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Entrevista

Mariano Torres: «En el campo la aplicación de las tecnologías está en manos de una élite agraria»

El socio director de la consultora Agrícola Tecnológica Conatech echa en falta un ente que canalice toda la información de las innovaciones tecnológicas y que la dirija hasta los agricultores

18/06/2019 Actualizado a las 11:48

El campo no puede escapar a la revolución tecnológica y digital que vive la sociedad en el presente. Son muchos los desarrollos que cada día llegan al mercado con el objetivo de facilitar al agricultor su tarea y hacer su explotación más rentable produciendo, además, de una manera sostenible. Actualmente existe tal profusión de información sobre innovaciones agrícolas que al agricultor le resulta difícil dilucidar cuál puede adaptarse mejor a las características de su explotación. Con el objetivo de ocupar este vacío en el mercado nace en Sevilla la consultora agrícola tecnológica Conatech, formada por un grupo de ingenieros agrónomos y de montes con inquietud por promover la modernización de la agricultura y la ganadería en el campo andaluz.

-¿Las nuevas tecnologías empiezan a ser una realidad a pie de finca?
-No. La agricultura y en menor medida la ganadería se han quedado estancadas, tecnológicamente hablando, en los años 90 del pasado siglo. Exceptuando una pequeña élite del sector agrario, que representa un 2% del total de agricultores, el resto sigue haciendo las cosas como las hacía hace 30 años. En general es un sector reacio a despertarse a las innovaciones tecnológicas. Por eso, repito, que la aplicación de las herramientas más modernas está sobre todo en manos de grandes propietarios, con mucha experiencia en el sector agrario, que se han dado cuenta que no pueden estar anclados a la tradición y son ellos los que están marcando el paso hacia una agricultura inteligente.

-¿La ganadería supera a la agricultura en la aplicación de las nuevas tecnologías?
-Sí, pero la razón es que la misma tecnología clínica que se ha desarrollado para los humanos es más aplicable al animal que a las plantas. Así, realizar un parto asistido a una vaca era algo impensable hace 20, y ahora les hacen hasta ecografías para controlar el ciclo gestante del animal. El desarrollo de la medicina ha tenido su vuelco también en la ganadería.

Situación de Andalucía

-¿En qué situación está el campo andaluz en comparación con otros países?
-Las aplicaciones tecnológicas para la toma de datos de la explotación, el mapeo de los suelos agrícolas basados en sensores de magnetismo geofísico o los mapas de cultivo usando fotografías aéreas multiespectrales y térmicas son prácticas rutinarias en otros países y en el nuestro no son habituales. El simple hecho de analizar un suelo para determinar su perfil edáfico, su composición química o la presencia de nematodos u hongos que afecten a futuros cultivos se le hace al agricultor una costumbre muy lejana.

-¿A qué se debe este retraso tecnológico?
-Hay varias razones. Por un lado existe tanta información sobre tecnologías que van saliendo de las empresas y centros de investigación que lo que provoca es una gran desinformación en los agricultores. No existe actualmente ninguna plataforma o ente especializado que recopile toda la información sobre nuevas tecnologías para el sector agrario y que la haga llegar de forma eficiente a todos los productores, los que estén asociados y los que no, los que pertenezcan a una cooperativa y los ejerzan su labor de manera independiente. Por tanto, hay que empezar trazando los canales adecuados. Esta es una de las razones por las que nació, hace año y medio, Conatech, dedicada a la gestión y administración de fincas, a la ingeniería agroalimentaria y a la consultoría. Luego, es verdad que el campo es un sector que está muy envejecido y la falta del relevo generacional tampoco ayuda a que se produzca ese salto tecnológico.

Costes tecnológicos

-¿Las nuevas tecnologías son asequibles al bolsillo de los productores andaluces?
-Lo primero que hacemos nosotros es estudiar las características de una explotación y ver las posibilidades de la implantación tecnológica. Luego, una vez que tenemos el proyecto, estudiamos las posibilidades de inversión, que en muchos casos no tienen que ser cuantiosas. Además, muchas innovaciones se pueden afrontar gracias a la tramitación de ayudas autonómicas, que también gestionamos nosotros. Por otro lado, la inversión no tiene por qué acometerla el propietario en solitario, sino que puede recaer en una cooperativa, una organización de productores o una sociedad agraria de transformación (SAT). Las cooperativas, además de almacenar la cosecha agrícola del agricultor, pueden facilitar a sus cooperativistas otros servicios, como la utilización de drones dotados con cámaras espectrales de alta resolución y que incluye la discriminación de las malas hierbas dentro de las líneas de cultivo, por ejemplo, o adquirir programas para el seguimiento de cultivos por satélite, o de mapeos de suelo para aplicar un riego inteligente. Las posibilidades son muchas.

-¿Cuántas hectáreas está gestionando Conatech?
-Actualmente contamos con 1.800 hectáreas ocupadas por cultivos muy variados, entre los que están el trigo, el girasol, el maíz, el olivar y el almendro, y luego también hay explotaciones ganaderas de porcino y vacuno. Huimos de los grandes volúmenes, ya que defendemos el tú a tú y el hacer las cosas consensuadamente.

-¿Qué sectores son más susceptibles de abrazar las nuevas tecnologías actualmente?
-Los que hoy en día resultan más rentables, como son el olivar, el almendros y los cítricos. Nadie va a invertir en tecnologías para la siembra de secanos en la campiña de Sevilla, pues, entre otras cosas, hay que tener en cuenta que si son tierras en zonas no prioritarias, los recursos son escuetos y hay poco que hacer. En cualquier caso, Andalucía tiene potencial suficiente para liderar el cambio tecnológico necesario en el agro, ya que la formación de los técnicos está al primer nivel mundial.

-¿Cómo influye la tecnología en la rentabilidad del agricultor?
-No existen datos oficiales al respecto ya que estamos iniciándonos en la agricultura inteligente. Pero sí es cierto que los productores que van utilizando las nuevas tecnologías disponibles en el mercado constatan que los riegos son menos frecuentes, que las dosis de fertilización son las adecuadas y que las semillas se emplean en su justa medida, lo que al final se traduce en ahorro de costes. Pero dependerá del tipo de explotación, del cultivo y de la tecnología a emplear.

-¿Qué área de actividad va a potenciar la empresa a futuro?
-Vamos a seguir centrados en la gestión y administración de fincas a terceros, en los proyectos de ingeniería hidráulica, solar y forestal y en el área de consultoría nos vamos a volcar en las próximas ayudas agroambientales para la dehesa que va a sacar la Junta de Andalucía en este año, por lo que estamos preparando a nuestros clientes para ello.