La sequía, desencadenante de la muerte de las encinas con «seca»
Un estudio de la UCO advierte que deberían tomarse medidas para disminuir el estrés hídrico en los encinares
La «seca» de la encina se ha convertido en uno de los grandes problemas de sanidad forestal, poniendo en jaque la sostenibilidad de las dehesas y preocupando tanto a la comunidad científica como al sector agrario.
Un estudio de la Universidad de Córdoba ha comprobado recientemente que, a pesar de que se considera al patógeno «Phytophthora cinnamomi», popularmente conocido como «fitóftora», como el principal desencadenante de esta situación, los condicionantes externos, como son los episodios de sequía extreman, también influyen en cómo la «seca» provoca la muerte del arbolado.
Así, el grupo de investigadores del Departamento de Ingeniería Forestal encargados de este proyecto confirman que, en el contexto de cambio global que se vive actualmente, la dehesa ya no solo se ve amenazada por plagas y enfermedades, sino que los episodios de sequía y lluvias extremas se convertirán en algunos de los principales factores de alteración a los que se tendrá que hacer frente.
Para comprobar en qué medida afectan a la encina estas situaciones, esta investigación ha estudiado la diferente respuesta de la encina cuando se enfrenta únicamente al patógeno de la «seca» y cuando lo hace en condiciones de estrés hídrico.
Diferentes reacciones
«Las encinas infectadas, cuando crecen en condiciones sin estrés hídrico y tienen un riego óptimo, responden fisiológicamente al patógeno con estrategias de reducción de biomasa y reasignación de recursos», explican los investigadores. Es decir, la planta, como estrategia de defensa, activa su metabolismo secundario y detiene su crecimiento, pero no se ven afectados otros parámetros como la eficiencia fotosintéticas. Gracias a estos mecanismos, este grupo de plantas es capaz de enfrentarse a la enfermedad, evitar daños irreversibles a sus raíces y recuperarse después del primer ciclo de infección.
Sin embargo, la respuesta es totalmente diferente cuando, a la infección por el patógeo, se suma el estrés hídrico provocado por la sequía, En este caso, la fotosíntesis disminuye y la plana es incapaz de responder a la infección, llegando a producirse la muerte. De esta manera, el estudio muestra la influencia del estrés hídrico como desencadenante de la «seca» que, en combinación con el patógeno, representa el peor escenario para el encinar de la dehesa.
La importancia de la dehesa
Así, y ante los episodios cada vez más frecuentes de sequía extrema en Andalucía, los resultados de este trabajo indica que no solo habría que actuar sobre el patógeno, sino que se deben incorporar estrategias de manejo que también reduzcan el impacto del cambio climático y las sequías sobre las poblaciones de encina, mejorando sus propios mecanismos de defensa frente a la podredumbre de la raíz.
La dehesa es uno de los ecosistemas más importantes del paisaje andaluz, y su importancia como paraje natural y recurso económico es uno de los grandes argumentos de organizaciones como Asaja Sevilla, que ha defendido siempre su singularidad e importancia en foros internacionales.