¿Puede la agricultura salvar a Doñana? El campo se reinventa para ser más sostenible
Dos proyectos revolucionarios trabajan para conseguir cultivos más eficientes, mejor uso del agua y más respeto por el medioambiente
Las tierras de Doñana ha sido, durante las últimas décadas, una de los núcleos agrarios de la región. Sin embargo, el crecimiento que ha sufrido la zona, impulsado sobre todo por el cultivo de frutos que arrancó en la década de los 60, ha generado importantes impactos ambientales.
Con la intención de combinar el enorme potencial agrícola con la conservación de la biodiversidad, han surgido en los últimos meses varios proyectos enfocados a aumentar el desarrollo socioeconómico de la zona con un enfoque más sostenible y respetuoso con el medioambiente, minimizando los riesgos en el suelo, aumentando la abundancia de polinizadores, la gestión de plagas y reduciendo la dependencia del riego y la afectación de los recursos hídricos.
Es el caso de ‘Doñana Regenera’, impulsado por la Estación Biológica de Doñana, la asociación de agricultores Puerta de Doñana, Asaja Sevilla y la Sociedad Gaditana de Historia Natural, además de contar con la colaboración de la Fundación Biodiversidad.
«El proyecto nace con la vocación de acompañar el proceso de mejora de la producción agraria, con soluciones basadas en el conocimiento científico, la innovación y la restauración ecológica», resaltan.
En concreto, se articula en torno a tres líneas. La primera se centra en la transformación de prácticas agrícolas y ganaderas de alto coste ambiental en cultivos clave como los frutos rojos, los cítricos y el olivar, poniendo en valor el secano y fomentando la recuperación de razas ganaderas autóctonas. La segunda línea aborda el estudio y el incremento de la biodiversidad, tanto de vertebrados como de invertebrados, mediante la aplicación de distintas técnicas de restauración ambiental.
Por último, el proyecto quiere que los resultados obtenidos se difundan y apliquen para poder evaluar su viabilidad económica y social.
Polinizadores silvestres
Una de las primeras acciones de Doñana Regenera se ha centrado en los polinizadores. La zona alberga una enorme diversidad de polinizadores silvestres, fundamentales para la producción agrícola y el mantenimiento de los ecosistemas. «Sin embargo, el uso intensivo de abejorros comerciales puede afectar a las poblaciones locales y reducir su diversidad genética», avisan.
«Con la siembra de plantas silvestres, desde el proyecto queremos favorecer a las especies silvestres, recuperando floras y hábitats de nidificación para disminuir la dependencia de polinizadores comerciales y avanzar hacia una agricultora más sostenible y compatible con la conservación de Doñana», detallan los impulsores de la iniciativa.
Frutos rojos
Pero esta no es el único plan que tiene como foco la mejora del entorno natural. ‘Doñana Terra Innova’, se dedicará durante dos años a impulsar la innovación y la tecnología a través de un consorcio formado por la Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA), Asaja Huelva, la Federación Onubense de Empresarios, Onucoop, Seprocoop y la Universidad de Huelva, y subvencionado por el CDTI con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
«Abordaremos cuatro retos claves: la gestión del agua, la agricultura, la energía y el alojamiento digno», detalla Fabián Varas, director técnico de CTA, que recuerda que «los frutos rojos» son el motor socioeconómico de los catorce municipios del área de influencia de Doñana.
De esta forma, trabajarán sobre la mejora en el tratamiento de los residuos agrícolas, el uso más eficiente de fertilizantes, la aplicación de energía renovables y distintas formas de mejorar la estancia de los contingentes de trabajadores extranjeros que acuden a la zona durante la campaña de frutos rojos.
«Queremos que este proyecto incremente la actividad innovadora, la capacidad económica y el impacto medioambiental en estos pueblos, con el fin de crear empleo de calidad y sostenible», detalla Varas, que fija el viñedo como «uno de los cultivos más ecológicos que puede haber en el entorno de Doñana» y, por tanto, sobre el que se trabajará desde el consorcio que lidera CTA. De hecho, desde Onucoop, cooperativa que trabajará en el proyecto, han advertido que el viñedo de secano es la «única alternativa agraria» para preservar los ecosistemas de Doñana y, por tanto, hay que garantizar su viabilidad productiva y económica.