Menos cantidad, pero más calidad: Jaén prevé una campaña de cerezas marcada por la humedad y el hongo del cribado
El sector calcula que la producción este año descenderá unos 500.000 kilos con respecto a la campaña anterior
Las condiciones climatológicas este año no están siendo las mejores para conseguir una buena campaña de cerezas en la provincia de Jaén. Las zonas productivas de este exquisito manjar, Torres, Castillo de Locubín y Alcalá la Real, no se han podido librar de las intensas borrascas que azotaron sin tregua durante los meses de enero y febrero.
Pero lo peor no es eso, según cuenta uno de los productores cuyas explotaciones se encuentran en Torres, en pleno corazón del Parque Natural de Sierra Mágina. Juan Raya asegura que «como no ha dejado de llover, aunque sean pocas cantidades, las cerezas se rajan porque no son capaces de soportar tanta agua y además absorben la humedad del ambiente». Este mismo problema lo están padeciendo también en el valle del Jerte, con lo que se calcula que también la producción extremeña será inferior esta campaña.
La meteorología no ha dado tregua ya que, a lo largo del mes de marzo, cuando las cerezas tempranas ya estaban cuajando, durante varias noches se registraron temperaturas muy bajas (en torno a tres grados bajo cero), lo que ha provocado que se quemaran. Y esto ha afectado también a las cerezas de maduración media. Raya indica que entre el 30-40% de las cerezas tempranas se han perdido, así como los 20-30 primeros días de la campaña de recolección.
Se pierden la flor por el frío
De la misma opinión es Cristóbal Cano, otro productor de la Sierra Sur, que destaca que las únicas zonas en las que se va a salvar la recolección son aquellas ubicadas en lugares más soleados y menos expuestos al viento del norte. «El frío afecta mucho al fruto porque aún está muy tierno, sobre todo, cuando pierde la flor. Una noche o dos con temperaturas bajo cero puede echar la cosecha por tierra», declara. De los 2.000 kilos de cerezas que recoge cada año, calcula que en esta campaña se quedará en torno a los 200 kilos.
Una cosecha de más calidad
Por su parte, Antonio Hervás, también productor de cerezas en Torres, asegura que «la cosecha este año no será igual a la del año pasado en cantidad cuando recogimos unos 30.000 kilos, pero la va a superar en calidad». Calcula que este año tendrá una producción entre los 18 y 20.000 kilos, pero «al haber menor cantidad, el fruto es de mayor calidad», asegura.
Juan Raya estima que la pérdida puede calcularse entre un 40-60% menos que lo recogido en la campaña anterior. En la Sierra Sur la producción suele situarse en torno a 1.400.000 kilos y, siempre y cuando no vuelva a complicarse la climatología con la llegada de una fuerte tormenta, calculan que este año podrían recolectarse entre 400-500.000 kilos de cerezas.
Hongo de cribado
Otra de las complicaciones a las que se tienen que enfrentar los productores de cerezas es al hongo de cribado, un patógeno fúngico que afecta a los frutales de hueso, como es en este caso la cereza. Raya asegura que la proliferación de este hongo no sólo va a dañar a esta cosecha, sino que también perjudica al árbol, poniendo en riesgo la campaña del año que viene. «De momento está sujeto porque las temperaturas aún son frías, pero habrá que ver cuando empiece a hacer calor y eso va a ser ya mismo».
Ámbito internacional
Esta situación complicada para los productores de cereza podría compensar la baja producción con una subida del precio de la fruta, y sin perder de vista el ámbito internacional porque si Turquía (principal productor del mundo) no puede pasar por el estrecho de Ormuz para vender su producto, «inundará Europa de cerezas», avisa Juan Raya.