El superalimento que facilita la digestión y previene el cáncer y las enfermedades cardíacas
Las semillas de chía se han consolidado recientemente como una alternativa alimenticia cada vez con más seguidores y con numerosos beneficios para la salud
La salvia hispanica, de nombre común chía, es una planta herbácea de la familia de las lamiáceas, nativa de Centroamérica, de países como México, El Salvador, Guatemala, Nicaragua o Costa Rica. Junto con el lino, la chía figura como una de las especies vegetales con mayor concentración de ácido graso alfa-linolénico omega, siendo esta una de las principales razones por las que se recolecta su semilla, que se utiliza como alimento.
En la actualidad, la chía se ha puesto bastante de moda después de ser recomendada por diferentes expertos e instituciones como un complemento ideal para cambiar a una alimentación más saludable, además de ser muy fácil de conseguir en diferentes supermercados o herbolarios. La chía también, cuenta con la ventaja de estar libre de gluten, con lo cual es un alimento perfecto para aquellas personas celíacas.
Ya en antiguas civilizaciones como la Maya o la Azteca se empleaban las semillas de chía en la dieta diaria, así como también la utilizaban los guerreros y cazadores, pues les aportaba mucha energía. De hecho, la palabra chía es de origen Maya y significa fuerza. Sin embargo, no ha sido hasta hace poco cuando se ha reconocido a la chía como un verdadero superalimento.
Ayuda a bajar la presión arterial
El omega-3 de las semillas de chía se relaciona con una gran variedad de beneficios a la salud como disminución de los triglicéridos, actividad antiinflamatoria, o a su ayuda para disminuir la presión arterial y las enfermedades cardíacas. Por otro lado, la chía también es útil en el tratamiento de la artritis, de las enfermedades autoinmunes y del cáncer.
Otro aspecto sumamente interesante de estas semillas son los fitoquímicos que contiene, quercetina, el kenferol y la miricetina, característicos por sus propiedades anticancerígenas, antioxidantes y antiinflamatorias. Además, la chía facilita la digestión y mejora el tránsito intestinal, la actividad cerebral y ayuda a controlar los niveles de azúcar.
Para ser más exactos, te exponemos los principales beneficios de este superalimento:
Fuente de antioxidantes
La chía contiene una importante cantidad de antioxidantes que aportan numerosos beneficios para el organismo. Uno de ellos, es eliminar los radicales libres que se producen como resultado de la oxidación celular, por lo que favorece el desarrollo inmunológico y facilita la eliminación de microorganismos patógenos.
Fuente de fibra
Las semillas de chía son una excelente fuente de fibra dietética gracias a que contienen aproximadamente 30 gramos de fibra por cada 100. Cabe recordar que las dietas ricas en fibra pueden ayudar a controlar la obesidad, ya que aportan menos calorías en el mismo volumen de alimento. Es por eso que favorecen que tengamos más rápidamente la sensación de saciedad.
Fuente de ácidos grasos esenciales
Entre otras aportaciones, los ácidos grasos esenciales ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, reducen el nivel de colesterol o normalizan la tensión arterial elevada. Estos ácidos no los genera nuestro organismo, por lo que deben ser ingeridos a través de alimentos que los contengan, como la chía.
Fuente de vitaminas y minerales
La semilla de chía supone una importante fuente de vitaminas del complejo B, E y A. Además, contiene calcio, fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc, selenio y cobre, que ayudan al sistema inmunológico a prevenir enfermedades comunes.
Fuente de proteínas y aminoácidos
Debido a su alto contenido en proteínas, la chía ayuda a construir y regenerar músculos y tejidos. Es por ello que su ingesta es altamente recomendada en deportistas o personas en etapas de crecimiento o vegetarianas, ya que pueden beneficiarse enormemente de su alto aporte proteico.
Cómo consumirlas
Una de las principales ventajas que ofrece la semilla de chía es la facilidad con la que se puede consumir, pues son muchas las recetas donde se pueden incluir.
Por ejemplo, se puede hacer el famoso pudín de chía tan solo colocando las semillas en un pequeño envase de vidrio, agregando leche vegetal, una pizca de stevia y canela al gusto. Tras dejar reposar, las semillas se hinchan al absorber el líquido y la textura queda como un pudín.
Para consumir las semillas de chía, podemos hacerlo tanto directamente sobre el alimento o mezclándolas con agua previamente. Para la segunda opción, se debe colocar entre dos y cuatro cucharadas de esta sustancia en un vaso con agua, zumo u otra bebida. Tras ello, se remueven con una cucharilla y se dejan reposar entre 15 y 30 minutos. Debido a la fibra soluble y a su capacidad de absorción de líquido, se formará una gelatina casi sólida. La ventaja de hidratar las semillas de chía con algún líquido, es que al hincharse liberan enzimas que son muy buenas para el organismo y ayudan a aprovechar de una manera más óptima todos los beneficios que aporta la chía.
También se puede agregar directamente a comidas como ensaladas, leche, yogurt, sopas, frutas o verduras, o incorporarse -entera o molida- a galletas, panes, barritas energéticas o repostería.