Previsiones de riego: Si no llueve, todos los cultivos de la Cuenca del Guadalquivir sufrirán daños
La CHG prevé una dotación inicial de 3.000-3.200 m³/ha, un 44,4% menos que la pasada campaña
Según la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), el volumen embalsado actualmente en los 48 embalses de regulación de la cuenca asciende a 3.880 hectómetros cúbicos (hm³) (48% de la capacidad total de embalse), un 13,4% menos que hace un año. A pesar de ello, el presidente del organismo, Joaquín Páez, ha subrayado durante la primera Comisión de Desembalse que «está garantizado el suministro de agua destinado al abastecimiento de la población para tres años».
Menor suerte va a correr el campo, si no se obra el milagro de las lluvias. Y es que la CHG ha hablado de una previsión de desembalse para la próxima campaña de riego de 1.000 hm³ para el Sistema de Regulación General (un 21% menos que en 2019), lo que supone una dotación aproximada de 3.000 m³/ha, es decir, un 44,4% menos de agua que la pasada campaña.
Se trata de la mitad de lo que se consideraría una dotación normalizada (fijada en unos 6.000 m³/ha) por lo que empieza a cundir la preocupación entre los agricultores, especialmente en aquellos con cultivos con necesidades hídricas muy superiores y que no cuentan con pozos o balsas privadas para aumentar sus recursos.
Reacciones
El director general de Asaja Andalucía, Félix García de Leyaristy, se toma estos datos «con preocupación» pero también «con prudencia», confiando en que «a lo largo de este mes de marzo y en el mes de abril, con el inicio de la primavera, la situación en la cuenca mejore y, por tanto, los datos que se ofrezcan en la próxima Comisión de Desembalse sean bastante mejores, para que «los agricultores podamos disfrutar de una campaña de riego sin restricciones, o al menos, con las dotaciones suficientes para que no afecte a la rentabilidad de las explotaciones».
A este respecto, ha insistido en «en hacer un uso eficiente del agua en agricultura», para que «entre todos logremos que la situación en la Cuenca no se agrave aún más y se declare la situación de emergencia».
Por su parte, el secretario general de la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua), Pedro Parias, alerta ya de que si la situación no cambia en los próximos meses, la dotación prevista por la CHG «será insuficiente para atender la demanda de los cultivos, por lo que el regadío del Guadalquivir sufrirá un serio revés, que se traducirá en perjuicios económicos y sociales muy importantes en toda la Cuenca».
Así, habla de daños en «todos los cultivos ya implantados de arboleda si se confirman en mayo estas dotaciones deficitarias», teniendo una mayor incidencia en los cultivos que generan más valor, como son los permanentes (cítricos, frutales, almendros, etc.) y en los cultivos anuales de mayor demanda como maíz, tomate, remolacha, hortícolas de invierno y el arroz.
Y es que las necesidades hídricas de estos cultivos son muy superiores a los 3.000-3.200 m³/ha previstos por Confederación, y varían desde una horquilla de entre 5.000-6.000 m³/ha que precisarían los cítricos, el frutal de hueso y el almendro (de media en una campaña normal), a los 6.000-8.000 m³/ha del maíz o el tomate industrial hasta los 10.000-12.000 m³/ha necesarios para el buen desarrollo del cultivo del arroz, siendo además Sevilla líder nacional en este último cultivo implantado en La Marisma.
Otros cultivos como el olivar o el algodón «son menos sensibles» al estrés hídrico, ya que «el olivo es un cultivo que se adapta bien a un riego deficitario controlado, pues hay infinidad de estudios que avalan que con este tipo de manejo se reduce poco la productividad del árbol».
En cualquier caso, Pedro Parias también se muestra «esperanzado» en que la situación meteorológica cambie y en que la situación sea bien distinta cuando se celebre la próxima Comisión de Desembalse, prevista para abril o mayo, dependiendo de la climatología.
Nuevos embalses frente al cambio climático
Feragua se ha referido a la necesidad de combatir el déficit hídrico estructural de la Cuenca del Guadalquivir con nuevas inversiones. En concreto, ha hablado de la necesidad de acometer la «ejecución urgente» de nuevas presas de regulación, ya previstas en la planificación hidrológica vigente (como es el caso de Cerrada de la Puerta, en el Río Guadiana Menor, en Jaén; San Calixto, en el Río Genil, entre Córdoba y Sevilla; y el recrecimiento de la presa del Agrio, en Sevilla), entendiendo que estas obras son «la mejor manera de adaptarse a los efectos del cambio climático».
Según el secretario general de Feragua, Pedro Parias, estas deben ser prioritarias, «y más ahora por los efectos del cambio climático», enfatiza. Esto provoca, en primer lugar, «que sean más frecuentes las sequías, lo que hace necesaria una mayor capacidad de almacenamiento»; y, en segundo lugar, «más episodios de lluvias torrenciales en periodos cortos, lo que exige más presas para que ejerzan de ‘freno’ del desborde de los ríos, laminen las avenidas y eviten las inundaciones».
Por ello, Parias lamenta que actualmente «sólo el 50% de la Cuenca del Guadalquivir está regulada» y que «no se avanza las obras previstas en el Plan Hidrológico», pues «tan sólo se ha encargado la redacción del proyecto del recrecimiento del Agrio».
Por todo ello, entre otras muchas razones, Feragua se niega al incremento de la superficie regable en la Cuenca del Guadalquivir, como piden las provincias de Córdoba y Jaén, principalmente, debido a la «falta de recursos hídricos para abastecer a los cultivos que ya están implantados».
Por contra, solicita «más recursos para mejorar y modernizar los regadíos actuales», la puesta en marcha de los proyectos paralizados (como el del sector arrocero) y el desarrollo normativo que posibilite «la aplicación de la doble potencia eléctrica al regadío», recogida en la Ley 1/2018 de Medidas Urgentes para la Sequía, aprobada hace ahora dos años.