Exigen la puesta en riego de 12.000 hectáreas entre Écija y Estepa
En plena sequía y ante un escenario de cambio climático, la necesidad de inversiones hidráulicas se acentúa
El cine ya ha presentado, en varias superproducciones, ese futuro apocalíptico en el que la escasez de agua convierte a este elemento en el bien más preciado del planeta. Fuera de la ficción, el temor a una próxima desertificación cobra fuerza especialmente en determinados sectores, como el agrario, castigado por sequías cada vez más prolongadas y por un escenario de cambio climático que va a complicar aún más la producción de alimentos.
No en vano, la agricultura de regadío es consumidora del 86% de los recursos hídricos de la cuenca del Guadalquivir y lleva ya varias campañas con recortes de dotaciones de agua.
En este complicado contexto se está elaborando el nuevo Plan Hidrológico del Guadalquivir para el horizonte 2022-2027, un documento que quiere dar respuesta a la gestión de la demanda para los próximos cinco años y que ha permanecido en consulta pública durante los últimos seis meses, finalizando el plazo para presentar alegaciones el pasado miércoles.
Asaja Sevilla ha analizado las futuras inversiones en materia hídrica previstas para esta provincia y ha presentado una serie de alegaciones a la propuesta de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
La patronal agraria critica que el documento se olvida de una histórica demanda: la culminación de la Zona Regable del Genil-Cabra, lo que supone la puesta en riego de 12.043 hectáreas de secano correspondientes a los municipios sevillanos de Écija y Estepa.
Esta zona está declarada de Interés Nacional desde el año 1974, aprobándose el Plan General de Transformación en 1975, por lo que Asaja insiste en que se ejecute un proyecto diseñado técnicamente «hace más de 40 años».
Y es que la culminación de la zona regable Genil-Cabra ya estaba prevista en el Plan Hidrológico de 1998, si bien, los aumentos quedaban supeditados a la entrada en servicio de las presas La Breña II, Úbeda La Vieja y San Calixto. De éstas tres, sólo la Breña II está construida, en el término municipal de Almodóvar del Río, quedando las demás infraestructuras pendientes.
Desarrollo para las comarcas
La puesta en regadío de más de 12.000 hectáreas de los términos municipales de Écija y Estepa daría lugar, según Asaja Sevilla, «a un impulso y un desarrollo a todos los niveles para ambas comarcas agrarias, tanto a nivel productivo, comercial, de empleo y de desarrollo rural».
La mejora o la implantación de nuevas actuaciones en infraestructuras de riego han jugado un papel fundamental en el desarrollo de importantes comarcas, porque, según establece un estudio de la Universidad de Córdoba, el riego produce 6,38 veces más que el secano.
Se trataría, por tanto, «de culminar una obra proyectada y aprobada por normas de carácter general y obligado cumplimiento, con un impacto económico y social muy notable, razones por la que tal culminación debe ser objeto del nuevo Plan Hidrológico de la Demarcación», explica el director de los Servicios Jurídicos de Asaja Sevilla, Emilio Vieira.
Infraestructuras
El documento incluye dos grandes obras en materia hidráulica para la provincia de Sevilla. Uno es el proyecto modernización del arroz, con una dotación presupuestaria de 200 millones de euros. Y el otro es el recrecimiento de la presa de El Agrio, localizada en el municipio de Aznalcóllar, una obra dotada con un presupuesto de 30 millones de euros en el Plan Hidrológico.
«Tras años de solicitar estos proyectos, y tras lustros de defraudar las expectativas de más de mil explotaciones agrícolas, parece que por fin se da un paso definitivo hacia la consecución de estas infraestructuras esenciales en la Demarcación», sostiene Emilio Vieira. No obstante, acto seguido apunta que «desde Asaja Sevilla echamos en falta otras grandes inversiones, ya aprobadas en planes hidrológicos previos».
Se refiere a las presas Cerrada de la Puerta (Jaén) y San Calixto (Córdoba), ya que el Plan Hidrológico incluye sólo los estudios de viabilidad y la redacción de los proyectos, «pero no la ejecución de las obras».
En relación al recrecimiento del Agrio, Asaja se acuerda de otra vieja demanda de los agricultores de Aznalcóllar, que llevan una década solicitando la implantación de una comunidad de regantes de 2.000 hectáreas, de riegos localizados.
Para la patronal agraria «la situación socioeconómica del término de Aznalcóllar es de suma gravedad, y las perspectivas de recrecimiento del embalse del Agrio permitirían llevar a cabo la puesta en riego que se viene solicitando desde hace años, iniciativa que cuenta con un gran respaldo social».
Por tanto, «debe preverse en el apéndice 7 de la normativa del Plan Hidrológico una reserva con dotación suficiente para las 2.000 hectáreas referidas en Aznalcóllar, dotación que se calcula en torno a los cuatro hectómetros cúbicos», alega Asaja Sevilla.
Acuífero de Doñana
Por otra parte, la declaración del acuífero de Doñana sobre explotado, que afecta a tres de las cinco masas de agua subterráneas en que está dividido (La Rocina, Almonte y Marismas) deja en vilo el riego de 23.000 hectáreas en Sevilla, enclavadas principalmente en Villamanrique de la Condesa y Aznalcázar.
Asaja Sevilla ya alegó en su día la propuesta de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para declarar «en riesgo de no alcanzar el buen estado cuantitativo» a las masas de agua Almonte y Marismas, pues «pensamos que el organismo de cuenca podría haber tomado medidas muy importantes en su momento que hubieran evitado llegar al extremo al que se ha llegado con esas masas de agua», explica Vieira.
De hecho, «la sustitución de aguas subterráneas por superficiales en la masa Marisma fue aprobada por el Pleno del Espacio Natural de Doñana hace años, sin que dicha decisión haya sido ejecutada, lo cual habría evitado no pocos males», enfatiza.
No obstante, «sí estamos de acuerdo con las alternativas que plantea Confederación, muy especialmente con el recrecimiento del Agrio, porque eso ayudaría a la sustitución de aguas subterráneas por aguas superficiales y supondría un alivio en las masas de agua que permitiría volver a la situación que estábamos hace menos de dos años».
Igualmente, la patronal apoya la culminación del trasvase de aguas a la Corona Norte, lo que resolvería en gran medida, y de forma definitiva, la problemática de esa zona. A su vez, la solución de los problemas de abastecimiento de Matalascañas supondría un alivio para la zona del parque próxima a esa urbanización y «alejaría la permanente sospecha sobre la agricultura de los problemas, por ejemplo, de las lagunas peridunares».
Por ello, Asaja Sevilla insiste en la necesidad de que «las medidas se tomen a la mayor brevedad posible, dado que la declaración de no alcanzar el estado cuantitativo ha supuesto una paralización en la puesta en riego de pequeñas explotaciones, con un gravísimo impacto social», recalca el director de los Servicios Jurídicos.
Distancia entre pozos
Otra de las alegaciones presentadas por la patronal agraria va contra la reducción de las distancias entre pozos que contempla el Plan Hidrológico del Guadalquivir. Así, el documento establece unos radios entorno a los pozos legales en los que no se pueden volver a construir otro pozo, ampliando dicha distancia «de forma radical».
Resulta especialmente llamativa la creación de grandes radios de protección en Espacios Naturales Protegidos, «cuando en la mayor parte de éstos existen escasos regadíos y los aprovechamientos que se realizan son de escasa entidad», critica Asaja, que reitera su rechazo a esta propuesta «porque es una manera de limitar el derecho que establece el artículo 54.2 de la Ley de Agua y porque entendemos que no es competencia de la planificación hidrológica», concluye Emilio Vieira.