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Estado de alarma

Estos son los sectores agrarios más afectados por la crisis del coronavirus

Organizaciones y cooperativas avisan de que hay productos no considerados «de consumo básico» que están viendo lastradas sus ventas

25/03/2020 Actualizado a las 10:32

«Tras tomar con carreteras y ciudades con los tractores, reclamando precios justos y medidas que solventen la crisis estructural, podría dar la sensación a la ciudadanía de que la alerta sanitaria por el coronavirus ha mejorado la situación del sector agrario, pero nada más lejos de la realidad».

Esa es la contundente conclusión que ha lanzado UPA Andalucía, que ha avisado de que, a pesar de las compras masivas en supermercados y tiendas de los últimos días, «el problema de bajos precios en origen sigue existiendo». «Los profesionales  tienen que seguir produciendo alimentos para abastecer y, además, deben seguir cuidando a sus animales y atendiendo sus tierras».

Además, desde UPA Andalucía avisan: hay sectores, como el de la fresa, en plena producción, o el del espárrago que, por ser perecederos «y no considerarse de consumo básico, están sufriendo mermas importantes en las ventas».

Por otra parte, el sector ganadero, sobre todo las explotaciones y empresas que trabajan vendiendo su producto en exclusiva a la hostelería, como los productores de cochinillo y lechazo, también están sufriendo graves pérdidas.

Sectores como el de los huevos camperos, el del lácteo sustentando en queserías artesanas (tanto de vacuno como de ovino y caprino), y el de la flor cortada, que en estos meses suele vender el 50% de la producción anual, también ven con temor su futuro.

De otro lado, las medidas gubernamentales para tratar de detener la propagación del Covid-19, si bien son necesarias, están provocando entre los agricultores, según recuerda la organización, «preocupación, inseguridad y problemas para el desplazamiento al campo, que no están haciendo sino disuadir a muchos jornaleros de ir a realizar su actividad». Esto, unido al cierre de fronteras, hace que «en la actualidad exista un problema de falta de mano de obra».

Consecuencias de la situación

De estas restricciones de movilidad, cierre de fronteras y problemas de logísticas se está ocasionando, además, «una reducción de las exportaciones del sector agroalimentario, tanto a países de la UE como extracomunitarios», aseguran desde UPA.
Así mismo, las limitaciones pueden afectar al movimiento y distribución de semillas y plantas de vivero, productos fitosanitarios, otros medios de defensa fitosanitaria y fertilizantes, y cualquier otro tipo de insumo. Por tanto, «puede haber graves inconvenientes que aseguren el desarrollo de una producción normal que garantice la cadena alimentaria».

Como conclusión, la organización agraria, junto a todo el sector agroalimentario, «se ha puesto a disposición del Ministerio de Agricultura» para asegurar a producción y el abastecimiento, y ha pedido que se entienda y valore al sector como prioritario y se le dé «indicaciones claras» para trabajar a pleno rendimiento. Además, reclaman «medidas de apoyo económico y cierta flexibilidad para paliar las pérdidas de los subsectores agrarios más afectados».

Peticiones de las cooperativas

Las cooperativas andaluzas también han recordado que se está viendo lastrado el consumo de frescos estos días, principalmente por el cierre del canal Horeca (bares y restaurantes), y que la situación generada por el coronavirus es «un añadido más a los problemas que ya venía lastrando el sector». 

«La responsabilidad social de agricultores, ganaderos y cooperativas nos tiene centrados en proveer alimentos con la mayor seguridad en un momento de alta demanda, pero los problemas están ahí y se han acrecentado», subraya el presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Juan Rafael Leal Rubio.

En consecuencia, desde la organización se insiste en que es urgente que el Gobierno de España adopte un paquete de medidas económicas para un sector «estratégico» y que «debe incluir necesariamente» la reducción o suspensión de las cuotas de autónomos; la bajada de los módulos de IRPF, aplicable ya en la próxima declaración de la Renta; modificación de las tarifas eléctricas; aplazamiento de impuestos y mayor bonificación del gasóleo agrario, entre otras.