El Valle del Guadalquivir es pionero en el cultivo de pluots
Se trata de un híbrido de ciruela y albaricoque obtenido por cruce natural (no transgénico) que la empresa sevillana Royal cultiva entre las provincias de Sevilla y Córdoba
De un padre ciruela y una madre albaricoque sale un pluot, aunque en este caso, el retoño frutal se parece más a su papá, pues consta de un 75% de ciruela y de un 25% de albaricoque. Esta nueva variedad de fruta de hueso es un híbrido obtenido por cruce natural a través de la polinización que cultiva y comercializa la empresa sevillana Royal, que produce unas 1.500 toneladas de pluots en el Valle del Guadalquivir, concretamente en las provincias de Sevilla (en municipios como San José de la Rinconada y Castilblanco de los Arroyos, principalmente) y en la de Córdoba.
Pese a que su nombre pueda resultar completamente desconocido para la mayoría de los consumidores andaluces, el hecho es que la empresa, especializada en la producción y venta de frutas de hueso y berries, lleva una década comercializando y desarrollando distintas variedades de pluots. No obstante, el presidente de la firma, José Gandía, señala que «en los dos últimos años ha habido un boom y se ha incrementado mucho la demanda de pluots en el mercado internacional, por lo que ha pasado a ser un producto importante dentro de nuestra línea».
Mercados internacionales
La empresa sevillana cuenta con una clara vocación exportadora, ya que «el 90% de nuestra producción la exportamos a mercados europeos, del Golfo Pérsico y Sudamérica», y en el caso concreto del pluot «se vende hasta en 18 países», señala Gandía, quien resalta «su sorprendente sabor, su aroma peculiar y su contenido en vitamina A y C, además de ser una fruta muy rica en antioxidantes, lo que hace que sea única en el mercado».
Aunque su aspecto exterior se asemeja al de una ciruela, tiene características que, a simple vista, alertan que estamos ante un fruto diferente. Así, «tiene la piel más fina y moteada, y esa mezcla de colores la convierten en un fruto exclusivo», explica el presidente de la compañía, quien añade que, además, «el sabor de la piel es más dulce que el de una ciruela».
La apuesta continua por nuevas variedades forma parte del ADN de Royal, que destina entre el 3 y el 3,5% de su facturación (que alcanza los 100 millones de euros) al departamento de I+D+i, lo que ha facilitado que «el 70% de los cultivos de fruta de hueso es consecuencia del desarrollo de variedades propias», declara Gandía.
En el caso de los pluots, el presidente de la empresa sevillana señala que «nos ha costado mucho llegar a este nivel de excelencia, pues llevamos muchos años investigando y la fruta ha ido evolucionando también, con el objetivo de buscar un producto sorprendente y único que enganche al consumidor».
Cualidades saludables
El pluot, según el empresario, «es como una ciruela de muy alta gama y seguimos apostando por aumentar esta familia. Actualmente tenemos en el mercado varios tipos, de distintos colores (negro, amarillo y rojo) y seguimos innovando para procurar tener pluots de excelente calidad a la venta durante más tiempo, con objeto de cubrir el mercado desde el mes de abril hasta el de septiembre», señala.
De hecho, la empresa saca cada año «una horquilla de 12.000 a 15.000 híbridos nuevos, entre los que seleccionamos para el mercado aquellos que tengan más sabor y aporten más cualidades saludables, que es básicamente lo que hoy piden los consumidores», concluye Gandía. En esta apuesta por la innovación, la empresa hispalense no está sola, pues a lo largo de su historia ha contado con la colaboración de centros de investigación punteros a nivel mundial como la Universidad de Cornell, en Nueva York, y con la de Florida, además de con el apoyo y experiencia de mejoradores privados de Estados Unidos.