Antonio Gallardo: «Sólo los cazadores podemos frenar la plaga de conejos que daña al olivar»
Entrevista

Antonio Gallardo: «Sólo los cazadores podemos frenar la plaga de conejos que daña al olivar»

Jóvenes de entre 14 y 39 años se unen para promover y divulgar los valores positivos de la cinegética y frenar el envejecimiento del sector

12/09/2019 Actualizado a las 14:58

Con menos de tres meses de vida, la Asociación Jóvenes Cazadores Andaluces (Jocan) cuenta ya con 225 socios. Se trata de la primera entidad en la comunidad que da voz y voto a los aficionados a la caza de entre 14 y 39 años y que nace con el firme propósito de «rejuvenecer un importante motor económico para nuestros pueblos y defender los intereses de los cazadores, que no están siendo justamente tratados», declara el presidente de la entidad, Antonio Gallardo. Aficionado a cazar desde los 19 años, Gallardo reivindica la gestión cinegética como una herramienta imprescindible para el mantenimiento de la biodiversidad y promueve la afiliación de los jóvenes cazadores a través de las redes sociales.

-¿Qué acogida ha tenido la asociación entre los jóvenes?
-Muy buena. La asociación nació el pasado 26 de septiembre en Sevilla amparada por la Federación Andaluza de Caza y desde entonces hemos recibido muchas adhesiones. No obstante, la afiliación la tenemos de momento parada, a la espera de activar nuestra página web, pero en apenas dos meses hemos sumado 225 socios. Y a través de las redes sociales nos llegan muchas peticiones de personas interesadas en formar parte de la asociación.

-¿Qué objetivos persigue Jocan?
-La caza forma parte del patrimonio cultural de nuestros pueblos, pero la imagen del sector, sobre todo en las áreas urbanas, está distorsionada. La cinegética genera importantes recursos económicos en las zonas rurales, en sectores tan diversos como la armería, la hostelería o en el de los combustibles. Además, la caza es una actividad beneficiosa y necesaria para el desarrollo sostenible del medio natural y los cazadores juegan un papel importantísimo en la conservación de las especies. Este es el mensaje que hay que transmitir a la sociedad, empezando por los jóvenes.

-Hasta ahora, siempre que una especie ha sufrido un retroceso, todas las restricciones han recaído en los cazadores, ¿no?
-En la pérdida de determinadas especies como la perdiz o en el cambio de hábitat del conejo, influyen diversos factores. Uno de ellos es el laboreo intensivo de la agricultura y el abuso de los fitosanitarios, ya que vivimos en un sistema en el que se prima la productividad y la competitividad frente a la calidad de las producciones. También influye la imposibilidad de realizar un control de predadores efectivo. Los cazadores, los agricultores, los ganaderos y la Administración deben mantener en condiciones óptimas los territorios en los que se crían y viven las especies.

Relación con los agricultores

-¿Hay especies cinegéticas en peligro de extinción?
-No. Llegado a ese punto, dejarían de ser especies cinegéticas y no se podrían cazar. Entre las especies cazables hay 38 aves, 11 mamíferos y el lobo, al que se le da caza únicamente como método de control de la población en algunas zonas, ante el daño que puede causar a la agricultura y a la ganadería. Si no existiera la caza, la mayoría de las especies causarían enormes daños al sector agrario.

-¿Las relaciones entre cazadores y agricultores son buenas entonces?
-El mayor patrimonio que tiene la caza es la tierra y el terreno nos lo ceden los agricultores. Además, muchos de estos agricultores también son aficionados a la caza. En los últimos diez años calculo que se habrá dado caza a una media de dos millones de jabalís y a más de 50 millones de conejos en España. Si no se hubieran cazado, imagínate el daño que hubieran causado esta población al sector agrario. El conejo ha cambiado de hábitat y el 80% de la especie se refugia en el olivar donde está causando enormes perjuicios, tanto en los árboles en sí como en instalaciones de riego como tuberías y goteros. Los cazadores son los que pueden frenar esta plaga, ya que hay permisos para cazarlo todo el año. Y lo mismo ocurre con el jabalí. Por tanto, el agricultor y el cazador se necesitan mutuamente.

La imagen del cazador

-¿Cómo animáis desde la asociación a los jóvenes para que se inicien en esta actividad?
-Les invitamos a que conozcan el campo. Si tienen a familiares, amigos o vecinos cazadores les animamos a que los acompañen. El encuentro con el entorno natural al final engancha. El sector de la caza está mal visto entre los jóvenes porque Disney ha humanizado a los animales y estigmatizado el papel del cazador, pero la verdad es que si a muchos de estos animales no se les diera muerte con esta actividad, las consecuencias serían desastrosas.

-Los ecologistas tampoco han ayudado a dar prestigio al cazador…
-Existe mucha presión en la sociedad y en las administraciones de grupos ecologistas. No obstante, las relaciones de la Federación Andaluza de Caza y de los grupos ecologistas no son malas, pues el verdadero ecologista entiende que la caza es necesaria. Hay especies invasoras como el meloncillo que no tiene predadores y está atacando a especies protegidas y a especies cinegéticas, por lo que hay que regular su población. Y eso no lo entienden los grupos anti-caza.

-El meloncillo campa a sus anchas ante la falta de una orden de control por parte de la Junta. ¿Para cuándo se prevé?
-Los cazadores federados andaluces llevan mucho tiempo pidiendo a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía que agilice la emisión de una Orden de control de predadores que, parece ser, en enero de 2016 podría ver la luz. Además, este verano se aprobó la orden que regula la identificación profesional para el ejercicio de los guardas de coto de caza en terrenos cinegéticos de la comunidad autónoma, otra petición de la Federación.

Papel de los jóvenes

-¿Qué va a hacer Jocan para cambiar la imagen negativa del cazador que viene arrastrando?
-Estamos participando en actos benéficos para cambiar la imagen que tiene la sociedad. De hecho, recientemente hemos donado 300 kilos de carne de jabalí a una ONG malagueña que presta ayuda a personas sin recursos. Además, en marzo participaremos en un congreso que se celebra en la Universidad de Córdoba en la que se analizará el sector desde una base científica.

-¿La caza es una actividad asumible para el bolsillo de los jóvenes?
-Totalmente. Un coto social cuesta de media unos 200 euros al año, aunque depende de su orografía, densidad, etcétera. Contabilizando otros gastos, como armas y munición y demás, podríamos hablar de un coste de 450 euros para salir a cazar durante todo el año. Haciendo cuentas, sale mucho más económico que un abono de fútbol de un equipo de Primera División. Desde la asociación fomentamos la caza social, pues la caza elitista ha hecho mucho daño a la imagen del cazador social en España.

-¿Qué opinión os merecen los furtivos?
-Nuestra política es de tolerancia cero, e incluso nos personamos como acusación particular en casos de furtivos. Antes podía haber furtivismo para la pieza, que buscaba la carne para poder comer, pero hoy en día lo que se busca es el trofeo, es un furtivismo de lujo que hace un enorme daño al sector. Y los jóvenes no estamos dispuestos a consentirlo.

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