¿Qué pasos tienen que dar los afectados por la gota fría?
Los agricultores deben acudir a su seguro agrario, en caso de tener el cultivo asegurado, o esperar a las medidas que pondrán en marcha las administraciones
Los productores agroalimentarios afectados por la gota fría se enfrentan ahora a la necesidad de cuantificar sus pérdidas y a las dificultades para reanudar su actividad. Ahora, la prioridad es documentar con fotografías los daños y pedir facturas de las reparaciones que tengan que hacer.
Para ello cuentan, además, con la ayuda de los expertos de las organizaciones agrarias que trabajan sobre el terreno. Según datos provisionales, estas organizaciones estiman que se han visto afectadas unas 300.000 hectáreas, mientras que Agroseguro cifra en 50.000 las hectáreas aseguradas y, por tanto, con derecho a indemnización. De ellas, 18.700 ya cuentan con la declaración de siniestro.
Para Agroseguro, se trata del «mayor siniestro de gota fría», que ha sufrido el campo en la historia del seguro agrario, y señala a los cítricos como los principales cultivos asegurados dañados, seguidos de las hortalizas. En este caso, el proceso que hay que seguir es similar al de cualquier otro servicio asegurado: se da parte al seguro y se espera la llegada del perito que valora los daños. A partir de ahí, se inicia el proceso para recibir la indemnización, según ha explicado a Efeagro el técnico de COAG de Almería, Antonio Moreno.
En concreto, un equipo de 60 peritos de Agroseguro trabajará en esta zona. En Almería, por ejemplo, se esperan las primeras peritaciones esta misma semana, aunque el ritmo de pago «dependen de muchos factores», aseguran las organizaciones agrarias, aunque coinciden en que, en estos casos, suelen ser «ágiles» e, incluso, bajar de los 45 días.
Agricultores sin seguro
Por el contrario, si los afectados no tienen seguro, hay que esperar para ver qué condiciones y qué herramientas se activan desde las distintas administraciones. Este es, precisamente, el punto que más preocupa, ya que, como recuerda el técnico de UPA, Javier Alejandre, «son muchos los que se van a quedar fuera». Alejandre destaca que, en términos generales, se trabaja con la premisa de que «lo que es asegurable, no es indemnizable», aunque con «eventos tan extraordinarios» como los de la semana pasada «quizás hay que replantearse este principio».
Al preguntar por qué algunos de los cultivos que han resultado más dañados no estaban asegurados, los expertos apuntan al precio de los mismos como una de las razones, pero también «a la percepción del riesgo real» por parte de los agricultores. Las hortalizas, por ejemplo, tienen un «bajísimo índice de contratación», entre el 5% y el 10%, según datos de Asaja.
Entre las soluciones que han propuesto los productores a esta difícil situación, destaca la declaración de zona catastrófica, pedida por Asaja, activar el paquete de la Ley de Protección Civil, solicitada por COAG, o acceder al Fondo de Solidaridad de la Unión Europea, reclamada por UPA.