Los floricultores se lamentan: «Se está perdiendo la tradición de llevar flores a nuestros difuntos»
El sector de la flor cortada encara uno de sus días claves, y pide a los consumidores que apuesten por la flor de origen andaluz
El sector de la flor cortada encara esta semana una de las campañas más importantes del año, la celebración del Día de Todos los Santos, el próximo 1 de noviembre.
Este año lo hace con menos flores que en campañas anteriores, una situación sobrevenida, sobre todo, por los altos costes de producción, que se han elevado de sobremanera los últimos años en todos los escalones, pasando desde los insumos y los fertilizantes al gasoil y la luz de las cámaras frigoríficas.
A esto se suma la borrasca Bernard que, a finales de 2023, derribó numerosos invernaderos por las fuertes rachas de viento. «Muchos quedaron totalmente arrasados, algunos consiguieron volver a levantarlos a tiempo para la campaña pero otros, ni siquiera pudieron plantearse esta posibilidad o bien han optado por flores para otros momentos del año, con varios cortes y no solo uno», asegura Luis Manuel Rivera, floricultor y responsable de Flor Cortada en COAG Andalucía.
No obstante, a pesar de todos estos contratiempos, la flor disponible para estos días es de «excelente calidad», y Rivera anima a los consumidores a apostar por la flor cortada fresca de origen andaluz para este Día de Todos los Santos.
Bajada del consumo
Y es que, desde la pandemia de coronavirus, los floricultores han notado que «la costumbre de llevar flores a los difuntos» se está perdiendo. «En la bajada del consumo influyen las cada vez más frecuentes incineraciones, que se haya quedado como una rutina de las personas mayores, más que de los jóvenes, y el uso de flores artificiales», comenta Rivera. A esto se suma, también, la entrada de flores importadas.
Por todo ello, desde el sector invitan a «recuperar» una tradición que, además, sirve de impulso al sector de la flor cortada andaluz, que está muy profesionalizado, cuenta con altas inversiones y es un cultivo social que crea empleo en la Costa Noroeste de Cádiz, sobre todo en Chipiona, y en el Bajo Guadalquivir, centrada la producción en Lebrija.

Ayudas por ‘Bernard’
Estas zonas han sido, precisamente, el destino de las ayudas de la Consejería de Agricultura dirigidas a los productores de flor cortada, planta ornamental y de vivero afectados por la citada borrasca Bernard de los municipios afectados de las provincias de Cádiz (Chipiona, Rota y Sanlúcar de Barrameda), Huelva (Almonte, Lucena del Puerto, Moguer, Palos de la Frontera, Gibraleón, Lepe, Cartaya y Aljaraque) y Sevilla (El Cuervo, Las Cabezas de San Juan, Lebrija, y Los Palacios y Villafranca).
Radiografía del sector
Las explotaciones andaluzas de flor cortada se caracterizan por su pequeña dimensión y carácter familiar, según destacan desde COAG. Más del 80% de estas explotaciones se encuentra bajo invernadero y, aproximadamente el 30% cuenta con una superficie inferior a una hectárea. En las explotaciones al aire libre, cerca de la mitad cuentan con menos de una hectárea.
Los miniclaveles y claveles son las especies más cultivadas en Andalucía, con aproximadamente la mitad de la superficie andaluza de flor cortada, aunque en las últimas campañas están perdiendo importancia frente a otros tipos de flores, como lilium, crisantemos o solidagos.
Según los datos de la Junta de Andalucía, la producción de flor cortada en la región durante la campaña 2023/24 bajó un 1% respecto a la producción media de las últimas cuatro campañas , (sin tener en cuenta el año de inicio de la pandemia), y en un 6% respecto a la producción de la campaña pasada. En total, se contabilizaron 537.393 miles de unidades de flores en unas 535 hectáreas que supusieron un valor de más de 1.000 millones de euros. Por provincias, tal y como apunta la Consejería de Agricultura, Cádiz representó el 55% de la superficie y el 69% de la producción de flor cortada. Le sigue Sevilla.
El último informe de la Junta destaca también que la campaña de comercialización de la flor cortada andaluza se desarrolla de septiembre a agosto, escalonándose entre los distintos tipos de flor que componen la oferta y que alcanzan su máximo volumen en los meses de enero y mayo.
La borrasca Bernard fue clave en la campaña pasada, ya que prácticamente acabó por adelantado con el punto álgido que supone la festividad de Todos los Santos. El volumen también descendió en los meses de febrero y marzo, debido a los daños sufridos en los invernaderos por la borrasca Karlotta (primera semana de febrero).

Así fueron los precios
Respecto a los precios, según la Junta de Andalucía, la media permaneció estable respecto a la campaña de 2022/23. Concretamente, el el anthirrinum, el solidago y el limonium, han incrementado su valor en un 22%, 10% y 3%, situándose a 20,4o euros/100 unidades; 57,6 €/100 unidades y 35,3 €/100 unidades, respectivamente.
El crisantemo, una de las flores más compradas con motivo del Día de Todos los Santos, supone un 18,8% de la flor cortada en Andalucía, y su precio medio en origen fue de 48,7 euros/100 unidades en la pasada campaña.
Exportaciones
Los claveles son las flores que más se exportan e importan en Andalucía, representando, en ambos casos, aproximadamente la mitad del volumen total exportado y del volumen total importado. Más del 80% de las exportaciones de flor cortada andaluzas tienen como destino los Países Bajos. En el caso de las importaciones, Colombia es el principal proveedor, seguido de Ecuador y los Países Bajos.