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Agricultura

Un mapa para frenar las «heridas» del olivar: así funciona el nuevo modelo contra la erosión de Andalucía

Un proyecto de la Universidad de Córdoba, aplicado en olivares de la cuenca del Guadalquivir, arroja una radiografía del estado actual de la erosión por cárcavas en la región y las clasifica según su actividad

24/02/2026 a las 09:51

La erosión por cárcavas es una amenaza importante para los ecosistemas mediterráneos. No en vano, es una de las formas más graves y visibles de degradación del suelo. Se produce cuando el agua de lluvia, al no poder ser absorbida por la tierra, se concentra en pequeño y fluye con tanta fuerza que arrastra capas profunda de suelo, excavando zanjas o barrancos.

Además, el suelo que arrastra la lluvia de borrascas intensas, como las de las últimas semanas, acaba en los embalses.

Ante esta problemática, cartografiar los puntos críticos para la aparición de cárcavas y conocer la actividad de las ya existentes es esencial para tomar medidas que eviten o mitiguen el daño. Sin embargo, los datos espaciales precisos sobre la ubicación de las cárcavas a escala regional son escasos.

Predecir su aparición

Hasta ahora, que el grupo de Hidrología e Hidráulica Agrícola de la Universidad de Córdoba presenta un mapa de las cárcavas en el olivar andaluz, gracias a un nuevo modelo que permite predecir mejor su aparición y conocer su actividad.

«Hemos superado las limitaciones generando un modelo a nivel regional que introduce más variables relacionadas con esos procesos como, por ejemplo, el contenido de arcilla, la pendiente o la precipitación», explica Paula González, autora del trabajo junto a los investigadores Adolfo Peña y Tom Vanwalleghem. «Además, no sólo se han identificado las zonas donde comienza este tipo de erosión sino también la actividad de las cárcavas, dividiéndolas en 3 categorías: estables, de reciente formación y activas», continúa la investigadora.

Carácter temporal

Otra de las novedades del estudio es el carácter temporal. El trabajo no sólo se basa en puntos que se recogen en una fecha en concreto, sino que se analizan imágenes aéreas de una serie temporal que abarca el periodo entre 2008 y 2019 en cuatro áreas de estudio de 25 km2 en la cuenca del Guadalquivir.

«Esto permite analizar si se mueve o no la cabecera de la cárcava y certificar el tipo de actividad que tiene». Aplicando este modelo a esa serie temporal se identificaron 475 cabeceras de cárcavas divididas según su actividad: 261 activas, 76 de reciente formación y 138 estables.

«Tuvimos en cuenta también los cuatro tipos de paisajes principales en olivar: campiñas alomadas, pie de monte, serranía y valle. Los olivares de campiña fue donde más densidad y actividad de cárcavas se encontró», señala Adolfo Peña.