchez Vargas, quien ve el futuro de la campaña agrícola estival «en serio peligro». Y es que a la pérdida de rentabilidad de los 580 socios y del empleo agrario en la comarca se suma «que la preocupación del Ejecutivo está en ganar las próximas elecciones, y los problemas del campo, por urgentes que sean, pasan a segundo o tercer plano».

-¿Han hecho ya una cuantificación económica de los daños causados por las lluvias?
-Los daños son cuantiosos ya que las lluvias han coincidido con la mayor superficie de tierras ocupadas por cultivos en diferentes estados fenológicos, resultando todos ellos afectados en distinta medida. Por ahora, nos basamos en una estimación global de pérdidas directas que rondan los 20 millones de euros, aunque esta cifra puede subir en función de cómo sigan respondiendo algunos cultivos tradicionales de nuestra cooperativa como el tomate para industria o el algodón en los próximos días. A esto se suman las pérdidas indirectas, como por ejemplo, la reducción del empleo en la zona, ya que muchos cultivos ni siquiera se van a recolectar y en los que sí se haga, la campaña se va a ver acortada radicalmente.

-El mayor valor de la cooperativa viene del tomate para industria. ¿Cuál es la situación?
-Contamos con 2.300 hectáreas de tomate industrial y hemos calculado unas pérdidas que rondarán entre el 40-50% de la producción. Los daños que se observan en el cultivo son de asfixia radicular muy severa y enfermedades como mildiu. Todo esto hará que una parte importante de la superficie no llegue a recolectarse en la campaña, que comenzará a principios de julio y que será muy corta. La cooperativa Las Marismas ocupa el primer lugar con diferencia en la producción andaluza de concentrado de tomate. Para esta campaña 2016, la cooperativa había contratado 500 hectáreas más de producción que en 2015, con una cosecha estimada de 300 millones de kilos de tomate en fresco, lo que producirían unos 60 millones de kilos de concentrado de tomate, pero podrían quedarse sólo en la mitad, lo que es un grave problema.

-¿Esta reducción podría disparar el precio del tomate para industria?
-Este año se auguraba una superproducción de tomate en Europa, pero las pérdidas por la climatología adversa han tirado por tierra estas buenas perspectivas. De hecho, se estiman bajadas de producción entre el 40 y el 50% no sólo en nuestra zona, sino en toda Andalucía, y en Extremadura la situación es incluso peor. En Portugal, tampoco han tenido suerte en esta campaña, por lo que todo apunta que la producción europea de tomate industrial caerá alrededor del 40%. En cuanto a los precios, si los mecanismos de mercado funcionan como deben, deberían tender al alza, pero es difícil aventurar qué tipo de subida. En cualquier caso, el gran beneficiado de la caída de producción en Europa será China y los países sudamericanos.

Cambiar la normativa

-Al algodón, otro cultivo tradicional de la zona, las lluvias le han pillado con la siembra más reciente. ¿Hay solución para esta producción al ser su estado fenológico inicial?

-Tenemos unas 4.500 hectáreas de algodón en la cooperativa, de las que la mayor parte se han sembrado ya. El problema es que al haber nacido en una tierra encharcada, la raíz se ha podrido y con las altas temperaturas de los últimos días, el cultivo se está cayendo. Por tanto, se prevé que haya una pérdida muy importante por asfixia radicular y enfermedades de cuello clásicas, por lo que puede que, en el mejor de los casos, haya que resembrar el 50% de la superficie. El problema es que la normativa impide sembrar algodón a partir del 15 de mayo, por lo que el agricultor que ha perdido su cosecha por la lluvia, no tiene opciones. Por ello, hemos pedido con urgencia una reunión a la Consejería de Agricultura para tratar este asunto, y le hemos enviado una carta en la que le solicitamos que se flexibilice la normativa de manera extraordinaria ante la catástrofe que hemos sufrido, pues las lluvias han dejado en la ruina a muchos agricultores.

-En caso de resiembra ¿el algodón estaría a tiempo de desarrollarse en condiciones óptimas?
-Sí, quizás no sería una cosecha notable, pero sería un cultivo que podríamos llevar a producción y que salvaría por lo menos los muebles de muchos agricultores que están en una situación muy complicada. El algodón es el único que se puede resembrar, pues ni para el tomate de industria ni para los hortícolas hay solución. En estas fechas, lo normal es que el resto de cultivos de la cooperativa estén ya en un 60% de su desarrollo, por lo que repito que el algodón es el único que se podría salvar, pero para ello es necesario cambiar la normativa.

-¿Cuál ha sido la respuesta de la Consejería de Agricultura a esta petición?
-Aún no hemos recibido ninguna respuesta, pues parece que la Administración está más interesada en ganar las elecciones que en resolver los problemas del campo. En nuestra misiva insistimos en que tenemos que sentarnos y arbitrar soluciones urgentes para el sector, y entre ellas proponemos que se dé celeridad a la gestión de las ayudas que se enmarcan en el Programa de Desarrollo Rural de Andalucía, tales como la mejora de estructuras agrarias o la incorporación de jóvenes agricultores, cuya resolución definitiva lleva seis meses de retraso.

Nuevos cultivos

-Uno de los objetivos de su programa es cambiar el modelo productivo en la cooperativa, introduciendo nuevos cultivos. ¿Cómo se han desarrollado?
-Este año hemos puesto unas 500 hectáreas de hortícolas al aire libre, desde coliflores, hasta brócolis, pimientos, cebollas, patatas, boniatos, espinacas y guisantes, pero para el año que viene tenemos previsto ampliar la superficie hasta las 1.200 hectáreas, ya que la idea es ir reduciendo las siembras de algodón y remolacha e ir creciendo en estas producciones a priori más rentables. Sin embargo, las lluvias han frustrado nuestras expectativas.

-¿En qué grado se han visto afectadas las hortícolas que estaban en plena campaña?
-Tenemos distintos daños según las producciones. En zanahoria nos quedan unas 100 hectáreas por recolectar y dudo que se vayan a iniciar los trabajos por el calibre excesivo y rajado tras las lluvias. De patatas quedan unas 50 hectáreas en el campo y estimamos daños en el 35-40% de la producción. En cebolla quedan 110 hectáreas y prevemos una merma entre el 25 y el 30% de la cosecha. De pimiento hay 55 hectáreas en las que es evidente que habrá daños por asfixia, pero están en una etapa temprana y no es posible tener una valoración clara de momento.

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