Objetivo «salvar al piñón ibérico» de la chinche americana
La producción de piñón, cuya gran parte se da en Andalucía, se ha desplomado un 80% en los últimos cinco años por culpa de la competencia de terceros países y este letal insecto
La chinche americana (Leptoglossus occidentalis) está acabando con los piñones ibéricos. De hecho, según datos del grupo operativo Go Pinea, la producción ha bajado hasta un 80% en los últimos cinco años.
Este insecto, que se alimenta de la savia de brotes, piñones y piñas en formación, echa a perder las piñas, evitando que lleguen a germinar y, por tanto, impidiendo que haya piñones. Esto ha influido tanto en bajada de producción como en el oficio de los piñoneros, que «está desapareciendo».
La chinche procedente de Norteamérica no es el único problema al que se enfrenta el piñón autóctono. Variedades procedentes de China, Rusia y Pakistán copan el mercado debido a unos precios contra los que no puede competir el ibérico: si los procedentes de terceros países se venden a 45 euros/kg, el piñón ibérico alcanza los casi 100 euros/kg por su mayor calidad, sabor y menor disponibilidad.
«El declive de las producciones amenaza la supervivencia del sector productor», aseguran desde el grupo operativo. Los bosques de pinos de los que se obtienen piñones abarcan unas 400.000 hectáreas actualmente, ubicadas todo el Madrid, Cataluña y Andalucía.
Precisamente en la región andaluza, Piñonera Almonasterense, en Huelva, es un ejemplo de valor añadido aportado al piñón ibérico, ya que buscan convertirlo en un producto gourmet. Para ello, este grupo de emprendedores vende sus piñones vía online.

Tres años para la recuperación
Por otro lado, y ante la grave situación del sector, el grupo operativo Go Pinea, llevado a cabo por un equipo de entidades de distintas comunidades autónomas, entre los que se encuentran gestores, propietarios, investigadores y técnicos de la administración, se da un plazo de «tres años» para recuperar la producción de masas de los pinos piñoneros.
Para ello, han trabajado en conocer cómo actúa la chinche americana (que repunta con la llegada del calor), han cuantificado la producción a través de sensores, y se ha estudiado el efecto de la aplicación de diferentes tratamientos insecticidas.
«A la vista de todos los resultados expuestos, como conclusión final, se puede decir que hay esperanza para salvar la producción de piñón ibérico integrando todas las herramientas puestas en marcha, desde enotipos diferentes procedentes de bancos clonales hasta buenas prácticas y adecuado manejo de podas», detallan los integrantes del proyecto.
Concienciar a los consumidores
Otro de los objetivos del grupo operativo es concienciar a los consumidores de la importancia de diferenciar el piñón ibérico del resto de variedades extranjeras. «Consumir piñón nacional de Pinus pinea es apoyar a la conservación de una especie forestal tan emblemática de nuestro país como el pino piñonero», insisten.
Además, recuerdan que el piñón ibérico tiene más proteínas, más minerales, una textura más cremosa y un sabor resinoso que lo caracteriza y lo diferencia.