Residuos farmacéuticos que ‘vuelven a nacer’ como fertilizantes para el maíz y la soja
Investigadores de la UCO participan en un proyecto en el que las aguas residuales de la fabricación de heparina aumenta el rendimiento de los cultivos
La economía circular es un modelo de producción y consumo que buscar dar valor a los residuos y otorgarles una aplicación según las propiedades que tengan, transformándose de residuos a subproductos. Dentro de todas las vidas posibles de estos residuos, los hay que «vuelven a nacer» como productos para aplicar en la agricultura.
Bajo esta filosofía, un equipo del Instituto Federal de Panamá en el que ha colaborado el investigador de la Unidad de Excelencia María de Maeztu – Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba (DAUCO) Antonio R. Sánchez ha probado la capacidad de las aguas residuales de la producción de heparina (un anticoagulante) como fertilizante en una rotación de soja y maíz en el sur de Brasil.
Aumenta el rendimiento
A pesar de que, en un primer momento, el hecho de tratarse de un desecho de la industria farmacéutica pueda sugerir la implicación de elementos tóxicos para las plantas o el suelo, se ha comprobado que la aplicación de estas aguas a los cultivos no sólo es inocua en el sentido de toxicidad sino que, además, los rendimientos de ambos cultivos aumentaron tras la aplicación de las aguas residuales. Aumentó, también, la disponibilidad temporal de nutrientes como potasio, calcio y magnesio en el suelo y mejoró la absorción de nutrientes y el contenido de clorofila de las plantas.

Rotación en su aplicación
Después de varias pruebas y distintas dosis, la solución para aprovechar los beneficios de la aplicación pero que no afectase a la salinidad del suelo «podría pasar por aplicar las dosis más bajas o intermedias testadas en el ensayo con periodos de tiempo más espaciados», pero «con el conocimiento que tenemos hasta ahora no apostaría por la aplicación a largo plazo y en el mismo lugar de elevadas dosis de este subproducto, sería conveniente rotar los lugares en los que se aplica y evaluar los principales cambios producidos en los indicadores físico-químicos del suelo», advierte uno de los investigadores.
Para profundizar en el conocimiento en este campo y cerrar procesos productivos, vinculando la producción de residuos a su utilización como subproductos, tal y como se promueve con la economía circular, el equipo de investigación sigue analizando los efectos en la calidad del suelo del uso a largo plazo de estos residuos. En paralelo, estudian también cómo afecta la aplicación de este subproducto a la relación simbiótica entre las raíces de la soja (leguminosa) y las bacterias fijadoras de nitrógeno ambiental.
Así, la Unidad de Edafología de DAUCO investiga sobre estrategias más sostenibles de fertilización en las que se reduce el uso de fertilizantes de síntesis química, buscando cuáles son los residuos más indicados para cada tipo de suelo y cultivo, paso a paso hacia un horizonte de sostenibilidad de la agricultura y cuidado medioambiental.