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Cute Solar

Desmontando mitos: diez tópicos sobre los invernaderos que son falsos

Los productores almerienses y granadinos recuerdan que el cultivo de hortalizas y frutas bajo plástico es seguro, sostenible y de calidad

26/12/2020 Actualizado a las 09:59

Los invernaderos españoles son seguros, sostenibles y de calidad. Esa es la idea que los productores españoles, sobre todo de Almería y Granada, quieren recordar tanto al sector agrario como a los consumidores.

Las organizaciones APROA, Hortiespaña y Eocufel pilotan el proyecto Cute Solar, «cultivando el sabor de Europa en invernaderos solares», que se encarga de acercar al público en general más información sobre el funcionamiento de los invernaderos, así como de desmontar mitos sobre éstos.

De hecho, estas tres entidades recuerdan que la agricultura de invernadero ha sufrido «una rápida transformación» que ha convertido «una zona semidesértica», como es parte de la provincia de Almería, en la mayor huerta de Europa.

También resaltan que este tipo de cultivo bajo plástico ha conseguido significativos avances cualitativos, tanto en producción como en comercialización. En cifras, más de 31.000 hectáreas sirven para proporcionar alimentos a 500 millones de europeos.

De hecho, hace unos días tuvo lugar el congreso Inversolar, que dedicó dos jornadas a profundizar sobre el sistema de invernaderos solares. Además, Para, precisamente, acabar con las mentiras sobre los invernaderos del sur de España, las tres organizaciones han elaborado un decálogo que desmonta las principales creencias que se tienen sobre este tipo de producción hortícola.

1.Las frutas y hortalizas no saben a nada

Curiosamente, recuerdan los productores, gracias a la calidad de la tierra y del entorno, «en los invernaderos crecen algunas de las frutas y hortalizas más sabrosas y apreciadas del mercado», como la variedad de tomates Raf, los pimientos dulces, la sandía sin pepitas o la amplia gama de hortalizas minis –pepinos, calabacines, berenjenas, pimientos o tomates cherry- que se caracterizan, además de por su tamaño y color, por su dulce sabor.

Por otra parte, hay un aspecto que incide notablemente sobre el sabor y depende de la conservación de estos alimentos. La temperatura, la humedad o la luz a la que se almacenan y/o exponen las frutas y hortalizas son factores que influyen no solo sobre el tiempo de consumo, sino también sobre las propiedades organolépticas. Conocer con exactitud cómo deben conservarse estos productos permitirá que no se estropeen fácilmente y que se potencie el sabor.

2.Crecimiento artificial

Almería y la costa de Granada son una de las zonas de Europa con más cantidad de horas de sol al año, un recurso inagotable y necesario, junto al viento, que garantiza el crecimiento de los cultivos.

Sistemas de control climático tan sencillos y eficientes como la ventilación natural y el blanqueo de las cubiertas hacen que la luz y la temperatura se reciban en la cantidad óptima en los invernaderos, directamente y sin tener que recurrir a calefacción o iluminación artificial, como sí ocurre en los invernaderos de otras zonas europeas, recuerdan desde Cute Solar.

3.Las frutas y hortalizas maduran en camiones frigoríficos

Los productos son recolectados de las plantas en el momento óptimo de maduración en función de los gustos de consumidores y mercados de destino. La alta competencia del mercado y las elevadas exigencias de las cadenas de distribución, cada vez más rigurosos con la calidad y el sabor, hacen indispensable que todos los productos lleguen al consumidor en perfecto estado de maduración y de consumo, aseguran los productores.

Las producciones de los invernaderos solares abastecen al 50% de los mercados europeos, llegando al 60% durante los meses invernales. Esto hace que los productos tengan que viajar, a veces, durante días, con lo que su transporte en cámaras frigoríficas es necesario para garantizar que los vegetales lleguen al consumidor en perfecto estado.

4.Sus productos son peores que los cultivados al aire libre

Los productores andaluces insisten en que esta afirmación «carece de fundamento». De esta forma, detalla que, durante los últimos años, los mercados han ejercido una gran presión sobre los productores, exigiendo fruta de calidad, «con un bajo contenido en residuos y en cuyo proceso productivo se haya respetado el medio ambiente».  En el campo almeriense, detalle el decálogo, se ha observado que más del 90% de los agricultores «cumple con sistemas de certificación y normas de buenas prácticas agrícolas, que aportan las garantías suficientes de sostenibilidad al consumidor.

5.Están genéticamente modificados

Los métodos de mejora vegetal utilizados en los invernaderos son «naturales y están perfectamente integrados en las técnicas de cultivo existentes». De hecho, la investigación en esta materia «ha avanzado tanto» que, hoy por hoy, Almería es el epicentro de las principales compañías de semillas del mundo, que proporcionan variedades productivas y con mejor apariencia y sabor.

6.Abuso de pesticidas o uso de pesticidas ilegales

Almería es referente mundial en la utilización de fauna auxiliar, una técnica que consiste en la suelta de insectos y ácaros depredadores sobre los cultivos para acabar con las plagas que les amenazan. Esta práctica, conocida como control biológico, es natural, respetuosa con el medio ambiente y reduce significativamente la aplicación de plaguicidas. Un hito que marca una diferencia fundamental con las técnicas agrícolas empleadas en otras zonas de España y del mundo.

Además, diariamente, las autoridades llevan a cabo exhaustivas y minuciosas campañas de control, en las que analizan productos agrícolas en todas y cada una de las etapas, desde la recolección hasta la puesta a disposición del consumidor final; lo que implica que el uso de sustancias químicas no autorizadas resulte inviable.

7.Se emplea mano de obra ilegal o a inmigrantes en peores condiciones

La inmigración ilegal es, sin duda alguna, uno de los principales problemas y retos a nivel de la UE por su estrecha relación con la economía sumergida y el consecuente incumplimiento de las condiciones laborales establecidas. Actualmente, el sector de los invernaderos solares genera 45.000 empleos directos (un 65% de ellos son trabajadores inmigrantes legales de más de 100 nacionalidades) y 100.000 indirectos.

8.Industria contaminante

Esta aseveración persigue desde hace años a la industria hortícola, sin embargo, los datos claramente indican lo opuesto, siendo la producción de frutas y hortalizas bajo invernadero solar una de las que menor huella de carbono presenta por Kg. de producto, comparado con la práctica totalidad de cultivos y métodos de producción.

A pesar de la mala imagen por la generación de residuos plásticos de la agricultura bajo abrigo, hay que recordar que en España el sector de la agricultura únicamente genera el 7% de los residuos plásticos, muy por debajo de los envases domésticos (30%), el envase industrial (19%), la construcción (11%) o la automoción (9%).

Además, en el caso específico de los plásticos utilizados para cubrir las estructuras de los invernaderos solares, el porcentaje de reciclado alcanza el 80% y fundamentalmente se usa para fabricar mobiliario urbano, bancos, papelera, contenedores de basura, capazos para la recolección hortofrutícola, maceteros o, incluso, combustible líquido. En concreto, la revalorización de los plásticos retirados alcanza el 25% y el objetivo es llegar al 50%.

Estas cubiertas de plástico de color blanco contribuyen a frenar el cambio climático gracias al efecto albedo (reflejo de la radiación solar). Gracias a estas superficies blanquecinas, la zona de Almería ha registrado una reducción de la temperatura anual de 0,25º C. Por si esto no fuera poco, debido a que las plantas acumulan grandes cantidades de carbono, cada hectárea de los invernaderos solares es capaz de absorber entre 8 y 10 toneladas anuales de CO2, o lo que es lo mismo, la emisión diaria de 8 coches.

9.Contaminación visual

Pese a que el paisaje de Almería está estrechamente ligado a los campos de invernaderos solares (pueden verse incluso desde el espacio), lo cierto es que las hectáreas invernadas solo suponen el 3,4% del territorio. Esta provincia cuenta con 400.000 hectáreas protegidas, lo que supone el 50% de su territorio, por encima de la media andaluza (30%), nacional (27%) y europea (12%).

10.Uso irracional del agua

En una provincia donde el agua, recurso esencial para los cultivos junto al sol, es un bien escaso, su uso se ha aprovechado y optimizado al máximo. Es por ello que, durante los últimos años, se han introducido técnicas planificadas para reducir el consumo de agua, lo que ha convertido a la zona «en la superficie de regadío más tecnificada y eficiente de todo el territorio nacional». Gracias a ello, Almería consume la mitad de agua que la media del resto de la agricultura española, con una huella hídrica hasta 20 veces menor, según detallan desde Cute Solar.