Se allana el camino para desarrollar las variedades vegetales del futuro
El sector agrario aplaude el acuerdo europeo para regular la edición genética de los cultivos, que permitirá adaptarse mejor al cambio climático
El Consejo de la Unión Europea alcanzó un acuerdo, mediante trílogo, sobre el Reglamento de Nuevas Técnicas Genómicas (NTGs), un paso decisivo tras más de una década de debate en las instituciones europeas. Este avance, que allana el camino para la conclusión del procedimiento legislativo que se inició en 2023, ha sido recibido con mucha satisfacción por el sector agrario andaluz, y español. «Este acuerdo supone un paso relevante al consolidar un enfoque basado en la ciencia en la proporcionalidad», aseguran desde Asaja.
De hecho, la organización destaca que las plantas obtenidas mediante NTG tipo 1, indistinguibles de las variedades convencionales, serán reguladas como tales, aportando seguridad jurídica tanto a agricultores como a obtentores.
Y es que, en un contexto marcado por el impacto creciente del cambio climático, la presión de plagas y enfermedades, así como la reducción de herramientas fitosanitarias disponibles, la organización agraria subraya la importancia de facilitar el acceso a la innovación. «Las nuevas técnicas de mejora genética permitirán desarrollar variedades más resistentes a la sequía, al estrés térmico y a otros factores adversos, contribuyendo a la viabilidad de las explotaciones», detallan.
«Los agricultores necesitan herramientas, no más obstáculos. Las Nuevas Técnicas Genómicas son clave para garantizar la rentabilidad de las explotaciones y la seguridad alimentaria en Europa», ya que no puede seguir perdiendo competitividad frente a terceros países por retrasos regulatorios injustificados», afirmaban desde Asaja.
Desde el sector insisten en que acuerdo envía una señal clara, pero advierte de que sus beneficios solo se materializarán si el Parlamento Europeo actúa con responsabilidad y celeridad en la fase final del procedimiento. La organización recuerda que el desarrollo de nuevas variedades requiere entre 8 y 10 años, por lo que resulta imprescindible contar con un marco regulatorio estable y previsible cuanto antes.
Agricultura más sostenible
Asimismo, la organización considera que este reglamento representa una oportunidad para avanzar hacia una agricultura más sostenible, productiva y competitiva, en línea con los retos actuales del sector. No obstante, reitera que la política europea debe situar siempre a la agricultura profesional en el centro de sus decisiones, evitando planteamientos ideológicos que limiten el acceso a la innovación.
Por último, la organización hizo un llamamiento a los eurodiputados españoles para que aprueben sin demora este acuerdo, permitiendo que los agricultores europeos dispongan de las herramientas necesarias para afrontar los crecientes desafíos del sector agrario.
Obtentores vegetales
«Es un hito para la innovación en la mejora vegetal y para Europa», aseguraban desde Anove, la asociación que aglutina a los obtentores vegetales. «Nos estamos acercando a la meta de una larga carrera hacia una mayor apertura tecnológica, competitividad y productividad en la agricultura europea. Quedamos a la espera de las votaciones finales del Parlamento Europeo, primero en la Comisión de Medio Ambiente y luego en el pleno, lo que concluiría el proceso legislativo probablemente en junio de 2026», resaltó Villaroel.
Según la Comisión Europea, el reglamento está diseñado para «mejorar la seguridad alimentaria, reducir las dependencias externas y garantizar unas condiciones de competencia equitativas para los operadores europeos a la vez que se mantienen unas normas estrictas en materia de salud humana y animal y de protección medioambiental».