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Agricultura

La «falsa» seguridad alimentaria: Menos de un 0,1% de los productos que se importan a la UE se inspeccionan

Pedro Barato, presidente de Asaja, revela que los controles en las aduanas son «insuficientes» y dan ventaja comercial a terceros países

10/09/2025 Actualizado a las 09:22

«Mientras la Unión Europea presume de estrictas normativas sanitarias y de calidad, la realidad de sus aduanas refleja una historia distinta». Así de contundente se muestra Pedro Barato, presidente de Asaja, en un artículo reciente.

Y es que, según un estudio de la Comisión Europea, de los más de 4.777 millones de productos declarados en 2024, apenas 392.529 fueron sometidos a controles físicos. «En otras palabras, se inspeccionaron solo 82 de cada millón», resalta Barato. La cifra (un 0,0082% del total) «plantea serias dudas sobre la eficacia del sistema de control europeo frente a la avalancha de importaciones de terceros países».

El presidente de Asaja recuerda que la «seguridad alimentaria» debería ser una de las grandes fortalezas de la UE. «Se repite constantemente que los consumidores europeos están protegidos, que los controles son rigurosos y la legislación garantiza calidad y trazabilidad. Sin embargo, este dato reciente ha puesto esa narrativa contra las cuerdas», insiste. No se llega a inspeccionar ni siquiera el 0,01%.

Y, además, de los productos que sí fueron inspeccionados, más de 64.000 (un 16,4%, uno de cada seis) fueron rechazados por incumplir normas sanitarias, de seguridad o de calidad. «Si ese mismo porcentaje de incumplimiento se repitiera a gran escala, millones de productos en mal estado, contaminados o fraudulentos podrían estar entrando cada año en los mercados europeos sin que nadie los detecte. No por falta de normas, sino por falta de controles», insiste Barato.

Arroz largo / Agrónoma

Normativas cada vez más estrictas

El presidente de la organización agraria recuerda que, tanto en España como en el resto de países europeos, las normativas «cada vez son más estrictas en cuanto a uso de fitosanitarios, bienestar animal, trazabilidad, impacto ambiental y seguridad alimentaria».

«Mientras tanto, sus competidores de fuera de la UE, en muchos casos, operan con estándares mucho más bajos, pero acceden sin apenas filtros al mismo mercado», reprocha Barato.

Como ejemplo, pone el uso de neonicotinoides en la remolacha azucarera, prohibidos en la UE y que siguen estando permitidos en Ucrania, así como el triziclazol, un fungicida del que se han detectado residuos en arroz procedente de Asia.

Por todo ello, desde Asaja reclaman «una revisión en profundidad del actual marco normativo. «No se puede hablar de protección del consumidor cuando se permite que millones de productos lleguen sin una revisión real. Y, desde luego, no se puede exigir a los agricultores europeos que sigan cumpliendo con normativas cada vez más estrictas mientras se deja la puerta abierta a una competencia sin control», resume Barato.