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Agricultura

Sevilla, la provincia más perjudicada por el tratado de la UE con Mercosur

El arroz, los cítricos y la aceituna de mesa, entre los productos más amenazados

16/12/2024 a las 07:00

Las negociaciones entre la UE y los países del Mercosur, que se dan ya por cerradas, preocupan, y mucho, al campo andaluz, especialmente al sevillano. Es por ello que una delegación de agricultores de la provincia, encabezada por Asaja Sevilla, se concentrará este lunes ante las puertas del Ministerio de agricultura en una convocatoria nacional respaldada por Asaja y COAG.

Y es que, como avanza María Morales, presidenta de la patronal agraria, si el tratado comercial se cierra definitivamente (aún tiene que ser ratificado por el Parlamento europeo y el Consejo de Ministros de la UE), el campo sevillano sería uno de los más perjudicados.

«Uno de los sectores más afectados será el del arroz, en el que somos principal provincia productora», lamenta. También los cítricos, donde Andalucía es la región líder, el vacuno, la remolacha o cereales como el trigo duro, se ven amenazados.

También la aceituna de mesa teme la entrada de producto sudamericano, que se iría quedando sin aranceles paulatinamente hasta liberalizarse por completo en apenas siete años, mientras que la española seguiría exportándose a Mercosur con un gravamen del 12,8%.

Un peligroso potencial

Y no solo eso sino, como avanza Morales, hay que tener en cuenta el «enorme potencial» de unos países eminentemente agrícolas. «Nadie tiene dudas de que, si se llega a ratificar el tratado, los miembros del Mercosur invertirán en productos que luego se venden bien en Europa, como el aceite de oliva, frutas, hortalizas y las distintas ganaderías», asegura.

Por todo ello, las organizaciones agrarias harán en las próximas semanas una «ofensiva total» para intentar que la agricultura no se utilice como «moneda de cambio». Para empezar, reclaman que no se intente cambiar «tratado comercial», como surgieron las negociaciones con Mercosur, por el término acuerdo, mucho más laxo y con menos condicionantes. «Si es un tratado comercial, debe ser ratificado por el Consejo de Ministros de la UE y por todos los parlamentos de los Estados miembros», afirma la presidenta de Asaja Sevilla.

Aceituna de mesa / IGP Manzanilla y Gordal

Distintas normas

Por otra parte, desde la patronal lamentan que los países del Mercosur no cumplen con las normas de producción que se exigen a la agricultura de la UE, ya sea en lo relativo a los productos fitosanitarios, al bienestar animal, las normas estrictas de seguridad alimentaria o a las prácticas sostenibles. «Los países del Mercosur juegan con normas laborales y de seguridad alimentaria más laxas, por lo que pueden producir a un menor coste, lo que genera una competencia desleal con respecto a los productores de la UE», insisten, mientras María Morales nombra un ejemplo muy llamativo: la carne de vacuno que procede de los países de Mercosur, por ejemplo, sí ha sido producida con ayuda de hormonas, algo totalmente prohibido en la UE.

De otra parte, las prácticas agrícolas de los países del Mercosur están relacionadas con una importante deforestación, lo que socava los esfuerzos medioambientales globales.

Por otro lado, desde Asaja alertan de un evidente riesgo de saturación del mercado y de pérdida de ingresos, por la afluencia de productos de bajo coste procedentes de los países del Mercosur, lo que amenaza directamente la viabilidad económica de muchas pequeñas y medianas explotaciones de la UE y pone en entredicho el modelo de producción propio de Andalucía.

A tiempo de rectificar

«La agricultura sevillana no está en contra de los tratados comerciales si se hacen bajo unas bases sensatas y sin considerar a la agricultura y la ganadería como moneda de cambio para favorecer a otros sectores industriales», puntualiza Morales. «Aún estamos a tiempo de que se trabaje un buen tratado, que no nos pisotee», afirma, al tiempo que lamenta que las promesas de la Comisión Europea, que llegó a iniciar un proceso de diálogo con el campo tras las protestas del principios de año, «se han quedado pronto en papel mojado».