Estos son los sectores agrarios menos rentables del 2021 propuestos para obtener beneficios fiscales
Asaja Sevilla pide al Gobierno que los productores no tengan que tributar por unos ingresos que no han obtenido
Con el objetivo de evitar que los agricultores y ganaderos de la provincia tributen en la próxima campaña de declaración de la Renta por unos ingresos que realmente no han percibido en 2021, Asaja Sevilla ha elevado a la Consejería de Agricultura (para su posterior envío a los ministerios de Agricultura y de Hacienda) su propuesta para la reducción de los índices de rendimiento neto en el sistema de estimación objetiva del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), también conocido como sistema de módulos agrarios.
El de módulos agrarios es un sistema simplificado de declaración, por el que tributan la gran mayoría de las explotaciones agrarias en Sevilla, en Andalucía y a nivel nacional.
El índice de rendimiento se calcula sobre los ingresos íntegros del agricultor, pero sin tener en cuenta los costes, y la posible reducción se aplica a las producciones que sufrieron descensos en los rendimientos por causas extraordinarias.
La sequía, la peor de los últimos 25 años, y el encarecimiento de los costes productivos ha hecho mella en la mayoría de los sectores del campo sevillano, por lo que 2021 ha sido un año muy complicado a pie de explotación.
A esto se suma la incidencia de la pandemia mundial del Coronavirus, que también ha afectado a los sectores productivos, lastrando la rentabilidad del sector y sumiéndolo en una grave crisis que ha obligado a reanudar las protestas, tomando las carreteras y concentrándose a la altura de la localidad de El Cuervo el pasado viernes.
Análisis por sectores
Tras un pormenorizado análisis del comportamiento de los cultivos durante 2021, sector por sector, el arroz, los cítricos y la ganadería estarían en una situación especialmente delicada, por lo que la propuesta de Asaja Sevilla recoge la solicitud de la máxima reducción fiscal para los agricultores y ganaderos sevillanos.
En el caso de los arroceros, la superficie de siembra se ha reducido en un 50%, a falta de la dotación de riego para la campaña 2021. Así, aunque la producción media ha subido respecto a la anterior, la producción total arrocera ha bajado casi en un 47%, a causa de la superficie no sembrada.
A esto se suma los altos niveles de sal en el agua de riego, que ha provocado mermas productivas de hasta 3.000 kilos por hectárea. Así, se estima que las pérdidas económicas en el sector arrocero alcanzan los 49,4 millones de euros.
Cítricos
En el caso de los cítricos, la producción recolectada de la campaña 2021-2022 ha sido menor, tal como se preveía en los aforos elaborados por la Consejería de Agricultura. Las altas temperaturas del pasado verano y del otoño, unido a la falta de lluvias, junto a la reducción de las dotaciones de riego, han sido las causas de esta menor producción y de un retraso en la recolección.
A ello se ha unido la tardanza en la llegada del frío para favorecer la maduración de la fruta y la generalización de la recolección de las variedades tempranas, lo que incide en el solapamiento comercial con variedades más tardías.
La coincidencia de la llegada de la fruta procedente de Sudáfrica con la primera parte de nuestra campaña, ha provocado un aumento de la oferta que la demanda no ha sido capaz de absorber, hundiendo los precios.
«Todo esto ha derivado en unos precios ruinosos para el sector citrícola, muy por debajo de los altísimos costes de producción que estamos padeciendo», apunta el secretario general de Asaja Sevilla, Eduardo Martín.
Ganadería
La ganadería es otro de los sectores donde la rentabilidad ha sido prácticamente nula. La escasez de precipitaciones ha sido una constante a lo largo del 2021. A todo esto, hay que sumar la crisis de consumo en productos y carnes de calidad que se arrastra desde la aparición de la crisis del Covid 19 en el año 2020. Además, la rentabilidad ganadera se ha visto afectada por una subida histórica de los costes de producción.
El principal coste en una ganadería es la alimentación, basada fundamentalmente en piensos, cuyos precios dependen directamente de las cotizaciones de cereales y proteaginosas. Durante 2021 el trigo tuvo una subida del 29% y la cebada del 34%, además los animales ya el año pasado fueron alimentados con materias primas que tuvieron unas fuertes subidas, como ejemplo la harina de soja, que en el 2020 se encareció un 27%. «Todo ello provoca un encarecimiento del pienso que lleva a escaladas, como en el caso del porcino ibérico, con una subida a lo largo del año del 27%», explica Eduardo Martín.
Gran parte de la ganadería esperaba con anhelo las primeras lluvias del otoño para acabar con la alimentación artificial del ganado. Pero la sequía se ha prolongado y la falta de otoñada ha obligado a prolongar la alimentación suplementaria a base de pienso durante más de la mitad del año 2021.
Aparte, el resto de costos de producción como el gasoil, la electricidad, las certificadoras, etc., «tampoco han parado de subir». «La ganadería lleva una serie de años arrastrando pérdidas, debido a las bajas cotizaciones de los animales y al sobrecoste que supone su alimentación. Es por ello que las explotaciones ganaderas están descapitalizadas y con dificultad para encontrar financiación», subraya Martín.
Esta situación «justifica solicitar la bajada del índice de rendimiento neto para los sectores ganaderos, tanto cárnico como de leche», recalca Asaja.
Otros cultivos
En el informe sobre los cultivos de la provincia que vieron afectados sus rendimientos por distinta casuística, Asaja Sevilla incluye también a la aceituna de mesa. La sequía y las altas temperaturas, junto a la vecería propia del olivar, han provocado un descenso de la producción del 10,6% en la provincia respecto a la anterior campaña, que ya fue mala.
El descenso más acuciado se ha visto en las variedades típicamente sevillanas, como la aceituna manzanilla, con una caída productiva del 13%. A esto se suma que el mantenimiento del arancel impuesto por Estados Unidos desde 2018 a la aceituna negra ha lastrado la capacidad exportadora del sector, provocando pérdidas y caídas en mercados muy importantes.
Igualmente, los menores rendimientos en tomate de industria y en remolacha han estado originados por la falta de agua para el riego, y los ataques de mildiu han mermado la cosecha de patatas. Para estas producciones también se pide una reducción de módulos.
Por último, la sequía coincidió con el estado fenológico de encañado de los trigos, un momento crucial que tuvo consecuencias negativas en los rendimientos. Esto, unido a problemas con enfermedades como la roya, daños por plagas como el pulgón y competencia con malas hierbas, afectaron a los distintos granos cultivados.
En conclusión, la campaña del cereal ha estado marcada por una primavera muy seca y unos costes de producción elevados, y pese a registrar cotizaciones por encima de la media de los últimos años, «no ha repercutido positivamente en el bolsillo del agricultor», apunta Asaja Sevilla, pidiendo también la reducción de módulos para los cereales de invierno y de primavera.
A la espera de otras medidas de carácter fiscal
La reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) recogía en la disposición adicional primera la posibilidad de acogerse los agricultores y ganaderos a una «bonificación de hasta un 35% y un 15% de la factura del gasóleo y la de los plásticos y fertilizantes, respectivamente, utilizados en las actividades llevadas a cabo».
Se trata de medidas de carácter fiscal muy demandadas por el sector agrario para ayudar a paliar el incremento de costes productivos. Sin embargo, Asaja Sevilla denuncia que «un mes y medio después de su publicación en el BOE aún están sin desarrollar».