Las lluvias dan una ansiada tregua al campo andaluz
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Las lluvias dan una ansiada tregua al campo andaluz

Las precipitaciones no han solucionado la sequía, y piden que se siga actuando contra ella

20/12/2022 Actualizado a las 08:31

Las precipitaciones de los últimos días han supuesto un alivio para el campo, aunque no soluciona, ni mucho menos, la gran sequía que se viene viviendo en los últimos años. No obstante, el agua caída, una media de entre 140 y 120 litros por metro cuadrado en la provincia de Sevilla a fecha de 15 de diciembre, ha supuesto un chute de optimismo y un empujón para todos los cultivos, eso sí, a corto plazo.

«Las lluvias han llegado en un momento fundamental, llevamos varios años con una sequía cronificada», asegura Fernando Rodríguez, técnico de Asaja Sevilla.

En concreto, para los cultivos de secano, como los cereales, los días de pluviometría han sido «vitales», ya que ha servido para aliviar la situación crítica que estaban viviendo, con retrasos en las siembras, con agricultores incluso sembrando en seco u optando por otras alternativas. «El agua es crucial para el buen desarrollo del cereal y para que haya una buena densidad de espiga por metro cuadrado», asegura Rodríguez.

Por otro lado, las lluvias también han afectado de manera muy positiva a cultivos de zonas regables, destacando hortícolas como patatas, ajos o cebollas.

En cuanto a la arboleda, el agua ha dado un respiro a cultivos leñosos, destacando los cítricos, el olivar o el almendro.
Eso sí, desde la organización agraria destaca que, si bien esto ha dado «un respiro» a estos cultivos, las lluvias no remediarán la bajada de producción, que ya es una realidad. No obstante, el aporte hídrico supone un soporte muy importante para los árboles de cara a la campaña del año que viene, para que pueda ser mejor y más productiva.

Ganado ovino en extensivo / CorSevilla

Sector ganadero

Respecto al sector ganadero, la lluvia ha sido «crucial», ya que ha aumentado el porcentaje de pasto, lo que permite que la gestión de la cabaña ganadera se desvincule de la alimentación 100% pienso, que conlleva unos elevados gastos. Y es que, según los últimos datos de las organizaciones agrarias, el precio de los piensos ha subido alrededor de un 40% en el último año, lo que ha llegado a condicionar la viabilidad de numerosas explotaciones.

Por otro lado, respecto a las explotaciones de riego, estos diez días, aproximadamente, de lluvias, «saben a poco». «Ahora es cuando, una vez se han saturado las primeras capas freáticas del suelo, se generan las escorrentías y aumenta el agua embalsada». «Seríamos ilusos sin pensásemos que con estas lluvias se resuelva la precaria situación que tenemos, pero estamos muy contentos», asegura el técnico de Asaja Sevilla. No obstante, este progresivo aumento de agua embalsada sí supone un empuje fundamental para las zonas regables de la provincia sevillana y para que la dotación de riego sea suficiente, algo clave para la Vega, el Bajo Guadalquivir o la zona arrocera.

Sin embargo, el técnico de la organización agraria recalca que, después de esta racha de lluvias, es «fundamental» que siga lloviendo en los meses de enero, febrero y marzo, porque eso va a dar pie a que haya reservas hídricas en el suelo «y todos los cultivos tengan un buen desarrollo».

Datos hídricos

Respecto a los datos hídricos, Rodríguez recalca que los datos de pluviometría «aun están muy lejos» de la media histórica de los últimos 25 años, que se sitúa en torno a los 600 litros por metro cuadrado. Con la lluvia recogida en estos últimos días, y en lo que llevamos de año hidrológico, que comenzó el 1 de octubre, faltarían en torno a 400-450 litros para llegar a dicha media.

guadalquivir
Embalse de Iznájar / Felipe Osuna

El nivel de los embalses

Las cifras referentes a los embalses tampoco son muy halagüeñas si se analizan con perspectiva. En concreto, el agua embalsada de la cuenca del Guadalquvir ha subido en torno a un 4% con las últimas lluvias, y se encuentra a un 22,94%, a un 18,77% la regulación general.

El cordobés embalse del Iznájar, el mayor de la región, está a tan solo un 15%, y el del Negratín a un 19%, como ejemplo. En general, todos los embalses andaluces están muy por debajo de su capacidad total. «A 15 de diciembre, tenemos una media de 1800 hm3 de agua embalsada, cuando la media de los últimos 25 años es de 2900 hm3, es decir, faltan más del doble de lo que tenemos para alcanzar dicha media», resume Rodríguez.

Dejando a un lado este balance general, desde Asaja Sevilla son muy tajantes respecto futuro más próximo: «estas lluvias no pueden hacer que las iniciativas relacionadas con infraestructuras y planes hidrológicos se queden en un cajón», afirma Rodríguez. «Al revés, esto debe ser un empujón para actuar contra una sequía crónica, que dura ya entre 4 y 5 campañas, y que volverá a repetirse, según indican las tendencias del cambio climático. Ahora, que está lloviendo, es el momento de actuar contra la próxima racha sin pluviometría», insiste. Por ello, la patronal agraria pide que se lleven a cabo todas las obras pendientes, así como los planes hidrológicos que ya hay encima de la mesa.

No es suficiente para los regantes

Por su parte, el secretario general de la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua), Pedro Parias, asegura que «tiene que seguir lloviendo» para que los embalses verdaderamente noten la entrada de agua.
De hecho, sobre el regadío, Parias ha indicado que «el momento de necesidades de riego es a partir de marzo o abril, y la cubrimos con la lluvia o los embalses» y el nivel de la cuenca «sigue el 18%, no se ha movido», con lo cual, de cara a la campaña de riego, estas lluvias de momento no han significado mucho».

«Debemos recordar que, hasta la llegada de esta borrasca, el déficit hídrico que arrastrábamos en lo que iba de año hidrológico (octubre y noviembre) era superior al 70%, por lo que tiene que llover mucho más para que la situación se arregle», insisten desde Feragua.

plan estratégico
Olivar / Asaja Jaén

Olivar de Jaén

De otro lado, el gerente de Asaja Jaén y portavoz de la organización, Luis Carlos Valero, indicaba hace escasos días que la lluvia «está viniendo extraordinariamente» para el olivar, que se, venía «arrastrando un déficit de agua de otoño muy importante y con estas lluvias puede ser que lleguemos a unos niveles normales de unos 200 litros» y así afrontar unas «perspectivas halagüeñas».

Valero apuntaba también que «ya han comenzado a funcionar las escorrentías, la tierra está saturada de agua y mucha de este agua comenzará a ir a los pantanos y a los ríos», algo que contribuirá a mejorar la situación en los embalses de la cuenca del Guadalquivir de cara a los futuros riegos.

Respecto al viento, que ha azotado con fuerza en algunos momentos, el portavoz de Asaja Jaén reconoce que «ha podido algo de aceituna al suelo», pero no ha sido, ni mucho menos, un problema generalizado que haya preocupado a los agricultores ante unas lluvias que hacían muchísima falta.

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