Se busca la «receta mágica» para que los jóvenes puedan, y quieran, trabajar en el campo
El Ministerio de Agricultura ha elaborado un informe en el que se desgrana cómo mejorar el acceso a la tierra, una de las dificultades para lograr el relevo generacional
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha dado los primeros pasos para abordar uno de los problemas más graves, a futuro, que tiene el campo español: la falta de relevo generacional. El «Estudio sobre el Acceso a la Tierra. Documento final del Grupo Focal de Acceso a la Tierra» se ha realizado como parte de los trabajos de definición del futuro Plan Estratégico nacional de la PAC, en los que se identificó que la mejora del acceso a la tierra constituye una de las principales necesidades para la incorporación de los jóvenes a la vida rural y al trabajo en el campo. Sin tierras que trabajar, no puede haber trabajo.
Además, dicho estudio servirá de base para futuras iniciativas y soluciones a las dificultades que este colectivo puede encontrarse a la hora de formar parte del sector agrario.
¿Cuáles son las principales barreras para acceder a la tierra?
Según el grupo de expertos consultados por el Ministerio, que se han organizado en seis subgrupos, los principales problemas que se encuentran los jóvenes para acceder a la tierra y, por ende, para incorporarse al sector agrario, son los siguientes:
-Baja movilidad, disponibilidad y asequibilidad de la tierra
–Alto precio de la compra y el alquiler y, en ocasiones, la desconfianza de los propietarios locales ante un comprador o arrendatario desconocido
-El valor afectivo de las tierras, que complica las operaciones comerciales
-Los gastos y complicaciones que conlleva la tramitación burucrática, así como las implicaciones fiscales.
-El excesivo desembolso necesario en el comienzo de la actividad.
-La falta de conocimiento y asesoramiento sobre modelos de explotación, negocio u orientaciones productivas.
-El efecto de unas ayudas PAC vinculados a la tierra y patrimonializado.
–Desconocimiento de cuáles son las tierras disponibles y la insuficiente relación entre el que deja la actividad (que suele ser de mayor edad) y el que busca instalarse.
¿Cuáles son las soluciones?
El Grupo Focal recuerda que las medidas actuales de apoyo a los jóvenes no están propiciando, ni «parece que vayan a propiciar» cambios destacables en el relevo generacional, por lo que pide un proceso de innovación para conseguirlo que implica, también, acceso a otros recursos para los jóvenes que quieran comenzar en el campo como tecnología, financiación o formación.
De esta forma, entre las medidas propuestas por el grupo de expertos, que pueden encontrarse con detalle en el informe publicado por el Ministerio de Agricultura, destacan las siguientes:
Que los cultivos y el aprovechamiento de la tierra estén favorecidos fiscalmente, así como penalizado el abandono. Además, se propone potenciar los bancos de tierra, una herramienta ya existente en algunas zonas pero en desuso, para que los jóvenes tengan conocimiento de las tierras que están disponibles, a la venta o en alquiler. Además, se deben implementar medidas que favorezcan el arrendamiento con opción a compra.
Por otra parte, es importante señalar que la mayoría de los traspasos de tierras actualmente se producen en el ámbito familiar. Para que la política de acceso a la tierra sea verdaderamente eficiente se deben definir nuevos modelos de relevo generacional extra-familiar y también mejorar los familiares.
Medidas relacionadas con la futura PAC
Desde el grupo focal se pide establecer una definición adecuada de la figura de agricultor genuino en el Plan Estratégico
Nacional de la PAC post 2020. «Esta definición debería fundamentarse en un porcentaje mínimo de ingresos procedentes de la actividad agraria respecto a los ingresos totales», detallan.
Hay que «armonizar» los criterios de admisibilidad y condicionalidad en las ayudas de los dos pilares de la PAC, y aprovechar el Plan Estratégico de España para el periodo post 2020 para ajustar estas condiciones.
Se deben ampliar las ayudas a la instalación, sobre todo a mayores de 40 años y, especialmente, a unidades familiares.
Se tiene que determinar una nueva definición de agricultor profesional en la normativa nacional, que tenga en cuenta los ingresos totales agrarios como criterio de determinación de dicha condición en lugar de los rendimientos agrarios (previos o netos) considerados actualmente.
Medidas fiscales y normativas
Diseñar una tramitación rápida y ágil (a través de la Solicitud Única) para el cese de tierras anticipado.
Utilizar instrumentos públicos (como el Banco Europeo de Inversiones o el Instituto de Crédito Oficial o la Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria, Saeca) para proporcionar financiación, así como desarrollar una línea de ayudas que cubran hasta el 100% de los avales concedidos por el Saeca a los préstamos utilizados por los jóvenes.
Bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social, bonificando el 50% de la cuota de la Seguridad Social a todos los jóvenes durante cinco años desde la fecha de su establecimiento, así como bonificaciones o exenciones fiscales por los incrementos patrimoniales por la venta de tierra a los jóvenes.
Otras medidas como reducción de la fiscalidad a los arrendamientos, exención del IBI parcial, o modificación de los regímenes aplicables al IRPF.
Formación en la profesión
Hay que aprovechar, según han destacado los expertos del Ministerio, el uso de las nuevas tecnologías para mejorar la información sobre el acceso a la tierra, sobre todo la tierra sin uso. Por ello, se invita a profundizar en la idea de un Sistema de Información de Explotaciones Agrarias y Forestales a nivel nacional, así como de los ya nombrados bancos de tierra. Para ello, lo ideal es contar con la ayuda de cooperativas, organizaciones y ayuntamientos, que ayuden a identificar las tierras sin uso.
De otro lado, se recomienda ayudar a los jóvenes a introducirse en la profesión agraria a través de la prueba y aprendizaje. Es decir, se recomiendan ayudas al aprendizaje para asegurar un ingreso mínimo durante un año; contemplar una ayuda entre un joven que se instala en una explotación y un agricultor que cesa o se jubila, y fomentar instrumentos como guías formativas, cursos o asesoramiento directo.